24 marzo 2008

Golpe de realidad

Sucede poco más o menos como siempre, al término de la Semana Santa arranca ese largo período en el que la colectividad venezolana cae en cuenta de lo mucho que queda del año, lo poco que sirve el sueldo, lo largo del tiempo sin poder recurrir a la sempiterna evasión y, en definitiva, el "sentido de realidad" que nos asalta por los cuatro costados. Ya no es como en enero, cuando muchos cuentan los días para el Carnaval, o cuando estamos en plena comparsa pensando en los días libres de la Semana Mayor a tan sólo 40 días. No, las vacaciones escolares están a más de tres meses y, en definitiva, no todos pueden disfrutar de estas. Más aún si ya no estás estudiando o no puedes sino tomarte unos pocos días. ¿Qué queda? Esto con lo que estamos amaneciendo hoy lunes. Un "goonnggg" bien fuerte en la cabeza.

Y no es que los problemas hayan cambiado mucho en una semana, que la inseguridad esté más aguda, que cada vez compremos menos con más, que la percepción internacional sobre el Gobierno sea aún peor (si esto es posible), que la salud esté menos crítica o que la educación no sea el "provocativo bocado" que desee el régimen en esta nueva avanzada. Todo sigue empeorando lentamente, el detalle es que ya no hay escapatoria. La playa, la rumba y la "cabeza de avestruz enterrada" para pensar en la nueva temporada de "tu país está feliz" quedan en punto suspensivo hasta nuevo aviso. La realidad hace entrada con fuerza, para peor racha de un Gobierno que tiene el santo volteado desde hace un ratico. Hoy Venezuela vuelve a las colas, a la carestía, a las cifras en rojo, a la búsqueda de productos desaparecidos, a la omnipresencia del líder en cadenas que acompañan nuestras horas, a su discurso a veces violento, a veces de manso cordero, según sea su biorritmo y el café con encuestas que se haya tomado en la mañana. Hoy se retoma la cotidianidad, las pequeñas grandes epopeyas de vivir en un país en sempiterna crisis cuando "no hay derecho" que así sea por el dineral que nos ha entrado y que ha sido despilfarrado. Hoy tenemos un "mostrario" de luchas por emprender. La materia educativa, por ejemplo. No podemos evadir nuestra responsabilidad y dejar que "pase lisa" una reforma curricular que pretende masajear el cerebro de nuestros hijos con conceptos ideológicos vetustos que fueron rechazados por la mayoría el pasado dos de diciembre. Tampoco dejar a los rectores de las universidades toda la responsabilidad en hacerle frente a un sistema de ingreso que pueda bajar el nivel de nuestra educación superior.

Los días por venir no lucen fáciles y menos para un Gobierno cada vez más nervioso "por los cantos" de computadoras y testigos que lo dejan mal parado. No vaya a ser que precisamente para evitar el grito de estos "ecos del pasado" se actúe con estridencia, precisamente en el tema que más alergia genere en la colectividad. ¡Riiiiing! ... Sonó el despertador.

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