01 diciembre 2008

Yo contra...

Y todavía es que queda tela que cortar de los pasados comicios del 23 de noviembre. Llevamos más de una semana de análisis diario y aún quedan cosas que decir porque las reacciones en estas "primeras de cambio" ya adelantan el panorama conflictivo de los tiempos por venir. En la medida que pasan los días y con la actitud asumida por sectores ridiculizados del oficialismo encabezados por el propio líder de la revolución, se observa como la instrucción política a seguir es sabotear las gestiones de los alcaldes y gobernadores de la alternativa democrática.

Mala cosa. No sólo para el desarrollo de las políticas públicas que pretenden instrumentar las nuevas autoridades cosa que nos afecta a todos y principalmente a un gobierno que debería buscar la gobernabilidad "a toda costa" en virtud de las "vacas flacas" que están por venir el próximo año, sino porque el oficialismo se coloca de espaldas al "espíritu nacional" que está ávido de paz, tranquilidad, acuerdos y fin de la eterna diatriba, el divisionismo y la extrema polarización de los últimos tiempos.

Y es que volvemos a lo mismo, a la sempiterna piedrita. Ante la falta de gestión lo mejor es el la radicalización, el candelero prendido, "la peleíta" pues.

En circunstancias similares otro tipo de gobierno u "otros tipos" en el gobierno aprovecharían para resaltar y ser un referente positivo ante la comparación que seguramente será inevitable entre las gestiones de los gobernadores y alcaldes chavistas y los que no lo son. Más de uno pudiera resultar beneficiado y si no para muestra Henry Falcón por quien votaron chavistas, ni-ni y abiertos opositores como resultado de su excelente obra. Pero lo más sencillo para quienes no saben gobernar es, definitivamente, no hacerlo y ahora "no dejarlo hacer" a quienes sí tienen la intención, las ganas y el apoyo popular.

Pareciera que tanto poder les ha nublado el entendimiento y la conexión con las grandes mayorías. Si le vieran la cara al pueblo, más allá de la manipulación, el miedo y la compra de voluntades se darían cuenta que luego de diez años el ánimo nacional no está en la diatriba, la "insultadera", el rencor y la división sino en el acuerdo en pro del bien colectivo, en ver sentados en una misma mesa a las autoridades de una y otra tolda trabajando en planes que nos beneficien a todos. Ese es el sueño de las grandes mayorías&

Sin embargo, el sueño del líder de la revolución y su séquito de aplaudidores y repetidores de oficio es otro. Cerrar la ventana con la realidad... Hay dos frases que muchos hemos pronunciado y que a la larga hemos aprendido que no debemos repetir: "eso no va a pasar" y "no se atreverán". A la luz de los acontecimientos las cosas "pasan" y "sí se atreven". Hoy puede repetirse la historia.

María Isabel Párraga B.
El Universal
mariaisabelparraga@gmail.com
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