09 junio 2007

Sacar provecho a las crisis

La gente en la calle se pregunta: ¿Qué hace la oposición para buscar alguna rectificación por parte del Gobierno? Quienes así interrogan parecen creer que los líderes tradicionales en quienes ya no confían u otros aún por emerger, deben conseguir una solución que en cuestión de días acabe con sus angustias y -de ser posible- también con el Gobierno.

Es evidente que la oposición no tiene ni la convocatoria, ni la fuerza, ni la unidad, ni los recursos para provocar una crisis. Afortunadamente sí contamos con un gran aliado: el propio Gobierno.

En efecto, el Líder y quienes lo acompañan parecen empeñados en generar, mantener y multiplicar crisis. Hasta ahora el Presidente se ha movido con éxito en esos escenarios de confrontación por lo que no es de extrañar que prefiera batirse en ellos. Pero "cuanto más masa más mazamorra" lo cual significa que cuantos más conflictos más posibilidades de meter la pata. Pensamos que ello está ocurriendo ya frente a los estudiantes que reclaman y que se repetirá más temprano que tarde.

Siendo ello así, los que nos oponemos al rumbo que lleva nuestra patria no debemos soñar con provocar crisis sino con obtener el mayor provecho político de las muchas que el Gobierno crea. Veamos.

El caso de RCTV y la reacción estudiantil. ¿Quién la provocó? Ellos. ¿Quién le está sacando provecho político? Nosotros. El caso de la inflación y el desabastecimiento: la crisis la provocó la ineficiencia gubernamental y tiene potencial de convertírsele en un grave dolor de cabeza. El asunto del nuevo saludo que se exige a los militares seguramente causará desagrados internos. Será cuestión de esperar que eso estalle y acompañar a quienes pidan las rectificaciones del caso. Igual con la corrupción y la inseguridad que ya lideran la preocupación del pueblo. Habría que resaltar el número de miles de efectivos policiales "cuidando" las marchas frente al número de cero desplegado en barrios y urbanizaciones para contener al hampa desbordada.

Si en una sola semana Chávez peleó con los estudiantes, con el Senado de Brasil, con Lula, con Condoleezza Rice, con la OEA, con las ONGs de derechos humanos, con el Congreso de México, con Mercosur que no le quiso avalar sus excesos, con el Gobierno "pana" de España y pare usted de contar, pues es evidente que las crisis las producen ellos mismos. A nosotros nos toca sacarles provecho.

Sin embargo, para hacerlo se precisa unidad y terminar con la descalificación constante entre los actores de nuestro bando como viene siendo la especialidad. Si Rosales propone un referéndum inmediatamente se le califica de "traidor", si Teodoro busca el diálogo pasa a ser un vendido, si Julio Borges quiere reorganizar su partido se le crucifica, si el Comando de la Resistencia convoca para alguna actividad se les desprecia por talibanes.

La historia demuestra que para lograr éxitos políticos en situaciones difíciles como las que ahora atravesamos hace falta: liderazgo, unidad y mensaje. El primero está comenzando a aparecer con los jóvenes que han iniciado una cruzada cívica; los otros dos hay que buscarlos, encontrarlos y aprovecharlos.


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