26 septiembre 2009

Persistir en el fracaso

Lo suyo es más que una fijación. Más que empecinamiento. Y también más que una obsesiva, desborda, irresponsable y morbosa arbitrariedad. Entra en la dimensión de la ofuscación. De la terquedad con saña. Irreflexiva. Temeraria. Y, además, mentirosa patológica.

Lo suyo es despotismo. Testarudez residual, dirían algunos. Como quiera que se defina ese rasgo, en la práctica es hacer lo que le viene en su real gana. Sin que le importen las consecuencias de sus abusos. Tampoco cuántos sufren con sus disparates y extralimitaciones. A todos afectan las secuelas. En alguna medida, todos son vulnerables a tales desmanes. Pero los desvalidos y los menos adiestrados soportan el doble de las calamidades provocadas por la arbitrariedad hecha capricho.

Mucho negó el fracaso. En todos los términos y tonos. Las más de las veces denostando en lugar de refutar con argumentos. Otras tantas injuriando y/o intimidando en vez de convalidar con cifras y hechos las alegadas bondades de los programas sociales que, si bien eran necesarios y rindieron beneficios al principio, hoy son una mácula en el récord de esta revolución ineficiencia y corrupta.

Tras dos años dedicando decenas de horas en radio y televisión y copando cientos de páginas en medios impresos para negar lo innegable, hoy cambia radicalmente su discurso. En efecto, el Comandante Hiperlíder, sin ambages ni rubor, admite que las misiones que le vendiera -literalmente- Fidel Castro (rescataron su popularidad para que ganara el referendo en 2004) están de cama. Sobre todo la más emblemática y mejor recibida en los sectores populares: Barrio Adentro. Es tan lamentable la situación general del sistema sanitario del país que al Hiperlíder no le quedó más remedio que declararlo en emergencia. Pero ya lo hizo antes y los planes anunciados no sanaron al enfermo. Empeoró.

Apremiado electoralmente, con su popularidad en terapia como la salud, y debido a la pérdida de penetración de las misiones, el Hiperlíder apura su rescate: Mercal, Pdval, Negra Hipólita, Madres del Barrio, Hábitat, Vuelvan Caras y otras recibirán más recursos económicos y más refuerzos cubanos a fin de reimpulsarlas.

Así es este régimen de. Manipulador. Populista. Impostor. Cínico. Un régimen negligente. Insensible. Indolente. Revanchista. Depredador.

Muchas misiones sucumbieron por falta de recursos, condiciones y personal calificado. Las demás por todas las condiciones anteriores y la peste de la corrupción, presente hasta en los tuétanos de esta farsa de revolución.

Después de dejarlas agonizar por dos últimos años, ahora las reactiva por interés electoral. Pero con los mismos vicios y falencias que las llevaron al fracaso. Por lo que volverán a naufragar. Porque no son las solución que debe darse a las necesidades de la gente.


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