30 mayo 2007

Los invasores

A finales de los años 60 la serie televisiva Los Invasores se pasó bastante tiempo mostrando cómo un ser humano, David Vincent, se batía en cada capítulo con unos extraterrestres que habían decidido tomar por asalto la Tierra, pero en medio del mayor disimulo.

Estos señores andaban, comían, hablaban y se vestían como personas. La angustia del protagonista era doble. Tenía que destruir a los marcianos y, contra toda posibilidad, convencer a los demás que efectivamente estábamos rodeados de asaltantes intergalácticos disfrazados. Pero, había unas claves para identificarlos. No les latía el corazón, no mostraban emociones y, la más visible, tenían un delator dedo de la mano medio doblado y tieso.

Nadie podía imaginar que ese programa del siglo pasado serviría de modelo de desarrollo unos 30 años después. La invasión, según se ve, es el fundamento, la columna vertebral del Socialismo del Siglo XXI.

En 1992, dos veces trataron de invadir a tiros la sede de Gobierno. Eso fue para coger impulso. Una vez montados en el poder comenzaron a ejecutar el plan maestro de invasión general.

El arrase se llevó por delante todo lo que encontraron levantado y construido por otros. Poder Legislativo, Poder Judicial, Poder Ciudadano, Poder Electoral, gobernaciones, alcaldías, sindicatos, policías, ejércitos, empresas. Nada quedó a salvo.

El secreto de los invasores es asaltar, tomar y dominar. Después viene lo fácil. A todo le cambian el nombre por uno más largo, que haga más bulla. Pero, por mandato cósmico no construyen nada. Sólo se apoderan de las cosas por la fuerza a juro, con el respaldo de cualquier papelito legal o, la mayoría de las veces, con el inapelable recurso del tumulto y la artillería pesada del dominio absoluto.

Así, sin pegar un ladrillo ni mover una pala, son dueños de fincas, parcelas, edificios, plazas, montañas.

Invadieron Pdvsa, objetivo principal para pagar amores . Han tomado cuanta empresa les ha venido en gana, se han metido en cuanta hacienda le ha provocado. Siempre con la engañosa consigna de trasladar el poder al pueblo y eliminar cualquier vestigio de capitalismo salvaje. Estos invasores del Siglo XXI, además del excesivo poder, cuentan con una enorme capacidad para darle forma de obra social a cualquier desmán realizado en nombre y representación de un pueblo que no ve nada ni de cerca.

La última invasión es toda una obra maestra de la engañifa y el cinismo. Invadieron RCTV, se apoderaron hasta del último cable y, con esa cara de circunstancia que los caracteriza, exigen felicitaciones y reconocimientos por tan justiciera acción.

Este rincón del mundo, ya invadido y dominado, se está convirtiendo, como si faltara algo, en campo de tiro. Es una vitrina de destrucción.



2 comentarios:

Unknown dijo...

Muy bueno e ilustrativo el artículo. El problema ya no sólo es de Venezuela sino de toda Sudamérica.
Un abrazo.

http://sentirdeargentino.nireblog.com

Anónimo dijo...

La derecha sigue siendo reaccionaria, y sangrando por la herida. Ahora resulta que está muy preocupada por la democracia, (si esa misma a la cual pisotearon durante los '70 montados sobre dictaduras genocidas, que como les permitían obtener pingües ganacias, a costa del hambre y asesinato de los humildes, jamas cuestionaron). Pero que se le va a hacer es gente que cree que la democracia es para que ellos obtengan ganacias a costa de lo que sea y cuando aparece alguien que les pone freno, enseguida lo tildan de dictador. Pero a los verdaderos dictadores y genocidas siempre los apañaron, en tanto les permitieran obtener muchodinero con el menor esfuerzo propio y el sacrificio de los demás. Entiendan de una vez: los '90 se fueron y no van a regresar, de ahora en mas si quieren dinero, gánenlo trabajando.