13 diciembre 2008

El Nacionalsocialismo

El nacionalsocialismo es una de las caras del fascismo cuyo proyecto político es instaurar un sistema estatal totalitario que preconiza la dirección de la economía del país por parte del Estado (dirigismo estatal), mientras su base intelectual plantea una sumisión de la razón a la voluntad y la acción de un supuesto líder, generalmente victimista.

(Victimismo: tendencia a desempeñar habitualmente el papel de víctima. Es una retórica demagógica que busca desprestigiar, de una forma falaz, la argumentación o actuación del adversario)

Muy a menudo, una personalidad victimista o de tendencia psicológica victimista, puede llegar a desembocar en un trastorno paranoide que lo incapacita de realizar cualquier tipo de autocrítica y que se conduce manifestando, a través de un eficaz aparato de propaganda, una violencia continua contra aquellos que son definidos como enemigos.

El nacionalsocialismo se caracteriza por dar gran importancia al Estado, a partir del cual se debe organizar toda actividad nacional a través de organizaciones sindicales y organizaciones populares cuyo director es el mismo Jefe del Estado. Por ser un gobierno totalitario, presenta el fuerte liderazgo de un caudillo supremo.

Fue el caso de Alemania de 1933 a 1945, doce (12) años: ¡Hitler!


Éste austríaco, logró sacar adelante al Partido Obrero Alemán y cambiarle su nombre por Partido Nacional Socialista Obrero Alemán, dirigido por el propio Hitler, dando así nacimiento al partido Nazi, contracción del nombre, en alemán, de dicho partido.

En 1923 Hitler encabeza un golpe de estado fallido en contra de la República de Weimar; es condenado a cinco años de prisión de los cuales sólo cumplió once meses. Durante su reclusión escribió Mi lucha.

Con la crisis de 1929 crece el caudal electoral nazi y en1933 Hitler consigue el cargo de Canciller de Alemania; una vez en el cargo, éste decretó nuevas elecciones en medio de una intensa propaganda nazi. Esas elecciones le otorgaron el control del Parlamento, el cual, a través de una Ley Habilitante, en realidad una serie de herramientas jurídicas, que le permitía al Canciller ejecutar todo tipo de actos sin miramiento a los límites legales y constitucionales vigentes, cuando fuera necesario, para mantener el orden en la república estableciendo así una dictadura por medios democráticos.

Comenzaba el Tercer Reich, que la propaganda afirmaba duraría mil años.

Hitler reunió en su mano todo el poder e impuso, desde entonces, un gobierno centrado exclusivamente alrededor de su persona basado en el principio del caudillo o Führerprinzip. Según este principio político, el Führer (Caudillo) quedaba identificado con el pueblo ("Él era el pueblo"), y sólo él conocía y representaba el interés nacional.


La teoría nazi sostenía que entre el Führer y su pueblo existía una armonía mística, una absoluta comunión.

Esta representación del pueblo por el líder era esencial: no suponía ningún procedimiento de consulta y delegación del poder. Así, la voluntad del Führer se transformaba en ley. La aplicación de este principio resultó en formas totalitarias de control y represión ya que cualquier oposición a los designios del Führer era, por definición, antinacional.

La propaganda se desarrolló en varias direcciones. Se recurrió a los grandes actos públicos, manifestaciones y desfiles que escenificaban la grandeza de Hitler; se difundieron políticas de bienestar (vacaciones, pensiones, etc.) y se recurrió a los medios de comunicación masiva. Los afiches favorables al régimen y a su política cultural y racial cubrieron las ciudades. Los periódicos y libros fueron sometidos a una estricta censura. La radio se convirtió en un medio muy importante para el régimen ya que permitía que la voz del Führer entrara en los hogares alemanes, del mismo modo que la propaganda nazi.

El régimen que se implantó ejerció un fuerte control sobre cada aspecto de la sociedad, mostrando especial interés en la educación de la juventud alemana.

Los jóvenes fueron un blanco importante para la propaganda nazi. Se crearon instituciones destinadas a la socialización de niños y jóvenes, como las Juventudes Hitlerianas. En ellas los jóvenes recibían una cuidadosa educación física y adoctrinamiento político. La Liga de Muchachas Alemanas formaba a las niñas para sus futuras tareas en el hogar, mientras los niños aprendían destrezas militares.

Las políticas socialistas de la Alemania nazi sólo pudieron hacerse compatibles con el gasto en armamento a costa de un enorme déficit público (que se acumuló año tras año desde 1933) y de un control de precios y salarios que provocó todo tipo de distorsiones e ineficiencias económicas.

¿Alguna sincronía?

Diciembre, 11 de 2008

Recopilado por Manuel A Ledezma Hernández

Bibliografía

Grandes guerras de nuestro tiempo, Dr. Kurt Zentner

Editorial Bruguera S.A., 1ª edición especial, diciembre 1975

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