13 enero 2007

Hugo Chávez en el diván

Otra opinión recogida en la prensa internacional, de cómo nos ven desde afuera. También concuerdo con el autor, y me llamó la atención, en este artículo de igual manera, la frase final.


Hugo Chávez en el diván


AFP
Las actuaciones públicas del presidente venezolano Hugo Chávez denotan una personalidad narcisista.

La última ocurrencia de Hugo Chávez, antes de asumir su tercer mandato consecutivo como presidente de Venezuela, fue llamar "pend...idiota" al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza.

Antes le había dicho "diablo" a Bush en plena asamblea de la ONU, y al ex presidente de México Vicente Fox lo llamó "cachorro del imperio".

¿Megalómano, dual y narcisista?

Las emociones le ganan a Chávez...y las palabras también. El presidente venezolano parece no tener control de sí mismo frente a los micrófonos y, al contrario, cada vez que habla en público se envalentona y comienza a lanzar dardos a diestra y siniestra.

"Vaya que es bien pendejo, desde la p hasta la o, el doctor Insulza, da pena...debería renunciar a la secretaria de la Organización de Estados Americanos el insulso doctor Insulza", soltó el mandatario venezolano en un discurso televisivo, provocando todo tipo de comentarios.

Las diatribas de Chávez y su comportamiento en general bien podrían encajar dentro el dualismo, la megalomanía y el narcisismo, conductas inmersas dentro de los trastornos de personalidad. Sin embargo, lo que para algunos es una conducta excesiva, para otros es un derecho legítimo: la libertad de expresión le concede a Chávez decir lo que quiera.

"Es interesante analizar la retórica de Chávez para darse cuenta de que con la misma facilidad que insulta, así mismo enamora", dijo el doctor Edgar Belfort, vicepresidente de la Asociación Psiquiátrica de América Latina, para explicar la conducta dual del presidente, que se identifica por la existencia de dos caracteres o aspectos opuestos en una misma persona.

Belfort plantea que lejos de querer estigmatizar al mandatario venezolano -pues su trabajo es todo lo contrario: ayudar a las personas-, objetivamente hay ciertos elementos de su conducta que denotan una personalidad que podría encuadrarse dentro de ciertas patologías, como el narcisismo.
La historia ha mostrado que la conducta narcisista (culto excesivo a la personalidad) deriva en la búsqueda de poder total en manos de un solo hombre, como ha ocurrido con Fidel Castro, Saddam Hussein y Muamar Kadafi, entre otros.

Conductas extremas

Anahí Rubin, psicóloga argentina radicada en Nueva York, cree que "desde el punto de vista psicoanalítico Chávez es coherente: hace y defiende lo que dice". Reconoce que tiene una identidad y un ego "muy fuertes", pero frente a lo que muchos consideran insultos, ella asegura que "no existen las palabras malas ni buenas, sino cargadas con afecto".

Ciertamente habría que hacer un análisis clínico, como paciente, para determinar con exactitud si el primer mandatario de Venezuela padece algún desorden psicopatológico, pero basta escucharlo día a día para darse cuenta de que no es un mandatario común y corriente.

Alberto Varela, psiquiatra y psicoanalista, presidente del Instituto Psicoterapéutico de Puerto Rico, resalta la preocupación que generan las "conductas extremas" de Hugo Chávez. "Él no es una persona que contribuye a que se establezca un diálogo de comunicación armonioso, pues sus verbalizaciones son provocativas, inflamatorias y ofensivas".

Hay que recordar la última intervención del mandatario suramericano en la Asamblea de la ONU: "Huele a azufre", dijo al subir al podio donde unas horas antes había hablado el presidente de Estados Unidos George W. Bush. "El diablo estuvo en esta casa", afirmó al persignarse Chávez.

Aunque por ética profesional no se atreve a caracterizarlo, Varela afirma que su conducta dista mucho de ser la de un primer ejecutivo y de quien pretende servir de modelo no sólo a la juventud de su país, sino a las naciones a las que pretende influenciar. "Sus posiciones no reflejan el análisis objetivo racional que cualquier presidente de cualquier país debiera hacer cuando se enfrenta a la realidad", dijo.

Hay ciertos factores del pasado que han podido influir en la personalidad de Chávez. Uno de ellos, según el doctor Belfort, puede ser el frustrado golpe de Estado contra el presidente Carlos Andrés Pérez, en febrero de 1992, que lo llevó a la cárcel, pero lo lanzó a la arena política y al posterior triunfo electoral en diciembre de 1998.

"Cuando fracasó en su intentona de golpe lo reconoció y dijo: 'No hemos vencido', y se responsabilizó por los hechos. Lo negativo es que tras ese momento de negación, de naufragio, vino todo lo contrario y hoy vemos a un Chávez con ínfulas de poder", explica Belfort.

En efecto, Chávez pasó en 15 años de ser un frustrado militar golpista a dilapidar el mayor caudal de popularidad conseguido por un mandatario venezolano, acusado por muchos de autoritarismo y de llevar al país a la ruina y, por otro tanto, de ser el salvador de Venezuela.

Esas mismas palabras, aún más dimensionadas, las dijo el presidente el año pasado durante un acto público en el que arremetió contra Estados Unidos al indicar que su modelo capitalista se asemeja a una "serpiente venenosa" que no hace más que enfermar al mundo. "Del éxito de nuestra revolución puede depender en un futuro la salvación del mundo", expresó.

El efecto Bolívar

No es un secreto que Chávez idolatra a Simón Bolívar. Al punto que hay quienes atestiguan que en su sala de comedor en el Palacio de Miraflores una de las cabeceras está dispuesta para el Libertador, a quien a diario le sirven como si estuviera presente en la mesa. Sueña con ser otro Bolívar.

Por ello el doctor Franzel Delgado Senior describe a Chávez sin medias tintas: "La presunción del presidente de erigirse como un líder comparable a Simón Bolívar, que retoma las banderas de la libertad y el pensamiento bolivariano para diseminarlo por el mundo es el más cristalino y depurado narcisismo".

El psiquiatra venezolano añade que la megalomanía en una persona corriente es limitada por su contexto. Pero que en un presidente de una nación pequeña, pero muy poderosa económicamente y de ubicación geográfica privilegiada, prácticamente no encuentra límites. "Todo, progresivamente, y mientras se le permita le irá quedando estrecho: el país, el continente y el mundo", comentó.

La sicóloga Rubín tiene otro concepto. Para ella Chávez tiene una idea "un poco mística" con el ideal bolivariano, pero explica que esto se debe a que "acoge ideas libertarias y tiene una formación militar que marca su personalidad".

"Narcisista o megalómano, Chávez no está incapacitado para gobernar", concluye el vicepresidente de la Asociación Psiquiátrica de América Latina. "Es más, si se analiza objetivamente su discurso uno se da cuenta de que él dice muchas verdades y se las sabe decir al pueblo. Lo que pasa es que debe moderar su retórica".

Eso quizás explica el hecho de que Chávez haya arrasado en las elecciones recientes y siga en el poder. Que insulte sin temor a represalias a quien se atraviese en su camino. Digan lo que digan, gobernará hasta el 2013 o hasta que le dé la gana. Al fin y al cabo tiene el respaldo de un pueblo embriagado con el elixir de su poder.

¿O será el pueblo el que necesita un siquiatra?

Álvaro Valderrama

Univisión
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