09 agosto 2010

Comiendo con Pdval...

Una pregunta que tal vez pudiera convertirse en una sugerencia a este Gobierno tan dado a lo mediático. ¿Si no hay problema con los alimentos "no conformes", si todo es una exageración de la oposición que está en campaña, si nunca como ahora se ha comido tan bien, que tal estaría organizar un gran sarao tipo cena o almuerzo con los alimentos que supuestamente están vencidos pero que según los voceros "no están malos"? Epa, no estamos hablando de una "comilona" de utilería tipo "Aló Presidente" en el que vemos los anaqueles llenos y la gente muy feliz porque consiguen comida buena, bonita y barata. Si realmente desean convencer a la gente de que esos productos están en buen estado deberían hacer algo así como un Reality Show en el que inviten a algunos testigos de la oposición, los más ácidos y quisquillosos que den fe de que los platillos a ingerir están preparados con la leche, los pollos, el aceite, el queso y demás mercadería de esa que los maledicientes afirman que están podridas.

Quizás pueda ser como una de esas reuniones ministeriales televisadas en las que están presentes todos los miembros del gabinete, pero para que tenga más impacto pudieran agregársele unos cuantos invitados del Parlamento y del Poder Moral. Una gran mesa o mejor varias, al estilo de esos programas del 31 de diciembre en la noche en los que todos emulan la gozadera del Fin de Año en un show que realmente fue grabado en julio.

¿El título? Comiendo con Pdval. ¿El menú? Un exquisito "guisillo de pollo", elaborado con aceite entrado en años. El postre: tres leches (una de cada "hallazgo" famoso) y finalmente una degustación de quesos finos (por aquella antigua creencia de que mientras más podridos, más exquisitos).

Sí, seguro que piensan que es todo un acto de ingenuidad el creer que van a utilizar los alimentos cuestionados para la elaboración del riquísimo banquete. Es allí donde entran en acción los "testigos" opositores.

En vivo y directo y en esas condiciones es que tal vez venderían la idea que el asunto no es algo tan "podrido". El día que veamos al líder y a todo su séquito comiendo gustosos esos alimentos "no conformes" seguramente la colectividad creerá la historia según la cual todo es una exageración. Mientras tanto nos reservamos el derecho de la duda. Tal vez sea el momento de matizar el daño de opinión pública que estos malolientes hallazgos le han representado al Gobierno. Aquí les dejamos la idea y de paso una sugerencia más: vean aquella película que es un canto a la gastronomía: "El festín de Babette". Quizás así además de dejar bien parada a Pdval generen que la gente quiera como loca comprar esos productos ... y comérselos.

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