12 junio 2007

Los apuros de un falso mutante

Si algo ha quedado claro luego de estas dos semanas de vértigo vividas por el país es que el movimiento estudiantil ya obtuvo una victoria política con resultados inmediatos y palpables.

Basta sólo con echar una ojeada a las declaraciones del Presidente, este fin de semana, a la muy norteamericana Associated Press, para verificar el frenazo que aplicó a las denominadas "profundización y radicalización del proceso revolucionario".

Primero advirtió que por ahora no están planteadas nuevas nacionalizaciones (estatizaciones) y eso, aunque no lo aclaró, intuye uno que incluye a los medios de comunicación. Luego reiteró su respeto a la propiedad privada, con énfasis en la educación y la salud. A continuación soltó un bombazo: "espero un gobierno (de EEUU) con el que pueda conversar...." "Aspiramos a unas relaciones normales"... ¡Normales! dijo, con quien ha calificado de "genocida y borracho". Para finalmente cerrar con broche de oro advirtiendo a sus amigos de la guerrilla colombiana, a sus enemigos paramilitares y al Frente Bolivariano de Liberación que "este gobierno no necesita guerrilla, este pueblo no necesita guerrillas que lo apoyen. Es mentira que están apoyando al pueblo. Lo que le hacen es un grave daño al pueblo" (sic).

¿Se democratizó el autócrata? ¿Se liberalizó el socialista? ¿Se privatizó el estatizador? ¿Descubrió de repente, el acérrimo enemigo del imperialismo que con éste se puede convivir? ¿Se percató, luego de 8 años de connivencia, que la guerrilla, el narcotráfico, los paramilitares y los irregulares que actúan en su nombre, son una peste que se extiende a lo largo de la frontera en medio de la mayor impunidad?

No hace falta dar respuestas. Sus intenciones fueron expresadas con toda claridad luego de las elecciones de diciembre. Venía con todo, venía a arrasar y estaba tan convencido de que era el momento de dar el golpe definitivo, que menospreció los sondeos según los cuales la gente se oponía a la reelección indefinida, creía que se estaba convirtiendo en un dictador y rechazaba abrumadoramente el cierre de RCTV.

Y eso era así porque el país lucía entregado, resignado a lo peor y no se divisaba en el desierto de la oposición nada ni nadie que pudiera convertir ese estado crítico de la opinión pública, más bien pasivo, en una expresión política capaz de revertir, como ya ocurrió en épocas pasadas, sus designios de dominación total.

Sobre esa nueva mayoría, que necesariamente incluye a buena parte del chavismo, se montaron los estudiantes, quienes han sabido descifrar un sentimiento nacional mucho más complejo que ahora deben conservar y afianzar.

Chávez se ha visto obligado a retroceder, perdió el round, se lame las heridas y prepara la revancha.


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