06 junio 2009

Prohibido pensar, prohibido hablar

El colmo. La atorrancia intolerante regente ya no sólo pretende ni se conforma con el control abusivo de la política y economía del país. De los dólares (Cadivi) de todos los venezolanos. De la propiedad ajena (privada). Del comercio y la libérrima iniciativa ciudadana. De los Poderes Públicos. De las empresas e instituciones del Estado, desde Pdvsa y la CVG, pasando por la telefónica, las hídricas y las eléctricas, hasta la FAN. Ahora aspira, si se le permite sumisamente, regular lo que la población piensa y expresa. Y lo que lee, mira o escucha.

En efecto, este régimen cuartelero, que intenta criminalizar toda iniciativa particular contraria los designios del Supremo Hacedor, se propone, mediante acciones conminatorias e intimidantes, impedir que los venezolanos se informen legítima, oportuna y verazmente por voceros distintos a los de la preclara e inefable monarquía tropical. El soberano no deberá enterarse de las correrías o repliegues del Supremo, tampoco de la ineficacia o corruptelas de su comandita y menos de cualquier acontecimiento trascendental (vendavales, vaguadas, sismos, etc.), nacionales o internacionales, hasta que la censura oficial lo consienta.

Según el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología, en lo adelante los medios de comunicación social privados tienen prohibido, so pena de ser fusilados moralmente en VTV y, eventualmente, sometidos a una averiguación penal por parte de la Fiscalía, "sugerida" por Usía, hacer pública cualquier información (de interés colectivo) si ésta no es suministrada por el burócrata "autorizado" del organismo oficial "correspondiente".

La advertencia-amenaza fue hecha por el Inameh con motivo de la revelación "desestabilizadora", en este diario, del aumento de la ola de calor en Caracas. La acción "terrorista" quedó configurada cuando el reportero, tras intentar infructuosamente obtener información "oficial", optó por consultar la página web especializada en clima www.weather.com. Según la pretensión del citado ente, los medios tendrían absolutamente vedado consultar cualquier fuente alterna, más si es externa, por muy idónea y calificada que ésta sea. ¿Pensamiento único? ¿Hegemonía comunicacional?

Semejante imposición es censura informativa. Viola la libertad de fuente. Coarta la prerrogativa de los ciudadanos a expresarse y estar informados. Transgrede todos los acuerdos internacionales sobre libertad de expresión, entre otros, la Carta Democrática de la OEA. Y atenta contra el derecho a la información plural.

Esta pretensión, inaceptable, es típica de toda dictadura, cualquiera sea su pelaje ideológico. Se "reservan" el derecho exclusivo de informar. Cuando informan. Y, generalmente, no lo hacen. Se especializan en deformar la información. U ocultarla, según le convenga. No al lockout informativo. 

Miguel Sanmartín

El Universal

msanmartin@eluniversal.com

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