14 marzo 2010

Adiós Venezuela

El verdor de la finca "La Guachafita" ha desaparecido. En su lugar un golpeado árbol de limón criollo y el letrero que identificaba las pomarrosas acompañan los promontorios de suelo arrasado por el fuego y un letrero que asegura que las tierras que pertenecen legalmente a Tony y Ana Carlota Quintero, padres de la periodista Valentina Quintero, en la población costeña de Caruao, donde habitan de forma permanente desde hace 15 años, ahora son de terceros quienes decidieron que ese suelo era el elegido para levantar sus viviendas (&). "Si esto se lo hicieron a los Quintero, qué quedará para nosotros", dicen muchos dueños de posadas que están literalmente aterrados. "Ahora andan reuniéndose para convertir a Caruao en una comuna socialista". Así inicia su relato la periodista Nadeska Noriega en El Universal, a través del cual plasma el comportamiento violento y destructor de una multitud envilecida por las prédicas de odio y falsa lucha de clases que fluyen desde el centro del Poder y se convierten en órdenes para sus seguidores.

Si ante los depósitos de La Polar y de otras empresas legalmente instaladas en la zona industrial de Barquisimeto (con la excusa de "construir viviendas para los pobres") Chávez gritó "¡Exprópiense!", sin que le preocupasen los tres mil trabajadores que quedarían cesantes en plena crisis económica, ¿por qué en Caruao no podían imitarlo si, según justifica la "tomista" Marbelis Rada "bien lo dice el Presidente, la tierra no es de nadie, sino de quien la necesita"? Así que como "desde hace seis meses hemos reclamado al Instituto de la Vivienda de Vargas la necesidad de casas, pero no hemos obtenido respuesta, decidimos tomar medidas". Y esas "medidas" fueron devastar los sembradíos de los Quintero, talar y quemar todos los árboles frutales y hasta cortar árboles grandes de una reserva natural anexa. Al igual que las turbas que acompañan al INTI para convertir en un peladero las fincas más productivas del país, así los integrantes de la "comuna socialista" de Caruao arrasaron también con los diferentes tipos de té que cuidaba con primor Ana Carlota y con todo lo que encontraron a su paso.

"Adiós Caruao. Tanto que te quise Caruaíto de mi vida. Fueron 15 años pisando tus gramitas, viendo cómo mi abuelita te convertía en un oasis de maticas, flores, cartelitos y detalles", escribe la hija de Valentina en mensaje de "adiós" al lugar en el que pasó "mil vacaciones". Adriana está conmocionada al ver la violencia y el odio en quienes hasta hace poco lucían como vecinos apacibles. "El pueblo de Caruao, esa gente con la que mis abuelos convivieron en perfecta armonía durante 15 años, esa gente con quienes cantamos aguinaldos en las misas de gallo, esos niños a quienes mi abuelita llevó a pintar y les leyó cuentos. Ese pueblo, sin avisar, nos convirtió en el enemigo. Pasamos de ser los guachafitos a ser "terratenientes" y "oligarcas". Ellos se transformaron en "cimarrones", "oprimidos" y "necesitados" (&). El domingo se complicó la cosa. Los invasores se aparecieron a hacer un sancocho y terminar de talar a punta de machete". Llegó la GN, echaron unos tiros al aire y se llevaron a un indocumentado. Luego apareció un hombre, que nadie reconoció, en una moto, amenazando de muerte a Ana Carlota y a Tony: "Si a alguno de ellos (refiriéndose a los invasores) les pasa algo, ustedes se mueren", indicó el motorizado (Tal Cual 11-03-2010). Los enardecidos amenazaron diciendo que si no soltaban al indocumentado quemarían la casa con todos adentro. Gobernador, GN, y policía dijeron que "no podían hacer nada".

Los hechos de Caruao corroboran la visión de Ortega y Gasset sobre el efecto del populismo: "Como las masas no ven en las ventajas de la civilización un invento y construcción prodigiosos, que sólo con grandes esfuerzos y cautelas se puede sostener, creen que su papel se reduce a exigirlas perentoriamente, cual si fuesen derechos nativos. En los motines que la escasez provoca suelen las masas populares buscar pan, y el medio que emplean suele ser destruir las panaderías" (La Rebelión de las Masas) .

Venezuela es hoy un país sin ley con un caporal uniformado al mando. Ese "adiós Caruao" de Adriana Quintero pronto será un "Adiós Venezuela" si no le damos un "parao" electoral a quien instiga al pueblo a delinquir y a destruir la convivencia y la economía del país. La Mesa Unitaria no puede restringir, como lo está haciendo, la pequeña ventana de las primarias al incluir a "dedo" en ellas a presos políticos que deberían ir en las listas "por consenso" que los "cogollos" se reservan para sí y para sus partidarios. Que las prácticas "cogolléricas" no propicien el "Adiós Venezuela" sino que muestren un propósito de enmienda que nos conduzca hacia la reconquista de la paz y la Democracia .


Publicar un comentario