27 agosto 2007

Recopilación Reforma Constitucional (12)

La geometría del poder, el eje para la dominación directa

Continuando con el análisis que iniciamos en la edición de ayer en esta oportunidad haremos referencia a la geometría del poder y los cambios en la Fuerza Armada Nacional.

La mano presidencial

La geometría del poder y su reorganización, inspirada en el marxismo de Gramsci como lo afirmara Hugo Chávez ante la Asamblea Nacional, será un aspecto central de la "reforma constitucional bolivariana" y el eje para la dominación presidencial directa sobre la vida de todos los venezolanos. Y no sólo eso.

Como en el pasado y según ocurriera, a manera de ejemplo, durante el primer tercio y algo más del siglo XX venezolano, el control vertical sobre la estructura del poder por el autócrata de turno era lo que le facilitaba su prórroga en el mando, incluso por la vía del voto; explicándose así y no de otro modo el planteamiento contenido en la reforma del artículo 230 constitucional, citado antes, sobre la reelección presidencial continua.

Ella, a la nueva geometría del poder propuesta, se concretaría, como lo interpreto, en la instrumentación de dos fuerzas ordenadoras y de potencia: una descendente, venida desde el vértice del poder nacional y otra ascendente, llegada desde la base de la pirámide social, pero cuyos manejos y disposición pasan siempre por las manos del presidente de la República y reformador constitucional.

La primera de ellas, constante en los artículos reformados 11, 16, 156 en su inciso 11 y 236 en su inciso 3, se orienta al desmantelamiento del poder real de los actuales Estados federales y de sus Municipios y su fragmentación para la centralidad del mando total de la República. Al efecto, dichos artículos disponen la creación, por una parte, de "regiones especiales militares" en cualquier sitio de la geografía y, por otra parte, de "provincias federales, territorios federales y comunales, ciudades federales y comunales", las que, de conjunto, penetrando o sobreponiéndose a la entidad geopolítica originaria estadal, federal o municipal, podrán succionarle, a conveniencia y disposición del propio Presidente, el contenido y la fuerza de sus competencias propias o autónomas.

Es este, ciertamente, el modo expedito encontrado por el proyectista de la reforma -inspirado en la Constitución cubana de 1976, reformada en 1992- para darle término a las identidades y culturas regionales y locales; esas que habrían dado origen, según las palabras del propio Chávez ante la Asamblea, a los "presidenticos de republiquetas o republiquitas" hoy existentes.

No gusta ahora al inquilino de Miraflores, a pesar de su verbo conocido y en contrario, el sentimiento regional, el amor que profesaría cada venezolano por su tierra de campanario.

La otra fuerza, que presiona desde abajo y en fragua después de la aprobación anticipada de la Ley de los Consejos Comunales en 2006, la representa el llamado Poder Popular y Comunal, conforme a lo dispuesto por los artículos 16, 70, 115, 136, 156 incisos 11 y 35, 167, 168 y 184 de la reforma: expresado en las Ciudades Comunales, Comunas y Comunidades, integrantes y núcleos indivisibles del Estado socialista.

Dicho poder opera bajo el dominio de los Consejos del Poder Popular (Consejos Comunales, Consejos Obreros, Consejos Estudiantiles, Consejos Campesinos, entre otros), cuya "promoción, organización y registro" corresponderá, según la reforma, al Poder Público Nacional y, de modo específico, tal y como lo confirma la ley en cuestión, a la iniciativa presidencial.

El Poder Popular y sus distintas manifestaciones, por fundarse en la idea de la democracia directa, según consta en el artículo 136 reformado, "no nace del sufragio ni de elección alguna".

En teoría será el producto del autogobierno, de la agregación espontánea de los movimientos comunales y de las comunidades más variadas. En la realidad, de acuerdo con la reforma constitucional y ley de la materia, tomará cuerpo y adquirirá su financiamiento bajo el impulso y a discreción del jefe del Estado.

Una vez constituido el Poder Popular y Comunal, éste pasará a ser depositario de las competencias que, por mandato de la ley nacional, se le desprendan a los Estados y a los Municipios, a la luz de lo dispuesto en los artículos 168 y 184 constitucionales reformados. De donde, la consecuencia "desinstitucionalizadora" de la vida estadual y municipal y centralizadora del poder nacional no se hará esperar y será arrolladora.

Presionando desde arriba, el Presidente vaciará de poder y mitigará tanto la intermediación y los equilibrios de poder que significan ante él, actualmente, los Estados de la Federación y los Municipios; y empujando desde abajo, a partir del Poder Popular construido bajo su dirección contendrá -hasta anularlos- dichos poderes mediadores entre el ciudadano y la localidad y entre ésta y el Poder Nacional: Líder y pueblo quedarán así fundidos, en esencia, una y única.

Nada diferente expresa el entramado constitucional cubano en vigor, constante en los capítulos X, XI y XII del Texto Fundamental respectivo.

En efecto, la Asamblea Nacional del Poder Popular, una vez como elige en Cuba al presidente del Consejo de Estado -Fidel Castro ad aetérnum- le cede sus poderes a éste para que legisle por aquélla durante su receso y además le convoque, y quien, a su vez, se apoya para su gestión de gobierno ministerial omnímodo y omnicomprensivo sobre las Asambleas del Poder Popular de las localidades: brazos ejecutores "del poder del Estado" y no de la gente, como se aprecia en el artículo 103 ejusdem.

Y tal Poder Popular cubano, como ahora lo pretende paralelamente la "reforma constitucional bolivariana", se ocupa preferentemente del manejo de los servicios públicos y de la producción económica socialista: cuyas "empresas o entidades regionales", según lo indica el texto del artículo 300 reformado, serán creadas por ley nacional, desde arriba.

En suma, huérfanos de sus municipios y de sus Estados, que en lo sucesivo no serán otra cosa que entelequias, los larenses, los yaracuyanos, los portugueseños, los guayaneses, los zulianos, los andinos, los caraqueños y paremos de contar, habrán de agregarse sin nombre ni apellidos a las comunidades y a las comunas del Estado socialista proyectado: como sirvientes de dicho Estado y para que éste, a su vez, quede al servicio de su Supremo Hacedor: Hugo Chávez Frías, heredero de Castro, del extranjero Fidel que nos ha invadido, que no de El Cabito, Cipriano Castro, a quien mucho también se le parece, por cierto.

FAN sin separación

Finalmente, el sostenimiento del modelo de Estado y de sociedad socialistas propuesto, como lo repitiera Chávez ante la Asamblea, contará con otro eje que habrá de garantizar su permanencia en el poder y la permanencia misma del socialismo. Se trata en el caso, cabe repetirlo, de una revolución, pacífica pero armada, a cuyo efecto la Fuerza Armada Bolivariana naciente, como lo disponen los artículos 328 y 329 constitucionales reformados, pasará a ser una fuerza "popular y antiimperialista", vale decir, parte del sistema socialista en construcción.

De allí que, según el dicho del propio Presidente reformador, sea inútil repetir esta vez cuanto prescribieran sucesivamente todas las constituciones anteriores y el artículo 328 de la Constitución de 1999 vigente: "En ningún caso (la Fuerza Armada) está al servicio de persona o parcialidad política alguna". En su defecto, mejor habrá de decirse que tal milicia -como se lee en el texto de la reforma- nunca estará al servicio "de oligarquía alguna o poder imperial extranjero".

La reforma desmonta, así, la tradicional y conveniente separación de las Fuerzas Armadas según sus ramas o especialidades, concebida antes para evitar la concentración operacional y el efecto nocivo que sobre la democracia y las libertades puede ejercer el mando único sobre una única fuerza militar, cuando deriva en arbitrario.

La norma reformada hace de las expresiones armadas de tierra, mar y aire, meros testimonios administrativos, a la par de que los desafía y acota severamente con la incorporación de un componente heterodoxo y virtualmente dominante, común a los totalitarismos marxistas y a la experiencia del fundamentalismo islámico: la Milicia Popular, el pueblo en armas, repetimos.

La Constitución de Cuba no postula algo conceptualmente diverso. Al pueblo en armas le corresponde, según su artículo 3 citado supra, ejercer "la lucha armada" con el fin de sostener al Estado socialista y a su régimen social y económico como a sus asambleas populares. Y al efecto, el artículo 119 ejusdem crea los Consejos de Defensa de la Revolución, y las Zonas de Defensa Militar que imagina para su geometría bolivariana del poder el presidente Chávez.

La reforma constitucional en curso, junto con provocar la concentración del poder del Presidente, de asegurarle en su continuidad de mando y de hacer eficaz su autoridad sobre el territorio y la vida de los venezolanos: a quienes ve como lacayos de su imaginado Estado socialista, alcanza, sí, un punto de inflexión que la distingue en apariencia: la reducción en horas de la jornada laboral diaria desde 8 horas hasta 6 horas, mediante la reforma del artículo 90 constitucional. ¿Trampa cazatontos, quizás, que acaso busca humanizar la dictadura con el ocio?

Nada de eso. Chávez anunció "verbalmente", al presentar su reforma y en plagio del artículo 45 de la Constitución cubana, que el tiempo libre será libre pero para el "desarrollo integral" (artículo 90 reformado) mediante el trabajo voluntario: ese que obtendrá de nosotros sin contraprestación alguna, con apoyo en su reforma constitucional bolivariana y para hacer funcionar, a costa nuestra, la economía socialista; y, como reza el texto de la Cuba de Fidel, para formar "la conciencia comunista de nuestro pueblo".


Presentarán plan de difusión internacional de la reforma

Este lunes se conformarán los equipos de "parlamentarismo social" que difundirán, en diferentes países del mundo, la propuesta de reforma constitucional presentada por el presidente de la República, Hugo Chávez, informó la Cancillería mediante una nota de prensa.

Tras la segunda y última sesión de la jornada de trabajo organizada por la Cancillería con los embajadores de Venezuela en Europa y América para dar a conocer la reforma constitucional, se informó que la integración de los equipos que viajarán al extranjero se efectuará en la sede de la Asamblea Nacional durante un encuentro que sostendrá el canciller Nicolás Maduro con el equipo de la Comisión de Política Exterior y los diputados del Parlamento Latinoamericano.

La reunión está pautada para las 10 de la mañana en el Salón Bicentenario del Palacio Federal Legislativo.


"La oposición tiene garantizada la participación en la reforma"

La presidenta de la Asamblea Nacional, diputada Cilia Flores, dio por sentado que los sectores de la oposición contarán con los espacios para participar y expresar sus opiniones sobre la reforma constitucional.

No obstante, dijo no creer en la misma. "Nada de lo que dice la oposición es constructivo ni va en función de los intereses del pueblo".

Las declaraciones de la parlamentaria fueron en el programa dominical José Vicente Hoy.

En su defensa de la propuesta de cambio constitucional del presidente Chávez, Flores justificó el tiempo para el debate y aprobación del proyecto, pues recordó que el actual texto fue debatido, redactado y aprobado en un lapso de seis meses. "Son casi cuatro meses de discusión, tiempo más que suficiente para que sea aprobada".

Sobre la reelección continua, adujo que la misma ya estaba planteada en la Carta Magna. "Estaba condicionada a que fuera en una sola oportunidad. La propuesta es que la reelección no tenga condiciones. Se propone que debe ser tras el cumplimiento de un período, al terminar el mismo el Presidente, si así lo desea, se puede postular para otro mandato".

En cuanto a los cuestionamientos de que dicha reelección viola el principio de la alternabilidad, para Flores eso es falso. Enseguida esgrimió que el criterio es que haya opciones y propuestas. "La alternabilidad es en función de un proyecto, es el pueblo quien elige si alterna o se queda con ese proyecto, no se trata de elegir personas".

Por último, negó que se pretenda encasillar al país en el modelo socialista. "Se preservan los principios fundamentales sobre una democracia amplia y participativa. La reformas profundizan los valores socialistas que ya estaban en la Constitución de 1999", concluyó.


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