03 marzo 2008

El todo y la nada

Entender la realidad nacional como un "todo", nos pone "frente a frente" a la nada. Dentro de los tantos y tantos problemas que tiene el Gobierno está este dilema nada filosófico de querer coparlo "todo" y no poder con nada.

La ausencia de políticas públicas se lo está tragando como un "hueco negro", pero aún así, Chávez insiste en querer controlarlo todo. Sin embargo, en este afán, lo que está logrando es más que un "caldo de cultivo", un "mondongo de generación espontánea" de facciones anarquizadas de su misma gente. Están fuera de control. Ponen bombas, irrumpen en instalaciones religiosas, justifican acciones terroristas, amenazan a medios y a periodistas, regañan a ministros, denuncian hechos de corrupción "inconvenientes" para el Gobierno¿ en fin¿ andan por sus fueros, haciendo de las suyas y gritando a los cuatro vientos que esta "proceso" se quedó "chucuto".

Delicado

El asunto está tan complicado, que el supuesto "Gobierno revolucionario" ha pasado asumir una postura conservadora y muy del "status quo". Ante la casi total ausencia de una dirigencia opositora activa, más allá de las narices de sus aspiraciones a candidaturas, los verdaderos opositores parecieran ser estos jacobinos de nuevo cuño. Esto ha obligado a quien otrora los inspiraba con su verbo encendido a tranquilizarlos con baldes de agua fría y enjabonadas que incluyen (quién lo iba a decir) el término de "infiltrados". ¡Cuesta imaginárselo! , pero el líder llegó a acusar a la mismísima Lina, su Lina, la comandante, la guerrera roja, la que nunca le ha temblado el pulso y mucho menos la voz para defenderlo de haber sido infiltrada por la CIA. Aún no sabemos la metodología, pero lo cierto es que el otro hombre de poder del régimen, como lo es Diosdado Cabello dio con la clave, cuando en días pasados aseveró que todo se logró mediante un chip inoculado en la sangre revolucionaria de Luis Tascón, otrora conocido como uno de los más radicales del régimen y ahora acusado de ser un lacayo del imperio, Bill Gates mediante.

Muy raro

Lo cierto es que esto pinta rarísimo porque con toda la elegancia tachirense del caso y sin querer queriendo, el parlamentario soltó la perlita de "al presidente Chávez lo engañaron. El no sabía cuando firmó la orden de compra de los rústicos". (¡Qué cosa tienen los mandatarios con esos benditos autos, si no que lo diga Lusinchi!). Así, "suavezón durón" nos enteramos que la mismísima rúbrica de Hugo Rafael Chávez Frías, esa que nunca apareció en la renuncia el 11 de abril del 2002, sí la habría estampado en unas supuestas órdenes con sobreprecio. Todo un misterio¿ Nada se dice¿ Esto no es precisamente filosofía.



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