26 febrero 2008

Metástasis

Siempre he planteado a mis alumnos que los problemas económicos pueden compararse a los de la medicina. Ésta se dedica al estudio del cuerpo humano, su anatomía, su funcionamiento, sus enfermedades y las medidas que hay que aplicar para curarlas. Pues bien, la economía debería estudiarse de la misma forma, con la diferencia de que en vez de estudiar el cuerpo humano, la ciencia que nos ocupa tiene por finalidad estudiar el "cuerpo económico". Un cuerpo enfermo presenta síntomas que sirven a los médicos para identificar y tratar el mal. Lo mismo ocurre con una economía enferma.

La economía venezolana está muy enferma. ¿Cuáles son los síntomas que presenta? ¿Cuál es la patología que la afecta?

Los síntomas son la inflación, la escasez, la falta de inversión, el desempleo enmascarado, la inseguridad jurídica, la incertidumbre, la caída de la producción petrolera, el desconocimiento a la propiedad privada, las amenazas a los productores, el irrespeto a los contratos, etc. El paciente está cada vez más deprimido. Las partes de la anatomía económica que están afectadas son los consumidores, los trabajadores, las empresas, la industria petrolera, las amas de casa, el sistema financiero, los industriales, los comerciantes y hasta el mismísimo Gobierno.

El cerebro, que todo lo coordina, está actuando de forma desbocada y en lugar de transmitir las órdenes adecuadas para que el sistema inmunológico reaccione -impidiendo el avance de la enfermedad- lo que hace es enviar a través del sistema nervioso un conjunto de órdenes alocadas que no hace más que incitar el avance del mal y propiciar un desequilibrio general en el funcionamiento del organismo.

Algunas células malignas se están extendiendo por todo el cuerpo a través del torrente circulatorio. Si hablásemos en términos económicos, quizás pudiésemos establecer un símil con el torrente monetario. Las células malignas transportadas a través del sistema se están alojando en algunos órganos. Cada una de ellas comienza a multiplicarse desordenadamente, alimentadas por el oxígeno que transportan los glóbulos rojos. Me refiero al gasto público, que en lugar de incentivar un funcionamiento armónico del organismo económico, lo que está logrando es nutrir algunas tumoraciones que de manera desordenada proliferan por todas partes.

El color rojo característico de la hemoglobina se debe al vital oxígeno que absorbe la sangre del paciente al respirar. Ese oxígeno -el ingreso petrolero en el caso de nuestra economía- debería revitalizar al paciente estimulando el desarrollo de las células sanas. Pero lamentablemente la proliferación descontrolada de las células enfermas se ve estimulada por una red de vasos sanguíneos -rojo rojitos- anómalos y perversos que prosperan en torno al tejido tumoral, induciendo así el crecimiento desbocado de la malignidad.

Al llegar a este punto, el médico ya puede identificar claramente la patología que aflige al paciente. Se trata de un cáncer que se origina en uno de los órganos vitales del organismo: el cerebro. Las células que de allí se desprenden ya se han extendido a través de un proceso conocido como metástasis, poniendo en grave peligro la vida del enfermo.

Este tipo de cáncer del cerebro es de pronóstico reservado. A veces se puede curar mediante extirpación quirúrgica. En otros casos hay que recurrir a la quimioterapia y a la radiación.

A través del proceso de metástasis, las células malignas que se desprenden del cerebro ya se han alojado en el corazón de nuestro sistema económico. Allí se están dando las condiciones adecuadas para que prolifere la peor forma de cáncer que puede afectar a una economía: la "estanflación"; es decir, estancamiento con inflación.

El término "stagflation" (en inglés) fue acuñado por el ministro de Finanzas británico Ian McLeod en 1965, quien lo calificó como "el peor de los dos mundos". Se trata de una enfermedad de extrema gravedad que se produce cuando en un mismo momento coinciden dos patologías económicas: la recesión y la inflación. Cuando este mal se llega a diagnosticar se puede concluir que el paciente se encuentra en estado terminal. Ello se debe a que todas las medicinas que se pueden aplicar para curar la inflación, agravan la recesión. A la vez todas las recetas a las cuales se recurre para aliviar la recesión, recrudecen la inflación.

Nunca, en ninguna parte del mundo, ningún gobierno ha sobrevivido a un proceso de esta naturaleza. Venezuela se encuentra a las puertas de una estanflación.


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