24 mayo 2010

Buena noticia, no es

Apenas escuché a los ministros de la economía explicar cómo restringirán el mercado cambiario pensé ¡esto no está nada bien! No es una crítica política. Se trata más bien de una expresión espontánea, que funciona para explicar porqué, tanto el país como el propio gobierno, se perjudicarán por esta desacertada decisión.

Presentar una política encriptada en "fórmulas matemáticas secretas" y explicada mediante la teoría de las expectativas negativas, develan una sola cosa: el gobierno no tiene la menor idea, todavía, de cómo lograr el equilibrio sin generar un caos. Salir como Robespierre, a allanar y cerrar casas de bolsa, no sólo lo confirma, sino que empeora el asunto.

Diseñar una estrategia bajo la equivocada premisa de culpar al sofá es garantía de fracaso. Puedo entender la necesidad de "caerle a muela" a la gente para eludir los costos políticos de la decisión, pero que se lo crean ellos mismos es, un harakiri. Veamos.

El gobierno redujo hace meses las asignaciones de divisas oficiales y obligó a los importadores a transar 35% de sus compras bajo el dólar permuta. El mercado fue presionado por esa demanda excedentaria y la situación empeoró cuando el gobierno crea un entorno hostil para los tenedores de capital, quienes reaccionan tratando de proteger su patrimonio fuera del país, lo que pone combustible a la demanda de divisas paralelas. Más explosiva, no puede ser la mezcla: demanda desbordada + oferta restringida + operadores cambiarios sin regulación.

Uno entiende que el gobierno reaccione para atajar el problema. Incluso, aceptamos que mantener al mercado de capitales operando el dólar sin regulación alguna era un relajo inaceptable. Pero tomaron una ruta totalmente opuesta a la correcta.

El gobierno no quiere (o no puede) hacer lo que en lógica económica corresponde para restablecer equilibrios: 1) aumentar la oferta de dólares o 2) permitir una devaluación que reduzca esa demanda por la vía de precios. Cualquier artificio que omita alguna de estas condiciones, sería inútil. La propuesta de establecer bandas de flotación del dólar por debajo del valor de mercado, tiene un pecado original: ¿a quién se le ocurriría ofrecer sus títulos en dólares a precios artificialmente bajos para quedar prisionero de una moneda cuyo valor esta cuestionado?

Por otro lado, si el gobierno fija un precio bajo para esa divisa, la demanda se disparará llegando a niveles que no podrán satisfacerse con los títulos disponibles y los responsables de las políticas económicas han dicho que prefieren no incrementar su oferta local de deuda en dólares. ¿Qué harán entonces con la demanda no cubierta?

Según el ministro Giordani, simplemente controlarán las importaciones y protegerán las reservas, es decir, restringirán la oferta de divisas en un mercado de demanda hiperestimulada.

Ups!!! ¿Saben qué pasa cuando un bien escaso se entrega discrecionalmente? ¿Qué creen ustedes que harán los agentes económicos que no reciban dólares? ¿Cómo garantizará el gobierno el abastecimiento de mercancías en un país que no tiene capacidad de oferta interna y cuyo sector productivo esta reprimido?, ¿expropiando a productores y bancos?

Ah, caramba, ¿saben que más de 60% de la población percibe que las empresas de alimentos expropiadas ofrecen menos productos luego de ser tomadas por el gobierno (¿sabiduría popular?). ¿Saben ustedes por cuánto van las pérdidas patrimoniales de los bancos del Estado en estos últimos años?

Si el gobierno controla irracionalmente el porvenir está cantado. El mercado responderá como suele hacerlo en todas partes en esas circunstancias: surgirán válvulas de escape ilegal, oscuras, peligrosas y más impactantes en términos de distorsiones. Definitivamente, esta no es una buena noticia.

Luis Vicente León
El Universal
lvleon@cantv.net
twitter: @luisvicenteleon
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