26 agosto 2007

Recopilación Reforma Constitucional (11)

Para Rosales el Poder Electoral lanzó "a la basura" Carta Magna

El gobernador del Zulia, Manuel Rosales, criticó la decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) de no permitirle a los ciudadanos solicitar que la reforma sea votada separadamente y la calificó como "una violación a los derechos del pueblo venezolano".

Rosales hizo sus pronunciamientos, durante una gira realizada ayer en el municipio zuliano de San Francisco.

"Se depravó el CNE. Es una decisión que afecta la libertad de un pueblo, cualquiera se pudiera preguntar: ¿Por qué ese proceso acelerado? ¿Por qué no quieren que se discutan las preguntas con claridad y que la gente pueda responder con la decisión y voluntad soberana?", afirmó el ex candidato presidencial y líder del partido opositor Un Nuevo Tiempo.

El mandatario regional prosiguió con sus interrogantes: "¿Por qué se pretende esconder en un paquete la tendencia a la Presidencia perpetua, esconder que se va a violar la propiedad privada, que a las Fuerzas Armadas las van a convertir en un grupo político dependiente de un partido y de un grupo de la nueva oligarquía chavista-Antonini?".

Rosales aseguró que detrás de todo se quieren ocultar casos como "El Maletinazo" y otras denuncias contra Petróleos de Venezuela.

"Se pretende esconder, en un paquete, que se quiere construir una sociedad distinta a la que tenemos, violando valores, Historia, raíces, tradiciones, cambiar la democracia por un sistema comunista cubano", agregó.

Advirtió que en ese pretendido sistema el Estado sería dueño de todo, "y los venezolanos y venezolanas pasaríamos a ser borregos, hombres y mujeres manipulados y absolutamente dependientes de ese Estado. Tiraron al pipote de la basura la Constitución con esa decisión".

Por último, afirmó que "no se respeta el derecho del pueblo al que sólo se le utiliza en función de los intereses del gran gurú, del jefe de la pandilla, del jefe de la nueva oligarquía venezolana: la chavista-Antonini que ha surgido".


El proyecto presidencial de reforma es cubano y dictatorial

El pasado miércoles 15 de agosto, no más, el soldado -así se identificó para la ocasión- Hugo Chávez Frías, suerte de cadáver de una historia que se niega a la sepultura, vino por los fueros del socialismo marxista y anunció que los instalaría aquí, a contrapelo del sentimiento de los venezolanos.

En otro de sus discursos luengos, aliñado de ocurrencias y de desvaríos, explicó ante la Asamblea Nacional su proyecto de "reforma constitucional bolivariana" y confesó haberlo consultado con los dictadores de Cuba y Belarús, y también con el nicaragüense Daniel Ortega.

Les habría pedido ilustrarlo acerca del camino exacto para reincidir en el modelo marxista, despejado de los errores y falencias que provocaran su derrumbe global a finales del siglo XX.

Ortega, ¡qué duda cabe!, le solicitó cuenta de su revés como conductor de la Revolución Sandinista y de la pérdida del poder -a pesar de la muleta de Jimmy Carter- ante la señora Violeta Chamorro.

De modo que, como consta en el texto de la reforma en cuestión, Chávez abordará la construcción de un nuevo Estado y sociedad socialistas en Venezuela: qué de novedoso tendrá su matización histórica y quizás el estilo -léase, el llamado intento de "humanización" de la dictadura del proletariado- pero que de viejo acopiará lo inevitable: la consolidación de la omnipotencia del Estado, el dominio total sobre la sociedad por el autócrata y la servidumbre de cada hombre -varón o mujer- al pensamiento único socialista y a quien lo administra dictatorialmente.

I. Hija de la rabia
En cuanto a lo doméstico, como parece, la reforma cristalizará el sueño frustrado de aquella izquierda criolla que se engolosinara con la Revolución Rusa de 1917, y que se hizo de un primer y escueto espacio durante el derrocado gobierno de Isaías Medina Angarita (1941-1945). Y quienes por vía de la revancha, luego, contando con el apoyo de la Cuba comunista, tomaron el camino de la guerrilla urbana y rural y de la insurgencia armada militar durante el gobierno de Rómulo Betancourt, en los años 60.

No por azar, en su discurso ante la Asamblea, Chávez abrió los fuegos rindiéndole homenaje al capitán de navío Víctor Hugo Morales, allí presente, otrora actor del cruento Porteñazo y esta vez diputado revolucionario, presidente en funciones del Parlamento Andino. La reforma constitucional, por lo mismo, es hija de la frustración y de la rabia contenida, en el decir textual de su redactor.

No es ella un saludo a la bandera. Son 33 los artículos objeto de reescritura por este inquilino sin término del palacio de Miraflores: que numéricamente representan el 10% de la Carta, pero que, en sus alcances y como lo reconociera éste a la sazón, incidirán sobre la plenitud de la ingeniería constitucional aprobada en 1999.

Aun así, la vía escogida es la reforma, violentándose la Constitución vigente, que manda la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente cada vez que se pretenda afectar el esqueleto y los principios superiores del Texto Fundamental. Y es que la ética marxista se apoya sobre una regla invariable: ¡El fin justifica los medios! Fue lo mismo que ocurrió en 1999 cuando Hugo Chávez convocó a una Constituyente desafiando las reglas de la Constitución de 1961, sin que nadie se lo impidiera.

Abundó hasta la saciedad sobre las razones de su reforma y se detuvo en explicaciones minuciosas acerca del significado de algunos de los artículos reformados; aun cuando dio por vistos otros, que consideró de poca importancia o a los que no quiso otorgarles, por comprometedores, la significación que merecían. El caso de la norma reformadora del artículo 230 constitucional sobre la reelección continua y el aumento del período presidencial desde 6 hasta 7 años - que fuera de 5 años cuando resultara electo por vez primera, en 1998- fue emblemático. Le bastó a Chávez ajustar que el asunto será objeto de decisión por el pueblo. Y punto.

El modelo inédito -para nuestra tradición constitucional y republicana- que subyace en la reforma proyectada, lo repetimos ahora con mayor convicción, es una variante musical de la Constitución de Cuba de 1978, enmendada en 1992. Y esto es así aun cuando su autor insista en la idea de que se trata de un proyecto de socialismo a la venezolana, propio, endógeno, inspirado incluso en el ideario del Padre Libertador, Simón Bolívar.

La Constitución cubana, tengámoslo presente, no fue ajena a tal disparate. Anudó también, desde su preámbulo, el pensamiento de Marx, Engels y Lenin con "el ideario de José Martí".

Las premisas de la reforma chavista, en todo caso, no son el fruto de la improvisación. Intentó verterlas su hacedor en la Constitución de 1999: como consta en el proyecto original. Las esbozó luego con trazos más precisos y reveladores luego del referendo revocatorio, en 2004, a propósito de su discurso sobre La Nueva Etapa: El Nuevo Mapa Estratégico de la Revolución Bolivariana. Y recién volvió sobre ellas al anunciar "Los cinco motores de la revolución socialista", en 2007.

"Abrir paredes que hasta ahora no habíamos podido abrir" es el desiderátum, declaró Chávez ante la Asamblea. No caben las sorpresas. "Ya llevamos tres mapas estratégicos (desde 1994, cuando estaba en Yare, en la prisión), son una evolución del mismo mapa", observó antes en La Nueva Etapa.

La reforma, en concreto, transita sobre cuatro ejes básicos para afirmar la vía "venezolana" hacia un socialismo marxista de estirpe cubana: (1) Trastoca y acota los derechos humanos, en particular los políticos y económicos, y sobre la expresión e información libres; (2) ata el régimen económico y su funcionamiento a la voluntad absoluta del Estado y al proyecto de economía socialista; (3) modifica la estructura vertical del poder, para vaciarlo de equilibrios y mediatizaciones institucionales; (4) define el sistema de seguridad popular para el sostenimiento del modelo de Estado y de sociedad socialistas planteado: el pueblo en armas, como a título de orientación lo dispuso el artículo 3 in fine de la Constitución de Cuba y que repite Chávez con obsesión y miedo.

Veamos, en grueso, los elementos de tal reforma.

II. Propiedad como la de Cuba
En cuanto a los derechos, la idea de la participación política popular tiene un propósito unidireccional y no pluralista: "la construcción del socialismo", según reza el artículo 70 reformado. Y será la ley nacional, que al paso dictará Chávez en su condición actual de "legislador habilitado", la encargada de definir el contenido de las distintas formas de participación para el novel ejercicio de "soberanía directa" propuesto.

Habrá, en suma, participación popular, conforme al dictado venido desde el poder presidencial y dirigido hacia la base de la pirámide, y no a la inversa. En todo caso, para corregir las desviaciones ideológicas eventuales, la reforma del artículo 156 (incisos 29 y 30) precisa que será de la competencia nacional del Estado controlar el espectro electromagnético, la telefonía por cable, inalámbrica y satelital, así como la televisión por suscripción.

El carácter unidireccional de la participación política -"la construcción del socialismo"- dejará sin efecto, por vía de consecuencias, la prédica sucesiva del artículo 100 reformado, que apunta al carácter intercultural de la venezolanidad: hecha de raíces europeas, indígenas y africanas. Trátase, pues, de un saludo a la bandera, cuya única razón es sugerir oblicuamente que el experimento socialista es extensible a la "Gran Nación Suramericana".

El principio de la libre iniciativa económica, por su parte, cede con la reforma propuesta del artículo 112. Se le morigera ab initio señalando, de manera engañosa, que su objetivo es el "desarrollo de un modelo económico productivo, intermedio, diversificado e independiente", donde cabría la mixtura entre el Estado, el sector privado y el llamado poder comunal; pero a renglón seguido se anuncia lo sustancial y veraz: la construcción, por vía cooperativa y colectiva, de una "economía socialista", que de intermedia nada tendrá.

En pocas palabras, la libertad de iniciativa privada llevará por límite y en lo sucesivo al socialismo y a la radical "preponderancia de los intereses comunes (o colectivos) sobre los indi- viduales", como se lee en el indicado artículo objeto de la reforma.

Por consiguiente, en el texto del artículo 115 siguiente y reformado se reconoce la existencia de distintas formas de propiedad sujetas a la voluntad y control estatales (a saber, la propiedad pública, la social con sus variantes de propiedad comunal y propiedad ciudadana, la colectiva y la mixta), y se acepta la propiedad privada -que deja de ser "derecho" de propiedad, como lo previó el artículo 115 original- disponiéndose que ha lugar sobre "los bienes de uso y consumo", y "medios de producción legítimamente adquiridos" a juicio del Estado, se entiende.

Sin embargo, unas y otra formas de propiedad se justifican dentro del molde estricto y exclusivo que claramente identifica la reforma del artículo 114 propuesta: La iniciativa económica privada y el uso de la propiedad privada no podrán separarse de "los métodos y sistemas de producción social y colectiva" inherentes a la economía socialista ni incidir, afectándolas, sobre "la propiedad social y colectiva", a tenor del artículo 113 reformado; en cuyo defecto los bienes del caso serán expropiados y ocupados de inmediato por el Estado, sin esperar el dictamen judicial, como lo señala el citado artículo 115 de la reforma.

Dicho lo anterior en términos rupestres, todo venezolano tendrá libre iniciativa y asimismo propiedad sobre sus bienes; pero será el Estado socialista quien le indique cómo usar de esa libertad y como disponer de sus bienes, si aspira a conservarlos o librarlos de cargas y gravámenes públicos onerosos.

Así las cosas, como bien corresponde a la economía que se precie de socialista y de marxista, el Estado, al prohibir los monopolios privados -mediante el artículo 113 reformado- se reserva para sí y para su propiedad pública, social o mixta, bajo "control del Estado", la explotación de los recursos naturales y los bienes que considere estratégicos a su arbitrio.

Según lo indican los artículos reformados 112, 113, 115, 156 en sus incisos 34 y 35, y 321, corresponderá al Estado no sólo planificar -promover o fomentar- la construcción de dicha economía socialista, señalando las formas de producción y ejecución económicas pertinentes, sino disponer directamente del desarrollo y del control e intervención necesarios al aseguramiento de los propósitos de "producción y/o distribución social" socialistas, como "defender la estabilidad económica" y evitar su vulnerabilidad.

Nada distinto de lo anterior consta en los artículos 14 a 27 de la Constitución de Cuba, que le entrega al Estado la planificación central de la economía socialista, la propiedad sobre los medios de producción "fundamentales" y que admite la llamada "propiedad personal".

Nada diferente de tales postulados es cuanto da sustento doctrinal e histórico al socialismo marxista. Así de claro.


Chávez reconsidera cambio de nombre de la Guardia Nacional

La Guardia Nacional seguirá siendo Nacional y no Territorial como plantea la propuesta original de reforma constitucional que presentó el presidente de la República Hugo Chávez. El jefe de Estado reconoció ayer, durante su discurso en la Asamblea de Batallones Socialistas del PSUV, en el Poliedro de Caracas, que reconsideró la decisión de cambiar el nombre del cuerpo militar tras haberse reunido con miembros del Alto Mando, que habían recogido la preocupación de los efectivos por el cambio de nombre.

Lo que sí permanecerá intacto no sólo en la GN sino en toda la Fuerza Armada Nacional (FAN) es la palabra Bolivariana al final del nombre. Chávez anunció que además se le agregará a todos los componentes la palabra nacional en su denominación: Ejército Nacional Bolivariano, Armada Nacional Bolivariana, Guardia Nacional Bolivariana, Aviación Nacional Bolivariana y Milicia Nacional Bolivariana.

El Presidente señaló que este cambio no es el único que sufrirá la reforma. Asegura que en la marcha habrá que hacer algunos "ajustes", producto de las propuestas que ya ha comenzado a recibir.

"No pretendo ni pretenderé nunca ser dueño de la verdad". (...). Soy un líder político, un estudioso, pero no soy legislador, por eso el carácter legal se lo debe dar la Asamblea pero sin cambiar su esencia", recalcó.

En el discurso que duró más de tres horas, el mandatario nacional se refirió a la probabilidad de que la aprobación del proyecto se hiciera de forma separada, por artículos.

"Algunos sectores de oposición están proponiendo que se vote por partes; en este caso, desde mi punto de vista, no hay ninguna posibilidad de que sea votada por partes: En primer lugar porque es mi iniciativa; es como los coleadores cuando uno agarra el rabo del toro los demás se tienen que echar para atrás; y yo considero que hay que votarla en un solo bloque porque es una sola propuesta.

"Sí, hay una posibilidad de que el 5% de los ciudadanos a través de la firma puede pedir que se vote por separado (ar- tículo 344 de la actual Constitución), pero eso sólo vale cuando la iniciativa ha venido de 15% del Registro Electoral permanente, pero esta iniciativa es mía, yo tengo el rabo", dijo el jefe de Estado al tiempo que advirtió que incluso si el Parlamento decidiera que se debe votar por separado, "él, que tiene la iniciativa, quedaría en libertad de mantenerla o retirarla".

Entre el canto del Himno, el bolero Qué tal te va sin mí, la lectura de Mi delirio en el Chimborazo de Simón Bolívar y del libro Notas Políticas de Alfredo Maneiro, el primer mandatario se refirió a los análisis que opositores han realizado sobre el proyecto de reforma constitucional.

"Me da tristeza cuando oigo a personas que estuvieron con nosotros (...) señalar que con esta reforma estamos a punto de una explosión social, que esto está que estalla, que estamos como cuando CAP, y que el pueblo alerta va a impedir que se apruebe la reforma. Aquí la única fuerza que pudiera conducir un proceso huracanado violento y explosivo está aquí en el Poliedro de Caracas, que no se les olvide, oligarcas de pacotilla".

Sobre el Partido Socialista Unido de Venezuela, Chávez exigió a los apirantes de la organización "disciplina" y sentenció que no permitirá que los personalismos se impongan dentro de su naciente tolda política.

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