22 diciembre 2008

De utilería


El tema es que ya ha corrido demasiada agua debajo del puente y ya conocemos de más todos esos cuentos de camino. Cuando Jorge Rodríguez ahora ya sin la careta de "supuesto" personero imparcial y objetivo de Presidente del CNE y asumiendo plena, ferviente y más que militante posición de Jefe de Campaña del Comando del "Sí a la Enmienda" o "Simón Bolívar" (como lo bautizó el propio Chávez tratando de quitarse de encima la propia proclama del Discurso del Padre de la Patria en Angostura) presentó las "supuestas, presuntas y dudosas" (hasta que se demuestre lo contrario) firmas que avalan el proyecto de enmienda aprobado por la vía rápida en primera discusión de la Asamblea, contradijo todo lo que exigió cuando era el jefe del ente comicial y aseguraba entonces que existían "dudas razonables" para solicitar la verificación de las firmas que impulsaron el Referéndum Revocatorio.

Hay que recordar el verdadero "calvario" que vivió la oposición hasta lograr la activación del citado referéndum. Primero se dijo que las firmas no se recogieron en el formato correcto. A pesar de tener el número requerido, ese esfuerzo se perdió. Luego todo ese asunto de las llamadas "firmas planas" y cómo el mismo Jorge Rodríguez insistía en que había trazos gráficos similares que hacían pensar que se trataba de una misma persona. Luego todas esas firmas recabadas por la oposición se auditaron y finalmente, después de mucho tiempo y constancia fue que finalmente se activó la convocatoria del referéndum más de un año después. Para entonces, la misión del CNE era llenar de enormes peñascos el camino del revocatorio.

Por eso llama poderosamente la atención que sea ahora ese mismo personaje quien hable de más de 4 millones 700 mil firmas que supuestamente apoyan a la enmienda y no se admita la auditoria de las mismas tal y como lo solicitó el diputado Juan José Molina. Quien no la debe, no la teme podría decirse.

Si antes Jorge Rodríguez hablaba de las "dudas razonables" en el caso de las firmas opositoras, ahora pudiera decirse que hay, cuando menos, "interrogantes no resueltas" en cuanto a estas nuevas rúbricas rojas rojitas. En primer lugar si son válidas y aguantan las pruebas de verificación como aseguran ¿por qué no solicitar la enmienda por este mecanismo? De esta manera, la convocatoria tendría un mayor peso ya que sería por la vía de la llamada iniciativa popular. Después, ¿cómo se explica la toma de Globovisión donde se ven planillas vacías, así como unas cajas que van de mano en mano zarandeadas como si fueran panelitas de San Joaquín?

En el pasado las firmas eran un punto de honor, una montaña cuesta arriba, un incordio, una forma de impedir el ejercicio de un derecho político, ahora son parte en una "guachafa", un "paro" o un "aguaje". Parte de la utilería para beneficio de quien sólo ansía perpetuarse en el poder.

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