05 septiembre 2007

¡No queremos ser socialistas!

Chávez ofrece al pueblo venezolano lo que pretende presentar como unas modificaciones inofensivas que afectan apenas el 10% del texto de la Constitución de 1999. Sin embargo, detrás de esa mentira se esconde el proyecto maléfico, diabólico, maquiavélico, de convertir a Venezuela en un "Estado Socialista" de orientación marxista-leninista.

En la propuesta se pueden identificar claramente las normas y recursos que le servirán como instrumentos para avanzar hacia el objetivo de implantar en Venezuela un sistema comunista inspirado en el ejemplo cubano.

La propuesta amplía las atribuciones del Presidente e incrementa los controles que ya ejerce sobre los poderes públicos a otras instituciones y ámbitos de la vida nacional. Para afianzar su control sobre el país crea nuevas entidades administrativas, muchas de ellas ambiguas o productos de la imaginación del Presidente, que funcionarán bajo su mando directo y exclusivo para socavar la autoridad de instituciones existentes como son las alcaldías y las gobernaciones de estados. Eso es lo que denomina "la nueva geometría del poder" cuyo fin es acabar con la descentralización. Implanta la reelección indefinida para convertirse en gobernante ad aeternum en el mejor estilo de los crueles regímenes comunistas totalitarios. Además, otorga al mandatario la facultad de disponer del erario público de manera incontrolada e incontrolable para proporcionarle los recursos financieros que necesitará para consolidar su proyecto. Para ello suprime la autonomía del Banco Central de Venezuela y asigna al jefe de Estado la potestad de fijar el límite de las reservas internacionales con lo cual tendrá plena libertad para utilizar a su antojo las reservas internacionales "excedentarias". Dispone la transformación de la reserva en "Milicia Popular Bolivariana" (ejército pretoriano bajo su exclusivo comando) y la incorpora a la "Fuerza Armada Bolivariana" que ahora será un cuerpo "patriótico, popular y antiimperialista" y funcionará bajo la figura de unidades combinadas que podrán cumplir actividades de policía. De esta manera, como en los sistemas comunistas más feroces, el gobernante dispondrá de todos los instrumentos necesarios para la represión. Introduce normas que le permitirán al Presidente ejercer control absoluto sobre la actividad del sector empresarial privado y sobre los bienes y propiedades de los ciudadanos, todo ello con la finalidad de implantar el sistema de "propiedad social" es decir, la economía centralmente intervenida característica de los regímenes comunistas. (Como para que no quede ninguna duda de esta última intención, adelantándose a la aprobación de la modificación de la Constitución, el pasado miércoles 29 fue publicado en la Gaceta Oficial el Decreto No. 5.545, mediante el cual se crea, con carácter permanente "la Comisión Presidencial para la formación ideológica y política para la transformación de la economía capitalista en un modelo de economía socialista" como parte del plan extraordinario "Misión Ché Guevara").

Pero la maldad detrás del engaño no se limita a lo que expresamente dice la propuesta sino también en lo que no dice, o mejor aún, en lo que de manera silenciosa y sigilosa y malvada suprime del Texto Constitucional vigente. Entre otras supresiones destacan la eliminación de la propiedad privada como derecho al goce y disposición de los bienes personales y su reemplazo por una propiedad que sólo admite el uso y consumo de los bienes "legítimamente adquiridos". Se suprime el derecho de la persona a dedicarse a la actividad económica de su preferencia. Se elimina la obligación de todo funcionario público de rendir cuenta de su gestión, con lo cual la corrupción, que ya alcanza niveles pavorosos, quedará legitimada. Se elimina la norma según la cual las asociaciones vecinales y las organizaciones no-gubernamentales pueden participar en la ejecución, evaluación y control de obras, programas sociales y servicios públicos. Se suprime la mención de que las fuerzas armadas son una institución profesional, sin militancia política.

Para completar el cuadro, Chávez ha redactado su propuesta en un lenguaje vago, confuso y oscuro, en muchos casos ininteligible, susceptible de ser interpretado exclusivamente a su gusto y conveniencia.

Frente a este sombrío panorama que se cierne sobre Venezuela y en esta hora siniestra que vive la democracia venezolana como resultado de la pretensión del presidente Chávez de imponernos un sistema político y un régimen totalmente contrario a su idiosincrasia, resulta urgente emprender una campaña pedagógica de información para explicar al ciudadano común la verdad que se esconde detrás del gran engaño que envuelve la iniciativa de Chávez.

Durante la campaña electoral previa a la elección presidencial de diciembre pasado advertí que en ese evento comicial se jugaba la suerte de Venezuela. La propuesta de cambios en la Constitución demuestra que esa información no era exagerada.

Como queda demostrado, lo que Chávez persigue no es un simple cambio de la Constitución para eternizarse en el poder. Este es, evidentemente, el elemento principal dentro de su plan que persigue la eliminación de Venezuela como país democrático regido por el Estado de Derecho para reemplazarlo con una "República Socialista" como aquellas que desaparecieron cuando cayó la cortina de hierro o como Cuba, una de las pocas supervivientes, que subsiste con el dinero de todos nosotros que le regala el autócrata entronizado en Miraflores.

Este es el mensaje que hay que transmitirle al venezolano común. Todos juntos debemos rechazar el plan que persigue destruir la Venezuela democrática que forjó Simón Bolívar con la sangre de los patriotas y convertirla en República Socialista bajo la cual perderemos todos nuestros derechos y libertades. Si no lo impedimos ahora, habremos perdido la última oportunidad de salvar la patria valiéndonos del recurso democrático y legal que nos otorga la Constitución.

Adolfo Taylhardat
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