19 septiembre 2007

Más allá del 2021

Pdvsa se derrumba encerrada en el más misterioso sistema de contraloría, seguimiento y chequeo de gestión: nadie sabe nada de nada. Simplemente los billetes fluyen. Eso basta. El tipo de cambio no oficial se va por su cuenta y no entra en razón. No hay compromiso revolucionario que lo haga entrar en el corral. Ahora duplica y más al dólar de Cadivi. Las reservas internacionales son, a cuenta de un extraño criterio de excedentes manejado individualmente desde Miraflores, el respaldo de la chequera del proceso y no el reflejo de la fortaleza económica del país. Si hay pollo no hay carne. Si hay sardinas no hay azúcar. Si hay queso no hay leche. El famoso gas que ofrecemos a todo el mundo hay regiones en que las que aparece cada 15 días y racionado. Igual pasa con la gasolina. A tal punto que lo que falta simplemente se trae de otros países. Ya somos importadores de gasolina. Los niños de la calle, la patria o la revolución se reprodujeron por miles en apenas nueve años, mientras que los indigentes encuentran cobijo debajo de puentes y aceras. La basura compite en cantidad y calidad con los huecos. Tan es así que los comisarios del Guinness no sabían si registrar la marca del sancocho gigante o las montañas podridas en las esquinas de la capital de la futura potencia mundial.

La buhonería es el refugio de sobrevivencia de una población que todavía no ha entendido que ya se convirtió en una gigantesca cooperativa de la miseria y la piratería. Los números oficiales tapan todo. Inflación, empleo, escolaridad, homicidios. Todo crece o decrece según convenga al proceso. La criminalidad no aumenta. Muy por el contrario, casi ha desaparecido. Lo que hay es un ajuste de cuenta masivo, un enfrentamiento entre bandas general. La pobreza es apenas un recuerdo de los males causados por el liberalismo salvaje. La justicia está en la élite de la transparencia internacional. Las últimas denuncias sobre violación de derechos humanos si acaso corresponden a gobiernos anteriores. La magia de militares en plan de conductores de país arropa a los venezolanos. El rumbo estratégico está determinado por la cantidad de dólares que se repartan para comprar amigos o por la cantidad de maletas que se dejan por ahí. Mientras más mala fama tengan algunos gobernantes más posibilidades tienen de formar parte del círculo de la revolución salvadora del mundo. Escuelas destruidas y arruinadas contrastan con las supercadenas de propaganda en las el sistema educativo japonés se queda enano. Niños y niñas bailando al son que les toquen desde Miraflores formándose para ser los futuros aduladores del guía universal. Listas discriminatorias, hachazos al disenso, unificación a juro de criterios, corrupción disfrazada de eficiencia, negociados en efectivo y por la vía rápida. Vamos bien. Con la reforma constitucional iremos mejor y más seguros. 2021 es poco.

Elides J. Rojas L
El Universal
erojas@eluniversal.com
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