10 marzo 2008

Preguntas del "más allá"

Qué hay detrás de lo evidente? ¿Más allá de las bravuconadas, del quítame esta pajita ya tradicional y fastidiosa, del argumento trillado del "no aceptaremos que la planta insolente del extranjero¿ etc,etc,etc¿, del "cachorrazgo del imperio" que va pasando de una figura a otra, de arriba abajo en el continente americano, otrora Fox, ahora Uribe, mañana quien sabe¿ Más allá de los grandes titulares de un primer día que poco a poco van perdiendo fuerza hasta que venga otro más escandaloso que tape el anterior, de los trajes de campaña, los mapas, las estrategias en el aire y ese afán de jugar a "Combate" tal vez porque era la serie que estaba de moda cuando estaba pequeño.

Más allá de todo ese ruido ensordecedor, sempiterno que acompaña la cotidianidad de un venezolano. Más allá de las amenazas de una guerra eterna que afortunadamente no llega, de generales con un tipo muy del "sargento García del Zorro" que con tono más que obsecuente dicen "amén" a cualquier locura, tal vez porque ya le conocen el "tumbao" de mucho ruido y pocas nueces y porque "para que le vamos a dar un consejo sensato si total todos estamos en la misma fiesta". Más allá de la diplomacia que tan atinadamente se ha movió en la OEA y que el "tercio de la discordia" se empeñó inicialmente en bombardear sumando mandatarios satélites para generar lo que ya desde hace más de nueve años venimos viviendo los venezolanos: el desbarajuste y el caos.

Más allá de lo que vimos en la reciente reunión del Grupo de Río en República Dominicana en la que se impuso la sensatez en pro de los pueblos. Una cumbre histórica que demostró como los latinoamericanos apelando siempre al lado emotivo resolvemos nuestros asuntos. Más allá de las palabras, las cámaras, los gestos estridentes, la apelación a un falso nacionalismo de utilería barata¿ Más allá de lo que ya no es novedoso ni para los ajenos (ya conocedores de las bravatas de Don Tremebundo) y mucho menos para los propios quienes tenemos las barajitas completas de ese álbum, está la realidad cotidiana de los venezolanos.

Cómo este último y exagerado "manitú" pudo haber dejado un reguero de huesos rotos en el camino. Ante esto nos hacemos preguntas obvias, primero: ¿a cuenta de qué, este señor nos metió en un conflicto que no era nuestro? ¿Por qué ya no sólo la estabilidad emocional sino hasta la mesa del venezolano pudo haber pagado las cuentas de la furia que generó en el líder de la revolución la muerte del guerrillero? Menos mal que la presión colectiva se impuso. El Chávez de la Cumbre de Río fue muy distinto. Ojalá haya acusado recibo de su responsabilidad. De cómo todo marcha mejor cuando priva la discreción, la mesura y ojalá¿ la buena fe. Ojalá a lo interno aplique lo que se vivió ese viernes memorable. Más allá de estos días que todos vivimos en peligro, sin necesidad...


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