06 agosto 2007

Guardado...

Marx, te metieron en el closet por un tiempito. Aunque hace unos cuantos meses te redescubrieron mezclando tus teorías en una merengada con bolivarianismo (personaje del que no hablaste muy bien, por cierto), Zamora, Chomsky, Simón Rodríguez, Guaicaipuro y otros nombres de aquí y de allá en esta "colcha de retazos" que da sustento argumental a esta revolución sui géneris, ahora tus postulados se esconden, se disfrazan y se edulcoran.

El líder máximo ya no te menciona a cada paso y no manda a leer tus teorías a los curas. Ahora cuando puede señala: "no tengan miedo, yo sí voy a respetar la propiedad privada. Yo lo que deseo es reordenar el territorio, porque eso sí que te lo quiero yo, un gobierno central y fuerte. Qué es esa vai... de caudillitos aquí y allá. Y de paso, con ganas de reelegirse indefinidamente. Eso sólo lo puedo hacer yo, porque necesito tiempo para culminar mi obra". Y de allí en adelante, cuando habla de la Reforma Constitucional lo que viene es "puro melao". Claro el guión se llama "socialismo del siglo XXI o su más reciente versión de Socialismo Petrolero" pero planteado como lo está haciendo en los últimos días, el modelo se parece más a una piñata de Pokemón que por más palo que le des siempre tendrá juguetitos para todos, que a un modelito de ortodoxia marxista como el que se pregonaba.

A Marx lo guardaron y sacaron lo mejor del populismo y la repartidera. Tanto adentro, como afuera. Ante la inflación disparada no se menciona, ni de broma, la posibilidad de recortar el gasto público y poner orden en las finanzas. La "fiesta" debe seguir para dar la idea de esa rumba de plata en la calle. En ese contexto, si se roba no importa mucho. En medio de la prepotencia creen que la piñata seguirá dando más y más caramelos sin que esto traiga consecuencias. Este es el principal leitmotiv de la campaña por la Reforma Constitucional: dar la idea de que pase lo que pase y con un Chávez "for ever" siempre habrán juguetes. Paradójicamente una Reforma Constitucional diseñada para dar sustento a un cambio de modelo "socialista", se está vendiendo en medio de una efervescencia consumista que matiza y edulcora las intenciones ortodoxas que no ha ocultado el líder de la Revolución en otras oportunidades. Es como si se le quisiera decir a la gente, ¿tú quieres que el Estado te dé todo y a manos llenas? El socialismo, ahora recién bautizado petrolero, te hará realidad tus sueños de Centro Comercial.

En ese contexto mi querido Marx, tienes poco que hacer¿ Por ahora¿ El líder máximo sí está claro de lo que quiere. Sólo que él sabe de tiempos y de retiradas tácticas. No temas¿ En pocos meses con la Reforma Constitucional ya aprobada, no habrá nada que disimular. Te sacarán del closet. Tal vez así se acabe la "nostalgia soviética" que admitió tener cuando recientemente visitó una Rusia que viene de regreso de donde nos quieren llevar "guilladamente".

Publicar un comentario