11 julio 2007

Golpes

No me refiero al golpe tocuyano, tampoco a los intentos golpistas de 1992 con los que comienza el deterioro de nuestra democracia, menos aún a los fantasiosos golpes mediáticos o de la oligarquía criolla que con tanta frecuencia publican los medios oficiales para desviar la atención y esconder el proceso de destrucción del país, iniciado en 1998.

El término golpe tiene muchas acepciones. Vejamen, agravio, injuria con que se consuma el descrédito, la desgracia o la ruina de una persona; a golpes o a porrazos, dice el Diccionario de la Real Academia Española, entre muchas otras.

Pero, me refiero a los golpes que a diario, aquí, allá y más allá recibe el régimen bolivariano y el líder de la disparatada revolución socialista del siglo XXI, una farsa sin explicación, un proyecto nefasto que golpea la libertad y la dignidad de los venezolanos.

Los golpes adentro han sido muy duros. El desprecio, el abucheo en los estadios construidos para presentar el show de la Copa América ha sido monumental, además de profundamente significativo. Los extranjeros pudieron percatarse de la realidad nacional y del sentir del pueblo, de ese soberano tan vejado por la revolución, absolutamente contrario a lo que venden en el exterior los viajeros oficiales.

Las declaraciones del general y ex gobernador de Amazonas en la cuarta república, Alberto Müller, constituyen un golpe muy significativo adentro -aunque el golpeador es un desacreditado militar del siglo pasado- que muestra el deterioro y la debilidad de un régimen cada vez más totalitario, en el que -como lo dice el mismo general- abundan los alacranes.

La reacción de los estudiantes y de los venezolanos, todos, ante el arbitrario cierre de RCTV y de la confiscación de sus bienes, constituye otro serio golpe al decadente régimen bolivariano que transita rápidamente hacia su fin. Adentro muchos otros golpes marcan el fracaso revolucionario.

Afuera, ni hablar. El mismo sentimiento que tiene hoy la inmensa mayoría de los venezolanos. Un claro rechazo a la concentración de poder, al sometimiento de todas las instituciones al Ejecutivo, segregacionismo o exclusionismo político, en pocas palabras, al totalitarismo que marca o caracteriza al régimen bolivariano.

A pesar de la repartición o dilapidación de nuestros recursos, el rechazo al proyecto bolivariano, irreverente por su forma y su contenido, ha sido generalizado, excepto desde luego, por algunos irresponsables, ignorantes o simplemente aprovechadores. Triste papel el del presidente brasileño, Lula, quien todavía declara su "amistad" con el líder criollo. También el del secretario general de la OEA, el chileno Insulza, quien ha manifestado una gran ignorancia acerca de nuestra sociedad y una profunda irresponsabilidad al "abrazar" esta revolución sin sentido, hermanada hoy con los procesos más cuestionados del mundo, el de Bielorrusia y el de Irán, entre otros, unidos por algunos extraños "valores" políticos y sociales.

Ni la compra de los cinco submarinos a la Rusia de Putin, impidió el rechazo de la dirigencia política rusa. La visita privada, no tan frecuente en las relaciones internacionales, improvisada, como toda la revolución bolivariana, no trajo los resultados esperados, pese a la campaña montada por los órganos de la propaganda oficial en Caracas.

Una relación comercial más estrecha queda de esta visita personal. Millardos de dólares en juego. El nexo político, sin embargo, como quedó evidenciado por la reacción inmediata del Presidente ruso quien se reunió horas más tarde con el representante del imperialismo, el norteamericano George W. Bush, se redujo a fotos y a carreras de caballo. Por un lado abrazos con el Presidente caribeño, por el otro las cosas serias con Occidente.

Con Teherán, también se fortalecen las relaciones, esta vez quizás en forma más sincera, al igual que con Bielorrusia. Más acuerdos y convenios y hasta un contrato de venta de gasolina que causa sorpresa aquí y allá y que marca la irresponsabilidad con que se manejan los recursos del Estado y de todos los venezolanos. Con Bielorrusia, ni hablar. Éxito total. Coincidencias, más coincidencias. La democracia, las libertades, el modelo implantado en la antigua república socialista, bajo procesos electorales muy dudosos -otra coincidencia- son algunos de los elementos comunes de los dos regímenes.

En otras capitales, no hubo parada. Tarde para visitar China por enésima vez; o insistir en pararse en Nueva Delhi para vender petróleo o en Mali o Chad para promover el intercambio tecnológico y científico y, probablemente, la "misión riqueza" la última invención, el último producto de la imaginación revolucionaria.

Golpes, los recibidos desde Brasilia, por los congresistas demócratas, que plantean tratar el tema del ingreso de Chávez dentro de tres meses, una vez que se venza el ultimátum anunciado desde Caracas. También golpe, el respaldo a RCTV y la recepción de Marcel Granier en las distintas instituciones de ese país. Y, por supuesto, la posición de los medios de comunicación de ese país, acusados ahora de golpistas, derechistas, oligarcas.

Igual de duro, el golpe dado al canciller bolivariano a quien desde Lima acusan de "inmaduro", cuando hace declaraciones poco serias sobre el intervencionismo de la revolución en ese país. La creación de una oficina del ALBA, disparate mayor del bolivarianismo, no es otra cosa que injerencia en los asuntos internos. Las intenciones son claras. Sólo desestabilización en Perú se busca con una iniciativa de esta naturaleza.

Golpe el que recibió en los congresos de Asunción y de Montevideo, entre otros, que cuestionan la presencia del "Terminador" criollo que lleva ya dos (2) procesos de integración arruinados en su haber, el andino y el del sur, lo que facilita, paradójicamente, la negociación directa con el poderoso del norte y favorece a Washington en las negociaciones comerciales y políticas con la región.

Los golpes de silencio de Santiago, Buenos Aires, Bogotá son también asimilados por la revolución criolla. Sólo los hermanos Correa, Evo y Ortega, siguen fieles a los mandatos de Caracas, al costo que impone el nuevo socialismo desde la cuna de Simón Bolívar.

Así de simple, el régimen recibe golpes por todas partes, en todas partes y de todas partes. Una reacción lógica, apreciable, además, de quienes se preocupan por la vida de una nación que hasta hace poco estaba acostumbrada a vivir en paz, en libertad y con dignidad. Los venezolanos no estamos tan solos como se piensa a veces. Podemos afirmar, como dice el cantautor español Joan Manuel Serrat, al interpretar al laureado poeta Antonio Machado: Golpe a golpe, verso a verso… ¡Caminante no hay camino, se hace camino al andar!


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