25 noviembre 2007

Recopilación Reforma Constitucional (98)

CNE evade investigar campaña plebiscitaria

El Consejo Nacional Electoral (CNE) no investiga ni investigará el giro que el Comando Zamora ha dado a la campaña en favor a la aprobación a la reforma constitucional, al intentar convertirla en un plebiscito sobre la figura presidencial. La razón, según explicó la presidenta del organismo comicial, Tibisay Lucena, "es una estrategia electoral".

El presidente Hugo Chávez afirmó el viernes, en un acto en el Poliedro de Caracas, que "el que diga que apoya a Chávez pero va a votar por el No es un traidor (...) El que esté conmigo de verdad vote por el Sí, el que vote por el No vota contra mí".

Lo que sí figura en la agenda del ente electoral, aclaró Lucena, son los supuestos incumplimientos en los que habrían incurrido los factores políticos agrupados en torno al Sí y al No, así como los medios de comunicación al difundir propagandas y piezas publicitarias que vulneran las normas.

"Siguen siendo transmitidas en algunos canales y medios impresos con alguna variación (piezas), en un intento por burlar las disposición del CNE y eso no lo vamos a permitir", enfatizó, al tiempo que anunció que en las próximas horas adoptarán nuevas resoluciones contra partidos y medios.

Por último, reiteró que la campaña termina el próximo 1 de diciembre a las 6:00 de la mañana.

El Universal

SNTP exhorta a votar NO en referendo constitucional

Bajo la premisa de que el proyecto de reforma constitucional "rompe el pacto social representado en la Constitución Nacional de 1999", la directiva del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), fijó su posición pública llamando a votar NO en el referendo del próximo 2 de diciembre.

El gremio amplía la posición que ha venido sosteniendo en sucesivos comunicados y en esta oportunidad presenta sus objeciones puntuales al método como se adelantó la redacción de los 69 artículos que serán sometidos a votación, así como al contenido, que "apunta fundamentalmente hacia la concentración del poder en manos del presidente de la República y permitirle su ejercicio de manera discrecional y hasta vitalicia".

"Mención aparte merecen las preocupantes propuestas de modificar los artículos 337, 338 y 339, lo cual permitiría restringir la libertad de información bajo la declaratoria de Estados de Excepción, sin límites temporales y sin la observancia de los pactos internacionales de derechos humanos, siendo que la Constitución vigente en su Exposición de Motivos proclama la preeminencia de los DDHH", dice el texto que está en http://www.sntp.org.ve.

"Como organización plural -dice el SNTP-, respetamos el derecho de cualquiera de nuestros afiliados a disentir de nuestra posición, pero entendemos que es un deber y una obligación irrenunciables exhortar al pueblo venezolano a pronunciarse masiva y democráticamente en el referéndum del próximo 2 de diciembre para rechazar, votando NO en los dos bloques (...) Aquí y ahora, es la paz misma de Venezuela la que está en juego", termina el documento.EG

El Universal

El tigre está herido y saca las garras ante la eventual derrota

Ahora, cuando hasta el reticente encuestador Luis Vicente León aporta cifras que atribuyen al NO una ventaja de 10 puntos sobre el SÍ a la reforma constitucional, es cuando el comando chavista y sus estrategas resultan más temibles.

Colocados al borde de un descalabro fundamental, todavía no aceptan la palabra derrota y seguro apelarán a recursos antes superfluos para tratar de voltear la tortilla en el tiempo increíblemente corto de una semana.

A menos que la mayoría de las encuestas serias se equivoquen (todas siempre dieron a Chávez ganador en el 2004 y en el 2006) o se produzca una hecho fortuito que desvíe o frene una tendencia creciente, la derrota se le aparece al oficialismo como una posibilidad inminente.

En un lapso tan breve resulta imposible recomponer la estrategia (convertir el referendo en un plebiscito, personalizando las opciones) pero no poner en tensión todos los mecanismos que, en otros momentos, constituían un plus, un complemento prescindible, porque la victoria estaba asegurada de antemano: inundar los medios de publicidad, sacar máximo provecho al control que se ejerce sobre el CNE, organizar un gigantesco operativo de movilización nacional para hacer votar por el SÍ hasta a las piedras, exprimir la última gota de las dotes histriónicas de su baza fundamental, un agotado Hugo Chávez cuyo extenso repertorio luce tan repetitívo y fatigado como su propio semblante y disparar contra un enemigo cuya mayor cualidad y al mismo tiempo desventaja, es su incorporeidad. En este caso, sólo es posible otorgarle identidad al denominado "movimiento estudiantil" ("los hijitos de papá", según Chávez), un colectivo difuso y concreto a la vez, pero invulnerable a sus ataques por limpio de toda mancha o de pasado indeseable.

Así las cosas, la elaboración de escenarios negativos resulta impostergable: reconocer la derrota y aparecer ante el mundo como un régimen democrático a la espera de mejores tiempos; ganar a toda costa, aun por encima de la voluntad popular, lo cual implica un procedimiento fraudulento y el estallido de un conflicto; la suspensión de las votaciones, bien sea a través de una decisión del ejecutivo o, en todo caso, del TSJ.

¿Contamos votos o cañones?

Queda, por otra parte, la altermativa de que el control del CNE y la utilización de los recursos económicos y mediáticos, así como la movilización masiva de votantes, logre inclinar la balanza a favor del oficialismo y al final éste logre una victoria, in extremis, que le permita imponer la reforma con una precaria minoría.

Asistiríamos, entonces, a un acierto electoral de impacto mínimo frente a una mayoría opuesta a la reforma y eso sí es prácticamente irreversible: el SÍ sólo puede ganar si la densa mayoría opuesta a la reforma se niega a votar. De manera que Chávez deberá forzar cambios estructurales, de carácter político y social, en un país polarizado y en medio de una crisis de desabastecimiento y escasez.

También cabe la posibilidad, esta vez sí, de fraude ante una oposición incapaz de organizar y movilizar los cien mil testigos necesarios, en las 33 mil mesas dispuestas para la votación, que logren impedir la adulteración de resultados o de actas. En ese caso sería casi imposible demostrar el fraude y cualquier manifestación en contra de los resultados estaría privada de pruebas que demuestren la justeza de la protesta.

Jugando con fuego

Pero si se intenta desconocer la voluntad popular y la oposición lo demuestra luego del cotejo de votos físicos y electrónicos, se estaría jugando con fuego y las manifestaciones de calle serían irreprimibles. La polarización exacerbada llegaría a su clímax y sería la hora de contar cañones antes que votos. Así, con las cosas fuera de cauce, la resolución del dilema quedaría en manos de los militares y el final del drama sería imprevisiblemente violento.

¿Estaría Chávez dispuesto a llegar tan lejos y convertir el país en un campo de batalla? Eso sólo él y muy posiblemente Fidel Castro lo sepan, pero obviamente tiene otras salidas, que sí lo son, a su disposición: suspender la celebración del referendo o, en todo caso, postergarlo y hacerlo de manera que no luzca como el reconocimiento anticipado de una derrota o como una manera de evitarla.

La suspensión

La primera de esas opciones pasaría por la existencia de un clima de violencia que permita al gobierno decretar un estado de emergencia, suspender las garantías y alegar que no están dadas las condiciones para la celebración del referendo. Quizás por esa razón los dirigentes del movimiento estudiantil comprendieron que la marcha hacia Miraflores podía convertirse en el pretexto, que ni mandado a hacer, para que todo terninara en una suerte de repetición del 11A y por eso anunciaron la suspensión del acto. Medida inteligente porque si a alguien no le conviene la violencia es a la oposición. Así, Chávez, quien no ocultó su satisfacción al conocer la suspendida actividad, no tendrá ninguna justificación para, por mano propia, abortar la consumación de lo que tanto y tan rápido deseó tener.

Queda entonces la vía del TSJ, aun cuando las opciones se han reducido luego de la ristra de decisiones invalidando cualquier posibilidad de suspender o de posponer el proceso. No obstante quedan por resolver cinco de esas solicitudes introducidas ante la Sala Constitucional, una de las cuales, la de los estudiantes, señala la necesidad de diferir las votaciones hasta cuando los votantes dispongan de la información y del tiempo necesarios para tomar una decisión consciente y debidamente razonada. Falta ver si el presidente presionará en ese sentido al TSJ y si lo hace a tiempo.

Finalmente está el escenario en el cual muy pocos creen. Que gane el NO y Chávez, en cadena nacional, a las nueve de la noche del domingo, reconozca su derrota, resignado a gobernar sin su proyecto político. ¿Se lo imagina usted en ese papel?

El Universal

"Al Zulia le quitarán un billón con la reforma"

El gobernador del estado Zulia, Manuel Rosales, reiteró su llamado a votar, al tiempo que advirtió que la escasez de alimentos que se evidencia es un adelanto de lo que vendrá de aprobarse el proyecto de reforma de la Carta Magna.

"Ya están acostumbrando al pueblo a lo que va a ser el racionamiento de los alimentos si aprueban la reforma. Quieren acostumbrar al pueblo a que no consiga los productos de primera necesidad, también el vestido y el calzado, como es en Cuba", dijo Rosales desde el Zulia, según reportó Globovisión.

Para Rosales, con el proyecto "quieren que toda la población dependa del Gobierno, como en Cuba, una población parasitaria del Gobierno, acostumbrada a depender de él para que haga lo que ellos quieren".

En otra parte de sus declaraciones, manifestó que de llegar a aprobarse, los estados se verían afectados al perder autonomía de funcionamiento y presupuesto para sus obras y organismos. "Si se llegase a aprobar, a los estados y municipios nos van a quitar más de la mitad del presupuesto, por ejemplo la ley de asignaciones económicas y especiales y el Fides, le quitarían al Zulia más de un billón de bolívares, a las gobernaciones y alcaldías apenas le alcanzaría el dinero para pagar la nómina, y estos programas correrán el riesgo de desaparecer".

El Universal

Votar a favor de la reforma es clavarse un puñal en el corazón

El gobernador del Zulia, Manuel Rosales, y máximo dirigente de Un Nuevo Tiempo manifestó que todo aquel que vote a favor de la reforma “se está clavando un puñal en el corazón, porque eso va contra el pueblo, eso es la ley del embudo, lo ancho para arriba y lo angosto para abajo, para el pueblo que va a perder hasta su soberanía”.

Manifestó que de aprobarse la reforma constitucional propuesta por el presidente Chávez, los Estados se verían afectados, perdiendo autonomía de funcionamiento y presupuesto para sus obras y organismos internos.

“Si se llegase aprobar ese proyecto de reforma a los estados y municipios nos van a quitar más de la mitad del presupuesto, por ejemplo la Ley de Asignaciones Económicas y Especiales y el Fides, le quitarían al Zulia más de un billón de bolívares, las gobernaciones y alcaldías apenas le alcanzaría el dinero para pagar la nómina, y estos programas correrían el riesgo de desaparecer, creo que desaparecerían”.

Explicó que con los cambios constitucionales el Zulia perderá el control del puente sobre el Lago de Maracaibo y el aeropuerto de la entidad.

A juicio del mandatario, detrás de todo esto se persigue que los venezolanos “dependan” del gobierno. “Una población parasitaria, acostumbrada a depender del gobierno para que haga lo que ellos quieren”.

Ante esta situación, hizo un llamado a la ciudadanía a votar NO el próximo domingo dos de diciembre.

Asimismo, Rosales acotó que ya están acostumbrando al pueblo a lo que va a ser el racionamiento de los alimentos si aprueban a la reforma. Quieren acostumbrar al pueblo a que no consiga los productos de primera necesidad, también el vestido y el calzado, como es en Cuba”.
Diario 2001

La reforma se diluye en la campaña electoral por el SÍ

La puesta en marcha de una nueva plataforma electoral, en período de prueba, de la que depende el triunfo del SI, la evidente exclusión del comando principal de algunos factores políticos y sociales menores que respaldan al Presidente y la sensación de que por primera vez la victoria no parece segura son elementos que caracterizan la campaña electoral del oficialismo para concretar la reforma constitucional con la que se pretende echar las bases de un nuevo Estado venezolano socialista.

En la campaña se repite el viejo elemento de basar el proselitismo pro Gobierno en el líder y se deja de lado el contenido principal que esta vez da origen al referendo: los cambios en el texto constitucional.

En el chavismo hay gente que dice que a final de cuentas el diputado Francisco Ameliach tenía razón; que las razones que motivaron la creación de un tribunal disciplinario que lo castigó eran sinrazones propias de la falta de perspectiva; que era complicadísimo eso de llevar la campaña por el SÍ a la reforma constitucional de forma paralela a la fundación del PSUV y que sí, que a final de cuentas Ameliach tenía razón porque en el último mes tres veces se ha pospuesto el congreso fundacional que dará nacimiento al partido del Presidente que tiene sobre sus hombros la convalidación de la reforma de la Carta Magna.

Pero eso no lo reconoce la dirigencia principal del Comando Zamora, plataforma electoral que movilizará a la ¿militancia? el 2-D, sino algunos diputados y activistas de base que a estas alturas dudan, pero en privado, de la efectividad de la estructura de un partido aún no constituido como trampolín electoral eficiente para ganar con amplio margen el referendo. "La estructura del PSUV se pondrá a prueba en el referendo y en otra circunstancias podría ser exitoso pero en un nuevo contexto donde va a costar movilizar más a la gente es otra cosa porque no todos están convencidos de respaldar esa reforma", indicó una fuente del chavismo.

Darío Vivas, parlamentario integrante del Comando Zamora, niega esté en peligro el triunfo del Sí, habla de 67% de electores a favor de los cambios, y asegura que nunca como ahora había existido una estructura tan fuerte para ir a un evento electoral: "De ninguna manera ha influido en la campaña el hecho de que hayamos postergado la constitución del partido, primero porque ya se escogieron los delegados y ya hay una base organizada para el congreso fundacional. Esa base para la campaña ya está constituida y funcionará como la movilización el 2-D". Vivas agrega que los partidos PCV y PPT también están trabajando por la victoria, sin embargo, públicamente los dirigentes de estos partidos han reconocido que nunca fueron totalmente incorporados al Comando Zamora por lo que formaron un comando unitario, una alianza funcionará para las elecciones del próximo año.

¿Plebiscito?

En términos de estructura poco importa si existe o no el PSUV para organizar a los electores, opina el profesor de la Universidad Metropolitana, Andrés Stambouli a quien, la estructura chavista parece bien organizada. A su juicio hay que resaltar la estrategia del oficialismo "que es la misma de siempre": centrar la campaña en el presidente Chávez. Esta vez lo que está en juego es la reforma pero la campaña se centra en la figura del líder. La campaña se ha simplificado alrededor de aceptar o rechazar a Chávez. "Se está jugando a Rosalinda. La gente no va a votar SÍ no porque le guste la reforma sino porque le gusta el presidente Chávez. Una buena cantidad de gente votará por la reforma porque Chávez la plantea y otros van a votar en contra por la misma razón", dice Stambouli para quien el oficialismo pretende hacer ver el referendo como un plebiscito.

El chavismo no le encuentra sentido a separar la propuesta del proponente y considera que en la campaña estos dos elementos deben complementarse. La oposición ha enfatizado que una cosa es la propuesta de reforma y otra es la permanencia de Chávez en el poder y esa idea es vista por los afectos al Gobierno como una "manipulación de la derecha". Vivas lo resume así: "Si votas contra la propuesta de reforma votas contra Chávez", y asegura que se quiere confundir al pueblo al decir que la reforma está desligada del proponente. "El planteamiento de reforma no está aislado, es un proyecto político", dijo Vivas para quien es inaceptable que un chavista rechace la reforma y diga que le gusta Chávez y su Gobierno "porque no es un problema de gustos sino de una definición política distinta al modelo capitalista".


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