13 octubre 2008

Justicia bizarra


Será que pasaremos otras navidades sin mi papá en casa?". Según relató María del Pilar Simonovis, esposa y abogado del comisario Iván Simonovis esa fue la pregunta de una de sus hijas pequeñas ante lo que se ha convertido en el juicio más largo de la historia contemporánea de nuestro país. Esta semana la jueza alegó, una vez más, razones de salud para no ocuparse del caso. Tal vez sea algo así como una alergia a la verdad o una urticaria a unas actas que no han podido comprobar la culpabilidad. Así van una& y otra& y otra prórroga más& Ya son cincuenta las suspensiones no vinculadas a la defensa y el tiempo pasa&

La pregunta de la hija del Comisario lleva implícita la interrogante que todos nos hacemos: ¿será que algún día habrá justicia? En la actualidad bizarra donde lo justo es visto como criminal y viceversa, se observa como "normal" el que se roben los dineros públicos y salgan en "maletas" y la Asamblea Nacional diga que "nunca, nunca" investigarán el caso. O que se pregone una supuesta "moral revolucionaria" y se asuma una vida de ostentación y lujo. O que se afirme que este es un sistema "humanista y cristiano" y se tenga como práctica común la violación de los derechos humanos de una manera cada vez más impúdica y sin rubor.

En el caso de los presos políticos en general y, sobre todo, en este de los comisarios y los PM el odio y la saña del régimen es más difícil de entender porque la mayoría de los hoy jerarcas, cuando estuvieron acusados de golpistas a raíz del 4 de febrero y el 27 de noviembre del año 1992, recibieron un trato totalmente distinto. No sólo fueron perdonados, sino que además a muchos de ellos el Estado hasta les proporcionó trabajo para poder mantener a sus familias.

La injusticia es el mar donde la sociedad se ahoga, es el cáncer que está consumiéndonos. La inseguridad que vivimos es su consecuencia directa ya que hay licencia para delinquir. La pobreza, la corrupción, el abuso de poder y un sistema basado en la discriminación son las distintas caras del mismo mal.

La administración de una justicia pasada por el colador de los odios, rencores, ideologías, intereses, "órdenes superiores" o indiferencia se convierte en la raíz del resto de los problemas. Pero quizás lo más grave es que existe una sensación de "desesperanza", de falta de expectativa, de "ya no hay mucho que hacer y casi nada que esperar". La gente, mientras tanto, voltea hacia otro lado indiferente pensando que "nunca les va a tocar", hasta que les llega "la hora menguada" de la cual nadie está exento&

La justicia continúa siendo la mayor deuda del Estado para con la sociedad, antes y ahora& Lamentablemente no hay respuesta a la pregunta de la hija del Comisario. Hemos estado ya mucho tiempo en ausencia de justicia y una merma en la libertad hasta el punto que, luego de diez años, ya muchos han olvidado cómo se vive distinto...

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