04 agosto 2007

No existe, no ocurre, no es verdad

Es impresionante el cinismo y contumacia de los cobistas rojo rojitos en su rol de negadores de los fracasos del régimen o, en el "mejor" de los casos, cuando pretenden amoldarlos a su conveniencia. Igualmente resulta asombroso el eco armónico de estos incondicionales cuando repiten como loros las falacias de la superioridad: No es así, no es verdad. Es mentira, es ridículo. Es una manipulación mediática. Es una campaña del imperio.

Ese es el libreto colectivista de la "revolución". Es la retahíla recitada por la jerarquía dominante y repetida al caletre por sus conmilitones. Refutar la incompetencia, negar los vicios y contradecir los reveses (además de justificar las felonías del estatus) es la regla de "oro" de toda dictadura militarista que se precie. Así es la voluntad de quien ejerce abusivamente el poder. La suya es la "verdad" indiscutible. Es su deseo supremo y no se contradice. Quien se atreva a contrariar los designios de Su Majestad será tildado de apátrida, golpista, fascista, terrorista, etc. Y posiblemente desterrado y repudiado. La sumisión es el precio a pagar por formar filas en el "proceso" hegemónico, personalista y con aspiraciones de perpetuidad en el trono.

Según la retórica de los corifeos del régimen, ningún fracaso se le puede achacar a la revolución vernácula. Esa especie maligna es invención de la "canalla": Jamás ocurrió la desorganización y presentación de estadios inconclusos en la Copa América ni la menguada actuación de los atletas venezolanos en los Juegos Panamericanos. Es falaz el incremento de la criminalidad, la falta de empleo estable y digno, la crisis y corrupción en Pdvsa, el desinterés por el partido único, las pugnas en el oficialismo y la perturbación en la Fuerza Armada. Nadie protestó el cierre de RCTV. Es invención el fracaso del plan de construcción de viviendas, el desabastecimiento, la inflación, la inauguración de obras inconclusas, la agitación social, la creciente impopularidad del autócrata, el rechazo a la eliminación de la propiedad privada y al socialismo (neocomunismo) del siglo XXI, etc.

Aunque los ventrílocuos y gacetilleros del régimen machaquen que no es verdad, el fracaso del "proyecto bolivariano" es patente. Es su "marca" Norven. Hay mucho desencanto en las zonas populares. En el campo. Entre quienes confiaron o se plegaron al "proceso" por conveniencia. Promesas incumplidas. Plata que no llega. O malgastada por incompetentes. El país se caotiza. Retrocede en todos los indicadores sociales y económicos. Aumenta la insatisfacción del colectivo. Se extiende la protesta. ¡Nadie ha explotado más la pobreza que este régimen!

Mientras aumentan las necesidades de los venezolanos y crece la agitación social, el caudillo no para la regaladera en el exterior y va por el mundo comprando armas de guerra. ¿Será que piensa matar el hambre a balazos?

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