14 julio 2008

La bajadita

A pesar de todo el "aparente" control, el Gobierno está atravesando su peor momento. Como dirían los niños, es pura "echonería" la del personaje en cuestión. De allí la "celada" que le montaron a Uribe en Coro queriendo apartarlo de lo que no se puede ocultar. Coincidiendo con la visita del Presidente colombiano, quien llegó triunfante luego de corroborar con acciones concretas que toda su tesis de seguridad democrática ha funcionado hasta el punto de lograr el rescate de la "joya de la corona" de las FARC y armado de todo lo que él si sabe (seguro Chávez también) y el resto del mundo intuye sobre las "relaciones peligrosas" del líder venezolano con el grupo guerrillero y, de paso, con otras tres laptops (estas de Iván Ríos) también en circulación desde el pasado jueves, nuestro país "arde" por los cuatro costados.

Lo sucedido con el estudiante en Mérida, en medio de una protesta por el tema de la inseguridad no fue sino la muestra (nada gratuita) de un problema que nos está aniquilando como sociedad. Así, mientras el mandatario colombiano pudo, seguramente con su aplomo y su sonrisa triunfante exhibir sus logros, el venezolano se hizo el loco con la cifra publicada el día anterior, nada más y nada menos que 179 casos de secuestros en sólo un año (según el Cicpc), aunque luego el MRIJ dijera que no, que no es ni tan así, que son sólo 132. ¡Qué logro! En definitiva que toda la "pachotada" revolucionaria lo que ha servido es para estimular los índices de delincuencia.

Pero por si fuera poco, el Gobierno tiene otro "alien" que se lo está comiendo (a todos también). Como dijera la semana pasada el economista Leonardo Buniak, tenemos uno de los niveles de inflación más altos del planeta a la altura (nada honrosa) de Zimbabue, Myanmar y Etiopía.

Mientras tanto, en el plano militar, tan mal se encuentra el régimen que no le quedó más remedio que ratificar al ministro de la Defensa y al resto del Alto Mando Militar porque simplemente "no confía", mientras sigue prometiendo "bondades" a los uniformados para tratar de mantenerlos contentos.

Si nos vamos a la política, tiene a su propia alianza "enguerrillada" de cara a los comicios regionales y lo único que puede consolarlo en ese sentido es que la oposición continúa siendo tan miope y tan personalista como él mismo. Lo único que le queda en su obsesión de controlar el poder es mandar a "inhabilitar" a quienes se les interpongan en el camino, pero es un truco tan de autocracia "baratona" que queda expuesto ante el país y el mundo como un mandatario "nada" democrático. Esto tampoco podrá ocultarlo ya que hay una reacción que todos los días va tomando más cuerpo y que será muy difícil callar.

En definitiva, este caldo se cocina en "olla de presión" y ¡hay mucha! Lo único que hace que no estalle, son precisamente las elecciones regionales. Ese es el gran y colectivo "te espero en la bajadita".



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