18 enero 2009

La Venezuela que yo conozco

No es intolerante, es amante de la paz, intenta el entendimiento entre las naciones, ejerce y respeta la soberanía de los pueblos. La reciente respuesta oficial a la terrible situación en Gaza se aparta de la tradición venezolana.

Importar a nuestro país la tensión y odio que alimenta este conflicto en el Medio Oriente, no sólo es inconveniente, sino que no se corresponde con nuestra tradición.

La Venezuela que yo conozco recibió con los brazos abiertos a los hebreos que escaparon del horror del Holocausto y esa comunidad se integró a los que ya vivían aquí de tal manera que hoy hay descendientes venezolanos de esos refugiados que destacan en el campo de las artes, de las profesiones, de la academia, del comercio. Muchos nos hemos beneficiado de sus enseñanzas, de sus aportes, de su solidaridad.

Así como recibimos a los hebreos, conviven y se integraron sirios, libaneses, palestinos y son parte de una sociedad que no creció con odios y divisiones. El oriente venezolano y el sur están llenos de querido compatriotas de origen árabe.

La guerra es una tragedia. En España en los tres años de la Guerra Civil murieron más de un millón de personas. Muchos que tuvieron que dejar su país, encontraron en Venezuela tierra fértil para la paz, el sosiego, el volver a comenzar. Con ellos, cientos de miles de italianos y portugueses, por razones parecidas, por dificultades económicas, por necesidad de nuevos horizontes, llegaron a la "Tierra de Gracia".

Cuántos cubanos, chilenos, uruguayos, argentinos que huyeron de sus países por motivos políticos hicieron y hacen vida en Venezuela! Cuántos colombianos, peruanos, ecuatorianos que llegaron en tiempos de nuestra bonanza son parte consustancial de la sociedad venezolana! Y están integrados, y aportan y son tan nuestros como el que más.

Es inaceptable el número de muertos en estas acciones de guerra, que incluye muchos inocentes. Pero también es inaceptable que sólo en diciembre, 541 venezolanos murieran víctimas de la violencia, incluyendo niños atrapados en "fuego cruzado".

Todavía estamos a tiempo. No permitamos que las divisiones se acentúen, que el odio sea un motor de nuestra vida en común y que cerremos las puertas al diálogo y a la tolerancia.

Que la Venezuela que yo conozco siga existiendo.

Manuel Guzmán Blanco
El Universal
mibeli@cantv.net
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