25 marzo 2009

El comandante sofista

Una vez más Chávez engañó a todo el mundo. Durante un par de meses se ocupó de hacer rodar toda clase de bolas. Viene el corralito, la devaluación, la eliminación de los dólares viajeros y él mismo se encargó de advertir que el aumento de la gasolina era inminente. No llegó a asomar, porque ya hubiera sido el colmo del descaro, la liberación de precios porque, en la práctica, ya venía haciendo todo lo contrario.

Pero se salió con la suya y puso a los especialistas en la tesitura de condenar por adelantado, lo que, al final, al parecer, nunca vendría: "Chávez terminó en un neo liberal converso, Chávez ha caído en la más humillante de las contradicciones, Chávez tiene que comerse diez años de furiosos anatemas contra el capitalismo, Chávez es Carlos Andrés, parte II, pero peor". Y cuando, preparado como estaba ya el escenario para la gran tragedia de la autocrítica nacional, apenas se sacó un ratoncito de su chistera y dejó al país con la sensación de que un simple aumento del IVA sería suficiente para paliar la crisis.

En otras palabras calló a los críticos y dejó claro que no hace falta recurrir a ningún paquete hambreador del pueblo para solventar diez años de loca dilapidación, desenfrenado derroche, ineficacia administrativa, corrupción desatada y financiamiento, cuál pequeño imperio subregional, de una media docena de economías nacionales. Todo un genio de la economía, de la política y sobre todo, de la sicología, el sábado le sacó la mala espina a los venezolanos (la nota desafinada fue la derrota ante Corea) dejándoles saber que si bien hay que bajarle un poco el volumen al equipo de sonido y cambiar el 18 años por uno de doce, la rumba continúa.

Por supuesto que el asunto, al final, no resultó tan claro y todo terminó en un simple amago para desautorizar a los críticos y ganar tiempo mientras que, en realidad el paquetazo neo liberal ya está en progreso. ¿O acaso los efectos de la devaluación (de hecho ya existente) no han incidido sobre el aumento de los precios a pesar del supuesto control impuesto por el gobierno? ¿No hay ya una restricción de los dólares viajeros que le impide a quien no tiene cuentas en el exterior poder viajar al extranjero, salvo los altos cargos chavistas del gobierno y del Estado? ¿Acaso no reconoció el sábado "que este no es el momento de aumentar el precio de la gasolina", insinuando que lo puede hacer luego? ¿No dijo el ministro de finanzas que aquí no hay reglas rígidas y que la devaluación no está descartada? Claro, no se atreve a ir al FMI porque el ridículo sería universal, pero recurre al endeudamiento interno para financiar las francachelas y los gastos del subimperio, mientras anuncia la restricción del gasto público. En verdad no hace falta ser economista para concluir que lo de Chávez es una pobretona e incoherente copia de lo peor de Lusinchi y de Pérez.

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