06 octubre 2007

Salario menor

Hace algunas semanas escribí un primer artículo sobre el significado la reducción de la jornada de trabajo a 6 horas por día, y 36 horas por semana.

Vuelvo sobre el tema para ampliar un poco más el análisis del impacto económico que puede provocar esta medida.

Actualmente, el artículo 90 de nuestra constitución establece la jornada laboral en un máximo de 8 horas por día, y 44 horas por semana.

La mayoría de los trabajadores con empleo formal pueden pensar que esto será un gran beneficio para ellos, ya que ganarán lo mismo trabajando 2 horas menos por día.

Lamentablemente la cuenta no es tan sencilla. Primero, la jornada se reduce solo en 8 horas a la semana, lo que implica una reducción de 1 hora y 20 minutos por día, durante 6 días de trabajo, que no es igual a 2 horas menos por día.

La empresa o institución, pública o privada, que produce bienes o presta servicios, requerirá de nuevos turnos o más trabajadores para mantener su nivel de producción, o simplemente disminuirá la oferta de bienes y servicios.

En la administración pública seguramente se reducirán los horarios de trabajo y será el ciudadano el que sufrirá más colas y deberá madrugar, cada vez que requiera hacer algún trámite ante las oficinas del Estado.

En el sector productivo la reacción será mixta. Las empresas que deben trabajar las 24 horas se verán obligadas a incrementar un turno para seguir produciendo lo mismo, lo que aumentará en 25% sus costos de mano de obra. Otras empresas que solo pueden trabajar una jornada disminuirán su oferta de productos, pero su costo de mano de obra subirá entre 20% y 25%.

Este aumento de costos se traducirá en un incremento de 5% a 15% en el precio de los bienes producidos en el país que será cancelado por los trabajadores que tienen más tiempo libre, pero no mayor salario, y también será pagado por la otra mitad de la población que está atascada entre la economía informal y el desempleo. En conclusión a todos nos toca un salario menor.



Lo más triste es que habrá mucha gente que se trague el cuento que la reducción laboral a seis horas diarias en lo mejor del mundo y lo mejor que les puede pasar. Vivimos en un país facilista y cómodo, donde una noticia como esa es recibida con bombos y platillos. En cualquier país desarrollado y civilizado, esa noticia sería un golpe a la autoestima de los connacionales, y un insulto a la dignidad.
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