23 diciembre 2007

Maletines, mentiras y derrotas

Si la líder argentina de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, hubiera conocido la venezolanísima expresión de "caimanes de un mismo pozo", la hubiera utilizado cuando hablaba a la prensa sureña de las reacciones idénticas de Hugo Chávez y de Cristina Kirchner en el fallido intento de negar su cada vez más evidente relación con los $800 mil del maletín de Antonini, en el que uno fungía como remitente y la otra como destinataria. La ex diputada Carrió denunció en 2003 a Julio De Vido y a Claudio Uberti como los "recaudadores" de la campaña de Néstor Kirchner, por cuya acusación fue a juicio e intentaron ponerla presa, así que ahora puede demostrar que ella tenía razón sobre las andanzas de estos dos personajes reincidentes.

Carrió enfiló contra los remilgos ofensivos que Cristina Kirchner dirigió al fiscal y al juez de Miami que están sacando la "m..." (Chávez'dixit) del financiamiento de su campaña con la petrochequera venezolana: "Ahora los ladrones acusan al imperialismo", dijo Carrió, quien recordó el caso de Ernesto Samper, ex presidente colombiano, "que ganó y a los quince días se descubrió que lo financiaba el narcotráfico". Por cierto que ahora Samper llega a Venezuela a felicitar a Chávez por sus "logros" con la narcoguerrilla en la liberación de tres de las cientos de víctimas que tienen secuestradas.

Chávez consideró "infame" y "una gran mentira" que los dólares fueran a financiar la campaña de Cristina Kirchner y que era "una estrategia del imperio para enlodarlo directamente". Dijo no conocer a Antonini y negó que fuera miembro de su comitiva, dos días después de esa negativa, la fiscal que lleva el caso declaró que la secretaria de Uberti, Victoria Beresziuk (pasajera del vuelo de los $800 mil), había jurado ante el juez que Antonini, acompañado de otros miembros de la comitiva y a sólo 48 horas de la incautación de los dólares, estuvo en la Casa Rosada (el Miraflores argentino) donde estaban reunidos en un brindis Hugo Chávez y los Kirchner.

El rumor de que Durán y Kauffman ya habrían declarado que hubo "otros maletines" encaja con los varios viajes relámpago que Antonini hizo a Argentina en plena campaña electoral. Según el fiscal Mulvihill, "hay numerosas grabaciones en las cuales los acusados dejan claro que había un acuerdo entre los gobiernos de Argentina y Venezuela es el que la verdadera fuente de los fondos sería suprimida y este problema desaparecería, siempre y cuando Antonini colaborara".

Que Chávez financia a quienes arremetan contra el imperio está más que comprobado. En Bolivia acaba de estallar el caso de otro maletín con monto similar, cuya performance incluye una multitud apedreando al avión venezolano que lo portaba. ¿No financió acaso las candidaturas de Humala, de Evo y posiblemente la de López Obrador y la de Correa? El diputado opositor argentino Julián Obliglio declaraba estos días que "Chávez usa el dinero de los venezolanos para alinear presidentes de la región y los Kirchner no sólo lo aceptan, sino que lo ayudan a traerlo al país". ¿No acaba de regalar cien casas a los cubanos de Cienfuegos y millonarios insumos de construcción en Argentina mientras los damnificados de Vargas, de Caracas y de los Andes siguen clamando por ayuda? ¿No ha regalado hospitales y millones de dólares para comprar vehículos para policías y militares bolivianos, mientras aquí los del Cicpc tienen que ir en mototaxi a reconocer los cadáveres de la violencia que nada preocupan al Gobierno? Hay millones de dólares para sus compinches externos, en cambio a los venezolanos de menores recursos les quita la tarjeta de prepago negándoles así los dólares de Cadivi a los que tienen derecho.

A este combustible externo se une el del desabastecimiento, la liberación de los precios que hará estallar la inflación por sobre el 30% en 2008 y el cataclismo de la reconversión monetaria. En vez de ordenar que haya abastecimiento y una lucha eficaz contra el hampa, la desnutrición, el dengue, el mal de chagas y otras enfermedades endémicas, Chávez anuncia que las milicias vendrán con la Ley Habilitante. De poco le servirá la "ayuda" nada humanitaria de las FARC que pretende el debilitamiento del presidente Uribe, a quien ese grupo terrorista pide la renuncia a cambio de liberar a quienes ellos tienen en cautiverio. Al cierre nos llega el rumor de que el TSJ podría anular el referéndum del 2D. De hacerlo, los millones de víctimas de la violencia, del desabastecimiento y de las mentiras, le van a dar a Chávez una paliza descomunal en la próxima elección, como ya revelan todos los sondeos. Ese "por ahora" de las miles de vallas pagadas con recursos pùblicos, será convertido en un "para siempre" por los millones de dolientes de la estafa revolucionaria.


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