14 octubre 2007

Faltan 48 días, ¿qué hacemos?

Para el referendo que convertirá a Chávez en un emperador tropical y a Venezuela en una segunda Cuba sólo faltan 48 días. Hoy es 14 de octubre y la viciada consulta se realizará el 2D contra viento y marea ¿Qué estamos haciendo los venezolanos para evitar que nos ocurra lo que en el RRP, en las elecciones parlamentarias de las que emergió el ilegítimo parlamento actual y en las presidenciales de 2006? La respuesta es descorazonadora: No estamos haciendo nada distinto de lo que hemos hecho en nuestros fracasos anteriores. Sin embargo, aún estamos a tiempo de intentar una decisión que contribuya al debilitamiento y caída posterior del régimen.

Chávez ha secuestrado a los venezolanos el derecho al voto. A diferencia de las garantías disfrutadas por él cuando fue elegido por primera vez con un CNE en el que no tenía ni un portero, hoy el organismo le pertenece y actúa como una oficina al servicio de Miraflores.

El CNE chavista (con la Diex que ha dado cédula venezolana a más de 2 millones de extranjeros) ha construido un REP tramposo, se ha negado a contrastar el resultado de las máquinas con un conteo manual (cotejo practicado por todos los países democráticos) y ahora controla la Cantv para hacer un fraude mayúsculo a la hora de la transmisión de los datos.

¿Qué hacemos entonces? Porque la solución no es ir a votar con la esperanza de que el CNE reconozca nuestro triunfo, y tampoco es negarse a votar con la idea de que Chávez vaya quedar deslegitimado con una abstención del 75%. En todos los intentos realizados a través de los escasos mecanismos democráticos que nos quedan (y este es el último, porque de aquí vamos al comunismo sin ambages) siempre nos ha faltado un plan "B". La paralización de la dirigencia política cuando la madrugada del 16 de agosto el Carrastrero anunció el triunfo de Chávez en el RRP; su también inacción después del "éxito" de una abstención del 83% en las parlamentarias; y la torpeza de reconocer como "limpios" los resultados de las presidenciales de 2006 (y encima felicitar al CNE) hablan de la carencia de sintonía entre dirigentes y dirigidos y la ausencia de un plan alternativo.

En nuestros intentos anteriores siempre había estado la esperanza de "ganar", estimulada falsamente por dirigentes que después dirían públicamente que "ellos nunca creyeron en pajaritos preñados". Craso error que aún se comete hoy. Escuchamos a quienes nos instan a votar, que es posible ganarle a Chávez el 2D en vista de que las encuestas registran, por primera vez en la larga retahíla de elecciones anteriores, un amplio rechazo al "Sí" y a Chávez. Lo cierto es que sí ganaremos, pero el CNE dirá lo contrario. Y en este hecho se quiere amparar la cronista para hacer su modesta proposición. Para el RRP las encuestas daban ganador a Chávez y situación similar ocurrió para las presidenciales de 2006. Con una matriz de opinión nacional e internacional tan desfavorable era muy difícil demostrar el fraude electoral. Hoy la situación es distinta.

Todas las encuestadoras nacionales que han operado durante años (Consultores 21, Keller, Mercanálisis, Datanálisis, etc.) están registrando por primera vez en mucho tiempo que la gente se atreve a mostrar mayoritariamente su rechazo a la reforma y a Chávez. En estas circunstancias es posible ir a votar no porque creamos que el CNE chavista va a reconocer el triunfo del "No", sino porque el fraude podría quedar al descubierto y ello contribuiría al debilitamiento del régimen. Para que eso ocurra habría que hacer rápidamente gestiones que exigen la unidad opositora.

Una tarea inmediata debería ser la de entenderse con los expertos en estadística e informática que han demostrado los mecanismos de fraude aplicados en procesos anteriores y constituir una comisión con esos especialistas y líderes políticos para que, a nombre de toda la oposición venezolana, viaje urgentemente a Europa y a la OEA para mostrarles las encuestas y explicar las vulnerabilidades de nuestro sistema electoral, lamentablemente no detectadas por los observadores. Recordemos que el espectáculo de la "mediación humanitaria" de Chávez en el problema de los rehenes, ha opacado el interés internacional por el referendo. Simultáneamente habría que desplegar una campaña nacional instando a votar por el "No", advirtiendo que no es porque creamos que el CNE va a reconocer nuestro triunfo, sino porque a través de este mecanismo queremos demostrar el fraude y debilitar así al régimen. De parte de los líderes opositores debe haber una promesa hecha pública de que cuando el CNE cante el falso "triunfo" del "Sí", ellos instarán al pueblo a salir a la calle a defender el voto y gritar fraude, como hicieron los ucranianos. Los observadores internacionales que habrían sido advertidos por los expertos de los mecanismos tramposos del CNE, podrían no avalar los resultados. Continuaremos en el próximo artículo.

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