11 diciembre 2009

El eterno "ahora sí que cae..."


La politóloga Prodigio Pérez, en su último informe del 2009, explica por qué los dirigentes de la oposición -con los medios a la cabeza- van para once años pasando aceleradamente de las más grandes expectativas a las más hondas decepciones.

"Sobreestiman los errores y las crisis del Gobierno, no toman en cuenta los efectos que esos errores y crisis tienen sobre sus propios intereses, se hacen unas ilusiones desproporcionadas y luego quedan frustrados, a la espera del próximo error o la próxima crisis", resume la experta en el abstract del documento.

Prodigio ha tomado el ejemplo en caliente de las intervenciones bancarias para explicar el ciclo por el que transitan una y otra vez los líderes antichavistas -con los medios en la vanguardia- cual Sísifos del siglo XXI. Estas son las fases.

Ahora sí que cae. La politóloga dice que el primer momento es de euforia. Cuando se produce el error gubernamental o la crisis, saltan los líderes opositores -los mediáticos como infantería- a afirmar que este es el error fatal, la crisis definitiva, el principio del fin. Ahora sí que cae el rrrégimen, es el tagline de esta etapa.

Hipérboles y superlativos. Acicateados por la convicción de estar presenciando la agonía del proceso, los jefes contrarrevolucionarios -los medios, arietes- se dedican a los calificativos extremos. Uno por acá dice que "esta es la peor debacle bancaria en la historia de la humanidad". Otro se las ingenia y equipara el cierre del Canarias con el colapso de Lehman Brothers. Un tercero jura sobre un libro de historia que "este gobierno es más corrupto que todos los anteriores juntos, desde que Colón pisó Macuro hasta que Caldera pisó al chiripero".

"Sí, pero mosca con&". Las hipérboles y los superlativos elevan la euforia hasta el punto de la incandescencia, pero entonces la superioridad opositora -adalides los medios- comienza a recibir y a reenviar mensajes de cautela, del estilo: "sí, el Gobierno la puso, pero mosca porque se nos hunden nuestros propios bancos". Piden cacao empresarios muy privados ellos, muy opositores ellos, muy amos de los valles ellos, pero enredados en los vericuetos de la burguesía emergente.

Todo fue un engaño. El último momento es el de la decepción. El indignado alto mando de la flota opositora -los medios: buques insignia- denuncia que, en realidad, todo fue una maniobra. La crisis, que antes era el canto de cisne del rrrégimen, pasa a ser una gran farsa montada por mentes maquiavélicas para triturar a enemigos internos y recuperar la popularidad y los votos. Nos volvieron a fregar, es la frase que cierra el ciclo. "Pero, no importa -acota Prodigio- porque con la próxima crisis, el rrrégimen sí que cae...".

Clodovaldo Hernández
El Universal
clodoher@yahoo.com
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