11 julio 2010

Algunas razones para el voto castigo

Pudreval los tiene locos" dijo estos días el agudo periodista Juan Carlos Zapata al ver el desespero oficial por desviar la atención pública de su abierta culpabilidad en el vergonzante escándalo de las ciento cincuenta mil toneladas de alimentos en mal estado importados por Pdvsa, que estalla en medio de una grave crisis económica, escasez de divisas, desabastecimiento, alta inflación y caída del consumo de productos de primera necesidad. De "desastre nacional" califica Zapata el caso de la comida podrida que ha desatado una guerra interna de acusaciones y de cuya lucha encarnizada por el "cuanto hay pa' eso" no se salva nadie del cenáculo presidencial, a pesar del empeño de Chávez por excluir a Ramírez y a sus mejores "guisadores" de Pdvsa, como antes salvó del escándalo de los banqueros boliburgueses a parientes y amigos cercanos. Las muletillas que sirvieron al Gran Locutor para tapar otros escándalos (culpar a los "escuálidos", al Imperio, a los oligarcas o el repetido cuento del "magnicidio") ya no le funcionan para desviar la atención masiva de este maloliente affaire de autoría roja rojita. Lo ha intentado todo, menos castigar a los verdaderos culpables: gesto compungido en cadena nacional para decir que "nadie ordenó que dejaran perder ese poco de comida". Presiones a la oficina de la FAO en Caracas para que no aceptara las denuncias sobre tan criminal pérdida. Trajo tierrita de Perú disfrazada de "restos simbólicos" de Manuelita Sáenz, espectáculo que duró tres días, con mandatario ecuatoriano incluido. Insultó a nuestro valiente Cardenal Urosa Sabino, a quien llamó "troglodita" e "indigno", solo por lamentar la negligente pérdida de 150 millones de kilos de alimentos y atreverse a denunciar el plan comunista de Chávez soterrado en un eufemístico "socialismo". Los capos de la corrupción juraron que los puertos estaban en manos privadas, a sabiendas de que todo ha estado bajo el control de los cubanos de Fidel (traídos por quien sueña en convertir a Venezuela en otra Cuba) y de los rojitos radicales. Gracias a las investigaciones de dirigentes opositores se comprueba que los poderes cómplices conocían desde hace tiempo la podredumbre y callaron para no "perjudicar" a quien aspira a estar en el poder hasta el 2021: hacía 14 meses que lo sabía la Fiscal; lo sabía el Contralor que no controla porque solo se ocupa de inhabilitar a la disidencia, y lo sabían también los ministros (incluido el de Salud) y los presidentes de Pdval y Pdvsa.

Según informe de Pdval entregado a Chávez y filtrado a los medios gracias a esa guerra interna entre los culpables, Bariven (filial de Pdvsa encargada de las compras que devinieron en grave estafa al país) adquirió 1.009.031 toneladas de alimentos, de las cuales apenas pudo distribuir 191 mil. Si hasta ahora se han descubierto 150 mil toneladas en mal estado, significa que faltan 668.031 toneladas de alimentos comprados y no distribuidos ni encontrados entre las montañas de comida descompuesta. Por cierto que cientos de camiones-cavas y gandolas de Pdval se oxidaron sin uso en el estacionamiento de la destruida Planta Centro, mientras montañas de alimentos se pudrían en Puerto Cabello con la excusa de "no disponer de transporte para su distribución". El candidato de la Unidad a la AN por el circuito 5 de Carabobo, Julio Castillo, asegura que en puertos jamaiquinos y de otros países caribeños reposan miles de containers con comida comprada por Pdvsa, que no pudieron ser desembarcados en Venezuela por el pésimo funcionamiento de los puertos arrebatados a los gobernadores y ahora en las ineptas y corruptas manos del gobierno central. Hay constancia de que salieron millones de kilos de alimentos en perfecto estado para Cuba (regalados), sin siquiera pisar tierra venezolana.

Aún más criminal es que el Gobierno anuncie que recuperará el 96,3% de la comida dañada, de la cual el 68% de esos alimentos en mal estado irán para el consumo humano (Ramírez los disfraza como "no conformes") a pesar de las graves advertencias de insignes médicos del país sobre el riesgo de contaminación colectiva y de las normas de obligatorio cumplimiento de la OMS. Al respecto la valiente diputada carabobeña Neidy Rosal muestra documentos donde el Gobierno aprobó la distribución de 25 mil toneladas de leche vencida que está siendo colocada en cinco estados del país (sin escrúpulos venden "dos por el precio de uno"), a la par que toneladas de alimentos "piches" están siendo distribuidos en los mercados oficiales o enviados a las escuelas como alimento para los niños.

La próxima semana mostraremos otras pruebas del "desastre nacional" ocasionado por el camarada Chávez y su pandilla, incluida la obsesión por convertirnos en Venecuba.


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