07 noviembre 2008

Socialismo del siglo XXI

A través de antígenos que se introducen en el organismo, se producen los anticuerpos, los cuales generan una memoria que provoca, casi siempre, inmunidad permanente a una enfermedad. Es lo que se denomina vacuna.

El socialismo del siglo XXI se nos vende como la solución a los problemas de corrupción, inseguridad, desempleo, malversación, pobreza, educación, salud, abandono, servicios públicos y muchos otros que afectaban a nuestro país. El largo transcurrir de estos diez años nos ha enseñado que lejos de haberse solucionado estos problemas, se agravan cada vez más.

Nunca como ahora la inseguridad campea en nuestros pueblos y ciudades. No pasa un día sin que se produzca un crimen horrendo en cualquier barrio de alguna ciudad y ni qué decir de los robos y atracos a los que nos hemos venido acostumbrando. Antes de salir a las calles, nos tenemos que encomendar a Dios para que nos salvaguarde, ya que esa es la única protección con la que cuenta la ciudadanía. Los cuerpos de seguridad brillan por su ausencia y sólo aparecen luego de haberse cometido los delitos que debieron prevenir.

Lo de la educación es alarmante. Al día de hoy existen numerosas escuelas que no han podido iniciar las clases por el lamentable estado en que se encuentran sus instalaciones. La calidad de la enseñanza es cada vez peor, porque no se hace casi nada por capacitar al personal docente y lejos de crear estímulos para ellos, los esfuerzos parecen centrarse en la ideologización. Unido a esto, la remuneración que se les ofrece no alcanza para cubrir sus necesidades básicas.

En cuanto a la salud, nuestros hospitales carecen de equipos y materiales indispensables para la atención de los pacientes. Los profesionales de la salud devengan sueldos de hambre, mientras se gastan cuantiosas sumas en la compra de armas y en ayuda para otros países.

La corrupción se ha incrementado en forma grosera, mientras los organismos encargados de prevenirla y castigarla se dedican a perseguir a los adversarios del régimen. Los escándalos en la industria petrolera, en la contratación de obras, en la adquisición de bienes rebasan todo lo que pueda imaginarse; el Ejecutivo, la Asamblea Nacional, la Contraloría General y la Fiscalía General , no quieren ver y mucho menos actuar. Mientras tanto, las calles tienen más huecos, la basura no se recoge, el agua no llega, la electricidad y los teléfonos funcionan peor. En fin, todo un desastre.

La única explicación posible, es pensar que nos están dando muestras evidentes de lo que significa el socialismo del siglo XXI, para vacunarnos y así provocar en la sociedad inmunidad frente a ese mal. Porque no queda duda que el socialismo del siglo XXI es la propia enfermedad de la que pretenden curarnos.

Julio Dávila Cárdenas
El Universal
jdavilac@cantv.net
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