29 mayo 2009

Si no se interrumpe el camino, Venezuela será la segunda Cuba

Durante el primer medio día de exposiciones del encuentro organizado por Cedice -inaugurado ayer en la mañana y que prosigue hoy- dos ideas fueron recurrentes en las palabras de los expositores, nacionales e internacionales: que Venezuela se encamina a una dictadura y que la defensa de la libertad no admite fronteras.

A sus 25 años, Cedice fue centro de amplias manifestaciones de solidaridad y compromiso de intelectuales, políticos y empresarios que asumen la defensa del liberalismo. Alejandro Chafuen (Atlas Economic Research Foundation) durante la instalación del evento "El desafío latinoamericano", lamentó que "A veinte años de la caída del Muro de Berlín, estemos aquí luchando contra la arbitrariedad judicial".

Antes, Rocío Guijarro, de Cedice, agradeció a las empresas -entre ellas El Universal- que "se arriesgaron" a patrocinar el evento y Rafael Alfonzo, presidente del organismo anfitrión, reconoció que el Gobierno, con sus acciones de hostigamiento, aumentó la demanda de asistencia. Fustigó, sin identificarlos, a quienes guardan "silencio cómplice" y "a quienes se resisten a entender las amenazas".

Los alcaldes Emilio Graterón (Chacao) y Antonio Ledezma (Metropolitano), también expusieron sus experiencias recientes. El primero destacó su esfuerzo y logros en la promoción del desarrollo y la mejora de servicios públicos, mientras que el segundo, al tomar su turno, pasó "de Disneylandia a la Venezuela de los sufrimientos". Ledezma acusó al gobierno de Hugo Chávez de "subvertir la senda democrática" y hacer que "Venezuela entre en la triste categoría de las dictaduras".

Vargas Llosa: No a otra Cuba La exposición del escritor peruano-español, candidato presidencial en 1990, era la más esperada. Mario Vargas Llosa destacó que "todo lo bueno que le ha pasado a la humanidad se debe a la libertad". Recordó los fracasos de las "utopías" que han pretendido "sustituir las imperfectas democracias" y han traído la ruina. "Sólo dos países mantienen la ficción socialista: Corea del Norte y Cuba", dijo.

Vargas arrancó los aplausos del auditorio cuando afirmó: "No queremos que Venezuela se convierta en una sociedad totalitaria comunista (...) Es verdad que no lo es todavía, no estaríamos aquí. Es verdad que quedan espacios de libertad (...) pero la deriva del gobierno lo acerca cada vez más a una dictadura comunista y lo aleja de una democracia liberal".

Enumeró muchas de las acciones del Gobierno contra alcaldes, gobernadores, medios de comunicación y empresarios y advirtió que "por ese camino, si no se interrumpe, Venezuela se convertirá en la segunda Cuba de América Latina". Vargas Llosa negó que sus opiniones sean injerencia indebida y dijo que se trata de "seguir el ejemplo de Bolívar". Sin embargo, mostró su confianza en que los cinco millones de electores que han resistido al Gobierno "terminarán ganando esta terrible batalla".

Gobiernos satélites Jorge Quiroga, ex presidente de Bolivia, en su turno, denunció que los gobiernos de su país y de Nicaragua "son satélites de quienes les gobierna a ustedes", en referencia a Hugo Chávez. Aseveró que existe "un proyecto hemisférico con arquitectura antigua y financiamiento venezolano", que pretende oponer a "la democracia, la libertad y la soberanía"; "la autocracia, la tiranía y el sometimiento".

Quiroga señaló que el proyecto que lidera Chávez "no es ideológico-dogmático, no es de izquierda o de derecha. Es ambidiestro para la toma del poder, manco para respetar la democracia, y es tan flexible que a este proyecto le sirven militares golpistas en Perú, doctores de la Economía en Ecuador, cocaleros en Bolivia y obispos en Paraguay".

Sobre el mandatario venezolano, dijo: "Yo no desafío a boxear a Mike Tyson ni a concurso de insultos a quienes son campeones del mundo". Quiroga reivindicó haber firmado en nombre de Bolivia en 2002 la Carta del Grupo de Río que condenó el golpe de Estado en Venezuela y el reclamo de respetar la Carta Democrática de la OEA. Dijo que Chávez "le agradeció profusamente" y ofreció ponerle su nombre a una avenida.

"Lo que buscamos es que se respete esa Carta. Si fue buena en 2002, es buena ahora". Desmarcó a los reunidos ayer en el foro de "petromaletas", "narcocargamentos", "boinas rojas armadas" y, por el contrario, dijo que estaban allí "cabezas llenas de ideas". Añadió que el Socialismo del Siglo XXI pretende "comprar retroactivamente el valor simbólico y mitológico de la revolución cubana".

"La lucha de ustedes es nuestra lucha. Mientras más poder acá, más injerencia en nuestros países. Por eso compartimos este desafío", finalizó Quiroga.


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