19 julio 2007

Caos endógeno

Los que creemos en la democracia como fuente de libertad, sostenemos que las instituciones que conforman el entramado social de un país, son un tesoro que debe conservarse a cualquier costo. Hoy debo retractarme en un caso y me refiero a la institución militar, las FAN han dejado de ser los garantes de la Constitución, las leyes y la soberanía nacional para convertirse en la guardia pretoriana de Chávez, en su ejército personal que al jurar "patria, socialismo o muerte, venceremos" han declarado públicamente su deseo indeclinable de ser los verdugos de la patria.

La gran mayoría de los venezolanos en algún momento pensó que existía una gran reserva moral en los hombres de uniforme, si esa reserva existe es hoy solo una mínima isla dentro de ese inmenso mar de ineficiencia, caos y corrupción que carcomen la fibra moral de la tierra de Bolívar. Para lograr sus propósitos totalitarios, Chávez se dio a la tarea de pervertir todas las instituciones a las cuales percibe como centros de poder, las FAN no han sido la excepción.

La casta militar ha dominado el país desde la independencia, aun en los cortos periodos de democracia civil y los resultados están a la vista. Los civiles sólo son tolerados en cargos figurativos y sin ningún poder real, es el caso con los otro cuatro poderes supuestamente independientes donde genuflexos ciudadanos se desviven por complacer a "su" comandante.

Cuando esta pesadilla termine, vendrá un intenso periodo de reflexión sobre la necesidad de la existencia de una fuerza armada nacional que consume buena parte del presupuesto nacional. Supuestamente Baduel era un baluarte de la ética y un dique contra la injusticia, lo mismo dijeron de Arias Cárdenas y ahí está con su mata de cambur. ¡Será!

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