14 julio 2007

Volvió, volvió, volvió..!

Es para alegarse. Más no para festejar. RCTV está de nuevo en antena. En nuestras casas. Bueno, en algunos hogares porque es lo que permite la transmisión de esa señal por "cable". Pero está de regreso. En contra de la voluntad de la regente hegemonía sectaria. Contraviniendo los anhelos del régimen censor. El canal de Bárcenas continúa así su trayectoria que comenzó hace 53 años.

El reencendido de RCTV y el momento en que se produce marcan un hito. Ocurre en medio de una incontenible turbulencia en los predios oficialistas. De miedos y desacuerdos. De evidentes contradicciones de forma en los objetivos revolucionarios. De protuberantes diferencias de fondo en los procedimientos adoptados para alcanzar los "objetivos estratégicos". La reaparición de RCTV coincide también con la caída de popularidad del caudillo. Con una avizorada crisis económica. Y con un severo debilitamiento político asociado a la más importante conmoción militar desde 2002.

El régimen hizo un mal cálculo. Sobreestimó sus fuerzas. Desdeño la voluntad de resistencia ciudadana. Ni los cerros bajaron a respaldar al monarca tropical cuando éste lo solicitó ni la sociedad democrática se acobardó cuando él la retó. El cierre de RCTV marcó un antes y un después. Trazó la raya entre el abuso y la tolerancia.

El cierre del canal mostró cuán vulnerable puede ser el autócrata. Y la reapertura cuánto tesón se acumula en las alforjas de una sociedad probadamente democrática, defensora de las libertades y los derechos fundamentales.

Estudiantes, profesores, clero, periodistas, gremios, organismos y dirigentes nacionales, instancias y figuras internacionales, trabajadores, amas de casa; en fin, todos los estratos de la sociedad civil, incluyendo muchos simpatizantes del "proceso", hoy se alinean contra la arbitrariedad gubernamental. Unen sus voces y voluntades para rechazar el sectarismo y el abuso de poder, expresado en un concepto y estilo autocrático de control social con la finalidad de implantar una hegemonía neocomunista in aeternum.

Así como el cierre ilegal y el decomiso de las antenas de RCTV marcó un antes, la clausura de la Copa América signará el después en la cruzada por la preservación de la democracia venezolana. El régimen no pudo aprovechar como esperaba este evento con fines propagandísticos. Le tuvo miedo al repudio popular. Se cuidó de quedar en evidencia ante un mundo que sabe-admite que su desempeño es autocrático.

El punto culminante, inicio de una crisis institucional de rango impredecible, lo determina la arremetida contra la FAN, la autonomía universitaria, la salud, la educación, la propiedad privada, etc., así como la imposición del partido único y la reforma constitucional a la medida, urdida en secreto, para imponer el proyecto neocomunista fraguado con Fidel Castro.


Miguel Sanmartín
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