01 octubre 2007

Gobernar por encomienda

La mayoría de los venezolanos se pregunta en qué momento gobierna el Presidente, cuándo trabaja, cuáles son los días de gabinete; cuánto tiempo dedica a atender los problemas más estridentes como la delincuencia y la crisis de la salud. Orgulloso de batir su propio record de más de ocho horas en su programa dominical del 23 de septiembre, pocos minutos o ninguno para hablar de obras materializadas en sus nueve años de gobierno. No las hay. Es un mero vendedor de ilusiones. Eso sí, intenso han sido los bríos para destruir instituciones erigidas en decenas de años: Banco Central, Pdvsa, hospitales públicos, el sistema educativo; por no citar la degradación a fondo sufridas por el sistema de justicia y las Fuerzas Armadas en todas sus instancias.

Entonces, ¿a qué se dedica el Presidente? Depende de la circunstancia. Ahora aparece por los medios a cada rato, en cadena o no, para repetir las bondades de una reforma constitucional a todas luces de corte fascista y totalitaria. El mandato mediático que él ejerce con sus acólitos más próximos sobre la población está orientado a cuantificar promesas; no hechos. Concentran su energía para denegar de la racionalidad institucional y humana construida en 40 años a partir del año 1958 para sustituirla por una cuantificación de acciones fantasmas. Mientras la miseria crece, el Presidente pretende abrumarnos con espectros estadísticos "revolucionarios" artificiosos.

De allí su arremetida contra el sistema educativo y contra el mundo pensante y eficiente. Aspira eliminarlo para instalar un sistemático proceso de aprendizaje conducente a crear una rápida abstracción de la experiencia vivida así como de cualquier vestigio de historia reciente. Las estadísticas oficialistas son tan difusas y, a veces, tan comprobadamente mentirosas, que es imposible traducirlas en datos aprovechables. No sabemos quién las hace y cuáles son las unidades de medida. El gobierno aplica la tesis según la cual con estadísticas "todo se puede probar". No importa que mientan siempre que la farsa se corresponda con sus "métodos".

Es conocido el juego que consiste en la psicosis que se provoca si se publican, como hace el gobierno, durante semanas, estadísticas acerca de un aumento gradual de votos para llevar a las urnas hasta al último ortodoxo. Parte de las declaraciones de Díaz Rangel, director de Ultimas Noticias, están orientadas en ese sentido. Descubrió, luego de un malabarismo matemático propio de Malba Tahan, autor del libro El hombre que calculaba, que el referéndum para cambiar la Constitución tendría una aprobación de 63% a favor y 37% en contra. Semejantes predicciones se ajustan a la concepción taimada descrita por el estadístico Arthur. L. Bowley en su libro An elementary Manual of Statisties. "Diga los números que desea y luego veremos cómo se materializan".

Miguel Bahachille M
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