12 mayo 2008

En paso de luna

Si mis desocupados lectores, amén de tiempo para leerme, logran tenerlo para recordar qué cosa dije hace tiempo, deben saber que si me he opuesto siempre a algo es a atribuir las más descabelladas palabras y actitudes del Héroe del Museo Militar a locura y ni siquiera a "loqueras". Por el contrario, se me cae la lengua de decir que en un país cuya historia está preñada de chafarotes ignaros, zafios, nepóticos, deshonestos y cobardes (esto último, debe reconocerse, en mucho menor grado) el actual locatario de Miraflores es un gobernante de lo más normal. Locos son lo que, a partir de la muerte de Gómez la tomaron por pensar -y a partir de 1958, a actuar en consecuencia- que los civiles podían mandar a los militares y que el Presidente de la República fuese de verdad "Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas" y no a la inversa, que el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas fuese accesoria pero vitaliciamente presidente de la República.

Las fases de la Luna

Pero uno de lo más viejos adagios penales postula aquello de que "a confesión de parte, relevo de pruebas". El susodicho acaba de mostrar que las fases de la luna son capaces de incidir en su comportamiento diario, en sus actitudes y hasta en sus aptitudes, en su carácter.

Porque Marte está demasiado lejos, y por eso, nadie le cree cuando invoca al dios de la guerra pretendiendo azuzar a sus perros guardianes, Phobos y Deimos, sobre todo después del ridículo de sus batallones enviados a la frontera colombiana y que fueron incapaces de llegar ni a Petare, ni a darse cuenta de que Colombia queda del otro lado. Venus no pasa de una incorrespondida fantasía de adolescente con la atrabiliaria Noemí Campbell; y si Mercurio puede retratar su inestabilidad emocional, es más chiquito que la Tierra e incapaz de contener un ego de las magnitudes del suyo.

A falta de planetas, el viejo satélite de la Tierra puede servir para alimentar taranteras, siendo como es más útil que el Sol, que alumbra de día, cuando con tanta luz no hace falta y en cambio la Luna demuestra ser más útil al alumbrar de noche.

Selene la alborotadora

Pero no hagamos caso de ese viejo y tonto chiste: el Primer Locutor de la República acaba de demostrar, con pruebas a la mano (un mapa rayado por la suya) que cuando Selene se le alborota, es capaz de dar a luz unos cuentos que dejan muy atrás los productos de la inteligencia de nuestros mayores maestros Julio Garmendia, Guillermo Meneses, Salvador Garmendia y Adriano González León. El último que nos ha querido meter es ese de la Media Luna que, al igual que a Evo Morales, está en tratos con el imperio para formar la República Creciente cuya bandera sería verde (en oposición a la "roja-rojita" cantada con voz de mezzo-soprano por el poeta más aceitoso de la Revolución, Rafael Ramírez) y cuya religión sería la misma del imperio, o sea el Islam.

Esto último no sería uno de sus habituales disparates o de sus no menos usuales ignorancias: es la carta que tiene en la manga el imperio si el senador Obama gana primero las primarias demócratas y segundo la Presidencia de EEUU: convertirse a la religión del Profeta para seguir humillando a la muy cristiana América Latina.

La amiga de los poetas

De tarantera en tarantera, a cada paso que da en el cielo la amiga preferida de los poetas ramplones o no, nuestro iluminado sigue trasladando situaciones extranjeras al suelo y a la lengua de los venezolanos. Así, la derrota (pese a todas sus marramuncias) de Mugabe en Zimbabue es una conspiración mediática preparada por Alberto Federico Ravell con el propósito de declarar pavosa la espada de Simón Bolívar e impedirle caminar por toda América Latina hasta llegar con la lengua afuera al altiplano.

Y ya que hablamos del altiplano, prosigue en otro giro lunar el parlanchín, "que no se atrevan los cruceños a tocarle un lacio pelo a mi amigo Evo. Sepan y entiendan que si la oligarquía pretende imponer su tramposa aritmética según la cual el ochenta y cinco por ciento escuálido es un porcentaje mayor que el quince por ciento cocalero, mi país y mi gente no se quedarán tranquilos: como muy bien lo ha dicho el general Müller (con la autoridad que le da su origen en la etnia lusinchy) nos unen lazos de sangre con los quechuas y los aymarás.

En el lago Titicaca

"Como les he dicho y repetido hasta el cansancio, la mía es una revolución pacífica pero armada. En el mismo momento en que el imperialismo cruceño intente poner pie sea en La Paz sea en Sucre o Chuquisaca, los valientes batallones del PUS venezolano le caerán como moscas a la miel. Yo mismo me pondré a la cabeza de los combatientes del lago Titicaca (nombre dado por la Revolución Boliviana en homenaje a mi gesta del Museo Militar). Yo mismo dirigiré las operaciones desde el puente de uno de los dos submarinos que le compramos a Rusia pensando con nuestra habitual visión profética que nuestra guerra tendría lugar en el mar boliviano.

"Y en el espacio exterior. Porque ya pronto, con la ayuda de China, tendremos un satélite espía para facilitar las tareas de Aristóbulo Istúriz que pensaba vigilar a los escuálidos de una manera artesanal. Pero con este nuevo satélite, le podemos dar en la madre a esa Interpol que comprada por el oro imperial, está dispuesta a negar que la laptop de Raúl Reyes haya sido manipulada por Álvaro Uribe".

Fin de la cita. Por si fuera necesario presentar pruebas de lo que decimos, con su historia de la secesión "cruceñista" del Zulia, los Andes, Apure y Sabaneta, el propio aludido nos está indicando que está, como se suele decir, en paso de luna. Para ser más exactos, de media luna.

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