16 septiembre 2007

¿Cómo impedir la reforma?

Al diseñar la reforma constitucional, Chávez aplica la ley del embudo, reservándose todo el poder y negándose a compartir siquiera una pequeña parte con sus colaboradores y aliados.

De ser aprobada, gobernadores y alcaldes oficialistas no podrán ser reelectos; los diputados estarán constitucionalmente subordinados al Ejecutivo; los líderes del PSUV serán desplazados por los dirigentes de las comunas; los vicepresidentes nombrados —y destituidos— a dedo; los militares subordinados a los reservistas; los millonarios chavistas amenazados con perder sus bienes, debido al nuevo concepto de propiedad; y los aliados del Gobierno que protesten legítimamente recibirán el mismo tratamiento que el Gobernador de Sucre, Ramón Martínez.

Por eso, la reforma no sólo es rechazada por el pueblo opositor, sino también por parte del oficialismo, lo cual facilita el trabajo de impedirla. Sin embargo, falta definir la estrategia.

Participar en el referéndum no impedirá la reforma, porque el Régimen comete fraude. La abstención tampoco servirá, porque el CNE anunciará los resultados que Chávez ordene, con o sin la participación de los votantes. El camino que queda es boicotear el referéndum para que no se lleve a cabo, lo cual es posible realizando acciones de calle.

Luego de haber organizado y convocado diversas formas de protesta, creemos que la acción más efectiva es una que todavía no se ha intentado: la protesta simultánea y generalizada. Es decir, miles de focos de protesta, repartidos en todos los municipios de Venezuela, el mismo día y a la misma hora, sin duración determinada.

Es una forma de protesta pacífica, democrática y constitucional. Está amparada en los artículos 53, 57, 68, 333 y 350 de la Carta Magna. El Régimen la criticará y dirá que es golpista, pero sigue siendo constitucional.

No es guarimba, pues no se propone el cierre de calles, ni la quema de cauchos; pero el Régimen dirá lo contrario.

Es una forma de protesta segura, porque obligará al régimen a dispersar sus fuerzas represivas, y aún así no alcanzará a cubrir tantos lugares. Debe evitarse la confrontación con los cuerpos de seguridad o con los grupos armados del oficialismo, replegándose si un foco es amenazado y regresando a la calle una vez cese la amenaza.

En futuros artículos, declaraciones y foros, se darán más elementos sobre cómo llevar a cabo estas acciones.

Organizar y convocar exitosamente una protesta de esta magnitud, requiere del esfuerzo y del concurso de todos los sectores que desean vivir en democracia. Por esta razón, la asociación civil Fuerza Solidaria exhorta a todos los venezolanos de buena voluntad a participar de manera enérgica y entusiasta en esta iniciativa.

¡Ánimo! ¡Ten esperanza!

Alejandro Peña Esclusa
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