05 mayo 2008

¿Un nuevo barajo?

Sordo, ciego, pero nunca mudo. La estrategia parece ser "hacerse el Willy", como se dice en la jerga urbana, o lo que es lo mismo, comportarse como si no hubiera pasado absolutamente nada el 2 de diciembre, como si la gente de manera masiva y mayoritaria estuviera abrazando el socialismo y, de la noche a la mañana, el fervor consumista paradójicamente fomentado por quien afirma que "ser rico es malo" quedara sólo como el vestigio de una caduca sociedad. ¡Sí Luis!

El demonio del dame lo mío que "toíto me lo merezco" que está a la vuelta de la esquina fue "desatado y repotenciado", pero lo más llamativo de esa dinámica es que ahora le pasa factura al susodicho porque a pesar de los pesares y del dineral que le ha entrado al país "no hay cama pa´'tanta gente". ¡Sobran las protestas! Y mientras el país se cae a pedazos como un castillo de naipes mohosos, el sordo, ciego, pero nunca mudo, sigue a lo suyo que no es otra cosa que "avanzar a paso de vencedores" haciendo una que otra finta para evitar que se le enciendan las candelitas o porque la realidad se impone, como en el caso de los precios de los productos de la cesta básica que han tenido que incrementarlos porque el mercado es "muy así" y tiene sus leyes de muy difícil escapatoria.

Puede ser que durante un tiempo estemos en esta suerte de "limbo" entre un socialismo que quiere imponer el líder, un consumismo "bolioligarca", una demagogia preelectoral y una sociedad que está dispuesta a frenar la avanzada autoritaria, pero en algún momento esto tendrá una definición. Y es que el hombre no se resigna. Eso de la fecha de caducidad le trastoca todo su plan continental. Buena parte dependerá de lo que suceda en las regionales. Usando sus códigos bélicos, si se ve perdido en esa batalla, algo inventará. Por allí se está hablando (muy a la calladita) de la convocatoria de una nueva Asamblea Nacional Constituyente. Pero esto no sería un premio de consolación, es un rollo de marca mayor que, entre otras cosas representaría básicamente un fastidio para una sociedad que está hastiada y asqueada. Aun así, le vendría como anillo al dedo a quien ciego, sordo, pero nunca mudo, necesita ganar tiempo e "inventarse una" para no entrarle de lleno a su propia inoperancia de gestión. Tal vez el líder pretenda así, poder borrar del tapete un resultado que ya le luce adverso y enfocar toda la atención de la colectividad en una nueva épica: la de la fundación de la República Socialista y básicamente su reelección eterna por otros métodos.

Por eso hace como si nunca hubiera perdido. La verdadera "revisión y el propósito de enmienda" lo enfrentaría a dos hechos que parece dispuesto a admitir: la gente no quiere el modelo que desea imponer y su Gobierno es un desastre. ¿Huirá nuevamente hacia adelante con un nuevo barajo?

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