22 octubre 2008

Caso del Maletín. Recopilación (131)

Red de corrupción es vital para probar cargos contra Durán

Miami, Estados Unidos.-Tensión. Pura tensión se vivió ayer en la corte de Miami entre el abogado de la defensa, Edward Shohat, y el testigo que más ha declarado en este juicio, Carlos Kauffman. Era su tercer testimonio (esta vez, igual que la primera, ante el jurado). Y si en las dos anteriores ocasiones ya había sido combativo, ayer explotó, demostrando que a veces la realidad supera la ficción, y que este asunto podría perfectamente inspirar un guión de Hollywood, con todos los ingredientes de intriga, corrupción y traición para triunfar en taquilla.

Kauffman hasta se permitió parafrasear una línea de la película de 1992 A few good men cuando le dijo a Shohat: "Voy a contestar de la forma que es, no de la forma que usted quiera. ¡Acepte la verdad!". A lo que el abogado le respondió: "¿Es usted Jack Nicholson?".

En ese momento estaban hablando del gran tema del día, el edificio del Citibank que Kauffman y su socio, Franklin Durán (el único acusado que se ha declarado inocente y por tanto enfrenta juicio), compraron en Caracas en 2002 por 4,5 millones de dólares y vendieron 15 días después al Ministerio de Finanzas por 9,5 millones. Los socios repartieron 4,5 millones en sobornos a cuatro altos cargos del Ministerio.

Cuando Shohat sugirió que ellos no fueron quienes compraron el edificio, sino que lo había hecho su gran amigo Antonio Pardo, Kauffman se enfureció, acusó al abogado de intentar confundir los hechos y gritó, imitando al personaje de Nicholson. La jueza Joan Lenard, cansada de la agria situación, hizo salir al jurado y puso orden entre Shohat y Kauffman. Al primero le pidió que hiciera las preguntas de una forma más apropiada. Y al segundo, que las contestara sin hacer comentarios gratuitos.

Tras siete semanas de juicio, el testimonio de Kauffman sobre los actos de corrupción en Venezuela son vitales para la Fiscalía, que quiere demostrar al jurado cómo Durán no dudó en intentar silenciar a Alejandro Antonini sobre el origen y destino de los 800.000 dólares decomisados en Argentina en agosto de 2007, que eran supuestamente de las arcas de Pdvsa hacia la campaña de Cristina Kirchner.

Lenard señaló al jurado que las palabras de Kauffman podrían ayudarles a decidir si Durán, de 41 años, estaba "preparado, dispuesto y era capaz" de formar parte de la supuesta conspiración.

Kauffman, de 36 años, ratificó el entramado de corrupción que ya reveló el pasado viernes, añadiendo el nombre de Julio Rivas, un funcionario ya fallecido que trabajaba en el departamento de Finanzas del Ministerio de Educación, encargado de recibir los sobornos.

También reconoció, una vez más, que pagaron decenas de millones de dólares a algunos funcionarios a cambio de jugosos negocios y volvió a admitir frente al jurado que su estrecha relación con el Gobierno venezolano fue la principal razón por la que ambos socios volaron desde Caracas a Florida para silenciar a Antonini.

¿Qué recibirían a cambio si todo salía bien?, preguntó el fiscal Thomas Muilvihill. "Grandes favores y más contratos públicos", respondió, alto y claro, Kauffman, añadiendo que discutía todos los asuntos con Durán.

Shohat presentó varias facturas, una conversación entre Antonini y el cónsul de Venezuela en Miami, Antonio Hernández Borgo, en la que el primero asegura: "si este peo no está re- suelto para Navidad, no sé qué hacer. No voy a dejar que esto se quede así". Y otra conversación del "gordo" con su amigo Christian Lovera, a quien pide se mantenga fuera del problema.

Habrá que esperar hasta mañana para escuchar los alegatos finales de defensa y Fiscalía, ya que dos miembros del jurado tenían otros compromisos hoy. Clausura, pues, mañana. El viernes será el turno del jurado para empezar a deliberar y decidir por unanimidad un veredicto para Durán, que podría enfrentar un máximo de 15 años de cárcel para los dos delitos que se le imputan: conspiración y actuar como agente del Gobierno venezolano en EEUU sin notificárselo a las autoridades.

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