02 septiembre 2008

Ser malo es rico

Y a lo decían nuestras abuelas cuando un muchacho se empeñaba en reunirse con lo peorcito del barrio; "dime con quién andas y te diré quién eres". Me imagino, si todas las abuelas son iguales, que en Sabaneta se escuchaba parejo discurso, pero, como bien se dice, no hay peor sordo que el que no quiere oír, sentencia no menos sabia que aquella otra que expresa un pesimismo radical sobre la condición humana: "árbol que nace torcido, nunca su rama endereza", o la equivalente en labios que no quieren ser tan finos: "el que nace barrigón ni que lo fajen chiquito". Mis desocupados lectores se preguntarán por qué ese refranerío: es que cada cierto tiempo releo el Quijote, y aunque el Caballero de la Triste Figura le reprochaba excederse en su uso, no es menos cierto que Sancho Panza reproducía con eso una nada tonta filosofía popular.

Bien, el caso es que nuestro teórico de la no por nueva menos fétida doctrina política, el "tripaflojismo del siglo XXI", es un adicto a las malas juntas.

"No hay víctima inocente"

Comencemos por lo más lejano: nomás llegar al poder le escribió una carta manifestando su inmenso aprecio a un terrorista como "el Chacal", quien declaró sin vergüenza que no existe víctima inocente. Acto seguido, cruzó a pie la frontera iraquí para abrazar al masacrador de los kurdos, Sadam Hussein y pasearse con él de piloto por las aterrorizadas calles de Bagdad.

Crucemos la frontera "de a p'atrás", como diría el Benemérito. Ahora anda brindando a palo seco (el Islam prohíbe el alcohol) con el primer ministro de la teocracia irania, un país donde se proclama como máxima ley una sharia que impone condenar a muerte quien se convierta del Islam a otra religión, lapidar a las adúlteras, amputar la mano del ladrón (así sea un menor que se robe un cacho de pan para no morir de hambre), arrojar desde el aire a los homosexuales pasivos y, en ciertas regiones, la infibulación, esto es, la amputación del clítoris y los grandes labios de las chiquillas, para que llegadas a la pubertad, no pudiesen tener orgasmos ni malos pensamientos.

Aliado, amigo, hermano

Vayamos al Africa. Allá su gran amigo, aliado y hermano no es (como sí lo es de todos los hombres libres) el inmenso Nelson Mandela, sino el tirano de Zimbabue, que con 28 años en el poder, no sólo ha perseguido implacablemente toda oposición, sino que ha hundido a su país en la miseria y el odio, con una inflación como el mundo jamás ha conocido, mayor que aquella, ejemplo de todas las historias de la economía, de la Alemania de la primera posguerra. Fue a ese enano, y no al gigante Mandela (a quien la Unesco le concedió en su prisión el premio Simón Bolívar) que el atarantado de Sabaneta le obsequió una réplica del sable del Libertador.

Cruzando los mares de vuelta a nuestro continente, el mismo insiste en sus malas compañías. Anda de manitos agarradas con Daniel Ortega, quien mandó a la mismísima su prestigio ganado con el derrocamiento de Somoza, aliándose con lo peorcito de su país, un presidente preso por ladrón del erario público. Con lo cual demostró que no le interesaban los principios, tan sólo reconquistar el poder.

Perder el apoyo

Lo cual le hizo perder el apoyo de sus más prestigiosos seguidores, Sergio Ramírez y Ernesto Cardenal entre ellos. Hoy, por donde quiera que vaya, antes que darle la mano, renuncian a su paso las mujeres ministras, asqueadas por la presencia de un incestuoso esclavista sexual. Por cierto, soy de quienes creen que todo el mundo es inocente mientras no se pruebe su culpabilidad, pero no es de creer que dos ministras vayan a renunciar así, sobre la base de simples rumores.

Para cerrar, aquí mismo, después de que en los días de su toma de posesión le diera una magnífica coartada a los hampones ("si mis hijos tuvieran hambre, yo también asaltaría un banco"), por su lenguaje y por sus ejecutorias es un icono de sus malandros secuaces. Lo cual no quiere decir que todos sus seguidores sean malandros, pero sí que toditos los malandros son secuaces suyos. ¿Es todo eso consciente, o simple coincidencia? Él mismo lo repite a cada rato: ser rico es malo. Pero a él siempre se le enreda la lengua: lo que en realidad quiere decir es que "ser malo es rico". Riquísimo.

La mosca del coche

Por desgracia, dos de los mejores artículos que haya leído en mucho tiempo no han llegado a los diarios impresos. Y, yo con mi nada inconfeso analfabetismo tecnológico, sigo creyendo que lo que no aparece en el diario "de papel" no se lee. Me refiero a sendos artículos escritos por Paulina Gamus y Alcides Villalba. Si ellos quieren tildar de plagio lo que voy a escribir a continuación, lo acepto: pocas veces se tiene la suerte de copiar ideas tan claras y tan bien escritas.

Ambos se refieren a ese cardumen de opinadores (aunque ellos no los nombren, están pintando un retrato hablado entre otros de Rafael Poleo, de Armando Durán y de Carlos Blanco), articulistas que gastan la mayor parte de su tiempo en hacer lo que Gamus Gallegos llama "la oposición de la oposición" y Villalba Vera "la oposición pontificia". Para ellos la oposición actual es, para decirlo en términos bíblicos, "la abominación de la desolación". ¿Su pecado? Dedicarse a hacer política en lugar de ocuparse "de los problemas del país". Como si uno pudiese buscarle soluciones de otro modo que no fuese actuando políticamente. Eso me trae a la memoria una fabuleta francesa: la de la mosca del coche. La bicha se le monta en la cabeza a un caballo, y mientras el pobre animal se agota arrastrando un pesado coche, la mosca no cesa de molestarlo, de metérsele por los oídos, de usar su cabeza como letrina. Lo cual no le impide, al final, atribuirse el mérito de haber logrado llevar a término el largo recorrido.

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