29 junio 2008

Perturbación angustiosa del ánimo

La oposición va logrando consensos mientras Chávez pierde según las encuestas

Visto el peripatético desfile militar y escuchados el grotesco discurso en el Campo de Carabobo el 24J y las esperpénticas intervenciones de los diputados chavistas el jueves 26J a favor de las inhabilitaciones políticas dictadas por el rufián del reino, bien podemos concluir que unos y otros tienen miedo a los acontecimientos por venir. El DRAE define el "miedo" como una "perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario" y también como "un recelo o aprensión que uno tiene de que le suceda una cosa contraria a la que desea". Y de eso se trata.

Chávez tiene en su mesita de noche la encuesta que exacerba su permanente insomnio y en la cual, ya no sólo en Caracas, sino en todo el país, Leopoldo López cuenta con niveles de apoyo popular superiores a los suyos, de ahí la agresión policial y el montaje del video en el aeropuerto. En Caracas, Leopoldo barre a Aristóbulo, por eso inventan encuestas fantasmas en las que simulan que Istúriz estaría igualando a López (¿se habrán fumado una lumpia?).

Chávez debería leer la letra chiquita de las encuestas para medir el impagable costo político de las arbitrariedades que hace (al estilo de sus panas de Bielorrusia y de Zimbabwe) amparado en un poder cada vez más frágil. Allí constataría el altísimo rechazo (de hasta el 80%) a las inhabilitaciones políticas, lo cual indica que una parte del chavismo también está en desacuerdo con la medida. El experto John Magdaleno señala que si se aplican las inhabilitaciones hasta el final, el costo político para Chávez podría ser alto. "Tres de cada diez oficialistas quieren que los inhabilitados compitan" y en particular que compita Leopoldo López. Si Chávez persiste en su negativa, la decisión se le convertiría en un bumerang. Ya muchos sondeos apuntan a que una negativa hasta el final facilita a la oposición la transferencia de los apoyos de los inhabilitados hacia candidatos alternativos, a la par que estimula la abstención chavista o su inclinación por un candidato light de la oposición.

¿Calcula Chávez el costo del vergonzoso vejamen infligido a la FAN institucional (que es mayoritaria a pesar del Alto Mando) durante la grotesca parada de Carabobo? ¿Cómo sabe que el proselitismo partidista no se le revierte hacia su opuesto y que la obscena alabanza hacia el rufián del reino no es prueba material de su miedo hacia los inhabilitados, y de la pérdida del apoyo popular? ¿Se imagina el desconcierto de quienes operan sobre valores ciudadanos cuando escuchan a Chávez decir que "le gustó el eructo" del hoy execrado gobernador, y de quien escuchamos la escatológica estupidez de que "el eructo salvó la República durante el paro"? ¿A qué personajes aberrantes ha dado (y sigue dando) inmensas cuotas de poder y luego los repudia, no por corruptos e ineptos, sino porque no rinden culto a la personalidad del "jefe" ?

El miedo acosa a quien teme que, derrotado regionalmente, "vayan por él". Juan Barreto tiene un rechazo del 80%, Freddy Bernal de 65%; Rangel Ávalos está en el subsuelo y Diosdado en un lejano tercer lugar, después de los altos apoyos a los Enriques (Mendoza y Capriles Radonski), de modo que a los aspirantes del PSUV -pésimos también- les están pasando factura. De poco valdrá el otrora portaaviones barinés. Recordemos que la muy confiable encuestadora Datos registra que el nivel de confianza de Chávez cayó a un 29%. Un estudio de Magdaleno y Briceño León en marzo revela que quienes se identifican como chavistas no van a votar por aquel a quien Chávez levante la mano. Y otras dos malas noticias. 1) En la oposición están surgiendo líderes que tienen tanta o más popularidad que Chávez (Leopoldo López, por ejemplo), y, dependiendo de la región, surgen otros nombres; y 2) Los niveles de abstención electoral de quienes quieren un cambio y adversan a Chávez y a su legión de gobernadores y alcaldes ineptos, son cada vez menores.

Mientras la oposición va logrando consensos candidaturales, las encuestas muestran que Chávez está perdiendo en los estados más importantes. Simultáneamente las protestas sociales (con la educación privada y católica hemos topado), la inflación galopante, el crimen desatado (los malandros de la Piedrita expulsaron a la PM de la republiquita del 23 de Enero), y hechos que desnudan la farsa revolucionaria (el 20% de los niños venezolanos están desnutridos y 24 de cada cien mil murieron asesinados, según cifras de la Unicef-ONU tomadas de organismos oficiales) dinamitan el apoyo a HCHF. El sacerdote Alejandro Moreno Olmedo, director del Centro de Investigaciones Populares, autor de "Y salimos a matar gente", cuenta que ahora "ya nadie grita en los barrios populares ¡Viva Chávez!".

¿No son razones más que suficientes para sentir "esa perturbación angustiosa de ánimo" que llaman miedo?


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