22 febrero 2008

Betancourt, Venecuba, Diosdado y Tascón


Otra vez la algarabía. Al debate político de la pobreza y el vacío, se incorporan tres temas que pertenecen a un anticuario. Por una parte, los cuarta-republicanos sacan a relucir el fastidioso asunto del creador y padre de la democracia venezolana, a propósito del centenario de Rómulo Betancourt.

Y esto coincide con la renuncia formal de Fidel Castro al cargo del hasta ahora presidente de Venecuba, quien fuera duramente combatido por el ex presidente por su injerencia en la política venezolana ¿Cuáles serán sus consecuencias en esta parte del "proyecto revolucionario"?

¿Asumirá Raúl Castro la presidencia de esta entidad? ¿Pasará a ser otro padre político del GP? Por otra, los quintarrepublicanos y todos los altavoces refieren el caso Luís Tascón como una gran "novedad", a raíz de sus denuncias a los Cabello-Minfra.

Con la exaltación de la "figura o personalidad histórica de Betancourt" los cuartarrepublicanos, que se desviaron a territorios no democráticos, vuelven a las filas del bien y dejan en solitario a la figura histórica del mal que es Fidel Castro. Quieren así resaltar una vez más la obra acometida para implantar lo que se conoce como democracia desde 1958.

Se pretende marcar un contraste entre aquella realidad y la que hoy prevalece en la llamada "revolución bolivariana". Entonces fue la supuesta preponderancia del poder civil sobre el militar, el respeto a la cuestión electoral y a los valores en general de la democracia. Y todo esto se lo debemos, según el discurso de analistas e historiadores del positivismo, al padre y creador que hay en Betancourt.

Una labor que además estuvo a cargo de muchos de los que en la década de los sesenta militaban en la empresa revolucionaria emparentada con la "revolución cubana". Entonces estaban con la violencia y luchaban por el derrocamiento del gobierno para implantar la "revolución socialista" con la cual se lograría un mundo mejor. Para ese momento Betancourt es el enemigo y culpable de una represión permanentemente desatada que dejó una gran cantidad de muertos y heridos en nombre de la lucha contra el comunismo.

Hoy buena parte de quienes decían en los 60 ser militantes rojos, son anticomunistas y afectos a Betancourt y le reconocen el mérito de haber impedido que Venezuela cayese en las garras de esa ideología. Admiten además que el camino a seguir para alcanzar los cambios sociales es el electoral, propugnado por el caudillo socialdemócrata.

Pero no es verdad que con esta actuación esos "viejos revolucionarios" quedan libres de toda culpa. La política golpista que impulsaron en los 60 trajo como consecuencia el vacío político que se concreta en el estallido social del 27F-89. Sobre esta ola se monta la conspiración dirigida por el golpista que luego será presidente. Y una buena parte del contingente que había formado filas con los "revolucionarios cubanos" contribuyen a preparar el movimiento que intenta tomar el poder el 04F-92.

Pero para el momento, el golpismo militar se había separado de la casi totalidad de sus compañeros civiles que con el tiempo entrarán a formar parte de "las oposiciones" al llamado proyecto revolucionario.

Y por eso hoy, arrepentidos de haber contribuido de manera directa a la creación del monstruo revolucionario que no pudieron encumbrar en los 60, se pliegan a las lecciones impartidas por el gran padre-demócrata. Es el regreso a Betancourt, a una línea de donde nunca debieron separarse. Y al frente, la otra corriente, la que lidera el GP y que cierra filas con el padre-dictador de Cuba.

Estamos frente a una política que rinde culto permanente al César, a los postulados del positivismo. Una vez fue el espejo cubano de los cien Vietnams y hoy se exalta y exulta al César de la civilidad y el voto. Al lado quedó toda acusación de asesino y violador de los derechos humanos. Todo se exculpa ante la grandeza de su mensaje democrático.

Y esta exaltación y caída de estas "dos grandes figuras históricas" se produce en momentos en los hay un grueso conflicto por el liderazgo venecubano. La salida de FC es el resultado de toda una confrontación de fuerzas en una revolución que presagia grandes acontecimientos.

Y el GP por su parte, tiene un entorno dividido y enfrentado por las cuotas de poder con las cuales se hace todo tipo de negociación y se obtienen los grandes beneficios que otorga la corrupción. La implosión es a cuchillo limpio.

Pero, en medio de este escenario, surge una figura que, al parecer, aspira lograr un "puesto en la historia" asumiendo la responsabilidad de denunciar públicamente el entramado de corrupción de la cual ha formado parte, para salvar una tal revolución en la que nadie cree. Y el diputado de las listas de la persecución busca ahora hacer un "servicio a la patria" denunciando a José David Cabello, quien sustituyó a Vielma Mora en el Seniat, por estar implicado presuntamente en casos de corrupción.

De inmediato la movilización contra el denunciante y la propia Comisión de Contraloría de la AN donde se produjo el señalamiento. Y se llega a la locura de "expulsar" al diputado-lista de un partido que aún no existe y que nace con las banderas del robo y la decrepitud en alto.

Es dura, difícil la situación de este gobierno que depende en buena parte de los precios del crudo y de los acuerdos internos para mantener el equilibrio en medio de la implosión. Pero la carreta llegó lejos. El ataque de Tascón al grupo Diosdado Cabello y al propio GP es demoledor: DC es un hombre de confianza del Presidente, tiene injerencia en la AN y ..."maneja los hilos del poder en el país. Esto no es secreto para nadie, sabemos la influencia que ha tenido en la construcción del partido y las alianzas que tiene". (UN, 20/02/08, p.24). Maneja buena parte de las FAN, la AN, Seniat, el partido. Está al frente de los boliburguerianos. Seguramente aspira, al igual que LT a la posición de "figura o personalidad histórica".

Y mientras avanzan los conflictos en Venecuba, "las oposiciones" pelean por las candidaturas a ver si consiguen algunas "figuras o personalidades históricas" que puedan competir con la carrera hacia estas posiciones que tienen DC y LT. Todos ellos verdaderos alumnos de la nefasta Escuela de Betancourt y Fidel Castro. ¿Es así cómo sobrevivirá Venecuba?


Agustin Blanco Muñoz
El Universal
abm333@gmail.com
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