12 junio 2009

Latrocinio de Estado

Diríase que la nueva corrupción, después de acomodarse en sus concepciones de saqueo revolucionario y a la disciplina del pillaje, con la que no son nada metódicos y razonables, empiezan a sentirse atraídos por lo que es diametralmente opuesto a aquellos principios de servidores públicos integrales, cediendo a la tentación de dar rienda suelta a nuevos impulsos viciosos, perfectamente cotidianos, de estos ruines "socialistas" de intrincadas perversidades, infringiendo el mismo orden que antes criticaban.

En sus orientaciones ostentosas, estos corruptos del nuevo siglo se arrastran a cambios radicales de criterio, en una suerte de oscilación pendular que los lleva de la humildad a la robustecida y lacerante corrupción gubernamental, palpable en sus apetencias, las que colman adquiriendo acorazadas camionetotas y mansiones que remodelan y acondicionan de acuerdo a su investidura, bajo el armonioso auspicio socialista.

Estos hábiles corruptos, cultivadores del refinamiento y sobria comodidad tracalera, con orgullo se pavonean en sus "populares" mansiones; cuyos pequeños detalles, consisten en un portal renacentista con poligonal y crucería gótica, aplicado sobre la fachada que termina en motivos escultóricos y onduladas columnas, ahogadas de fino mármol. Decorando su interior con regios jarrones chinescos y pinturas al mejor estilo del Museo de Louvre que contrastan con los muebles y porcelanas inglesas del siglo dieciochesco para que nada perturbe las reglas de su personal estilo gentleman, de sobria comodidad sinuosa y perfecta encarnación revolucionaria.

El colmo de esta revolución queda en evidencia, cuando premian constantemente a estos crápulas y saqueadores del erario público con los "viajecitos" de turismo presidencial, con lo cual redondean el latrocinio a la patria.

Ildebrando Portillo

El Universal

ildebrando21@yahoo.com

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