21 noviembre 2010

Cobardes, aberrados, miserables... .

Cuando demasiados callan ante las aberraciones de un Poder brutal que viola los derechos humanos más elementales, la entrevista a la jueza María Lourdes Afiuni transmitida por Globovisión es una lección de dignidad, valentía, sacrificio y culto a la verdad y al deber, principios erradicados de las instituciones públicas "revolucionarias". Globovisión debería repetir diariamente lo dicho por tan admirable mujer para que otros jueces "amigos" que nunca la han visitado, ni se han solidarizado con ella, se animen a sacudirse la mácula que los acompañará toda la vida y los inhabilitará para el ejercicio ético de la Justicia. Jueces que reciben órdenes de Miraflores y siguen condenando a inocentes por el solo hecho de no aplaudir la febril carrera emprendida hacia el abismo por Chávez y sus secuaces o porque hayan caído en la lista de los enemigos personales del reconcomiado gobernante. Afiuni encarna lo mejor de la Venezuela que la canalla oficialista está empeñada en exterminar. Practicó el sagrado principio democrático de la separación de poderes hasta que fue encarcelada por órdenes dadas impúdicamente por Chávez, gritos que han recorrido el mundo como prueba de que el Poder Judicial en Venezuela es una marioneta en manos de un militar totalitario y vengativo.

La crueldad del entregado sistema de justicia se manifiesta en las vejaciones sufridas por la jueza Afiuni: amenazada por sus carceleras y por otras presidiarias azuzadas desde el Poder; no se le permite tomar sol, ni salir de su celda; ha sido maltratada privada y públicamente y, en la práctica, condenada sin juicio. Tiene una sola hija adolescente, a la que solo puede ver ocasionalmente. ¿Quién, entre la caterva de jueces rojo-rojitos, va a oponerse a los 30 años de cárcel vociferados por el juez de jueces, Hugo Chávez? Afiuni está enferma y el Gobierno ha puesto toda clase de obstáculos y optado por prácticas asqueadoras. Ella tiene un tumor en uno de sus senos que ha crecido sin que le hayan permitido iniciar el tratamiento médico. Cuando le fueron practicadas esta semana la mamografía y citología, ocurrió un hecho que habla del estercolero en el que chapotean algunos obedientes militares para complacer "órdenes superiores". Pretendían estar en la sala, al lado de la jueza, cuando se le hacían tan íntimas pruebas médicas. Solo el escándalo formado por otras pacientes que se opusieron valientemente a tan obscenas pretensiones, impidió ese vejamen. En venganza por el abucheo, fue maltratada por los uniformados a la salida de la clínica. Hasta hoy el sadismo oficial ha impedido que la jueza Afiuni pueda ser vista por su ginecólogo para iniciar el tratamiento de la enfermedad que podría avanzar, con la anuencia criminal de sus carceleros. El odio del juez de jueces es tal, que las adhesiones de todos los organismos internacionales y asociaciones de juristas del mundo a favor de Afiuni, solo han servido para exacerbar constantes violaciones a sus derechos.

La entrevista de Globovisión a la jueza Afiuni debe repetirse una y otra vez, para que entendamos que todos somos víctimas de la pandilla cobarde que también arremete contra los obispos, estudiantes, empresarios, usuarios del Metro, trabajadores (de La Polar, Owens Illinois, Agroisleña, Sidetur, Guayana, enfermeras, maestros, tribunalicios y hasta los de Barrio Adentro). Estos rojos apátridas dan dinero a borbotones a Cuba, Nicaragua, Bolivia y Bielorrusia, pero ponen presos a quienes protestan por el caos del Metro originado en la falta de inversión y mantenimiento. ¿Qué clase de moralidad tiene quien asciende a General en Jefe al militar que amenaza con un golpe de Estado si gana la oposición, señalado por EEUU de favorecer el narcotráfico y la guerrilla y a quien Makled acusa de recibir sus sobornos? El "moralista" Chávez premia al gorila y simultáneamente castiga al capitán Nieto Quintero por una carta privada enviada a su Comandante en la que explica el malestar de la FAN por la "utilización de consignas partidistas, la sustitución de la meritocracia, la obediencia y el respeto, por la fidelidad a una supuesta Revolución" y por "el control que la guerrilla colombiana tiene en los pueblos fronterizos, frente a la escasa o nula respuesta de nuestra FAN". ¿Qué justicia cabe esperar si quien sobornó a falsos testigos en el nunca resuelto caso de la muerte del fiscal Anderson, a fin de culpar del crimen a ciudadanos inocentes no adeptos al Gobierno, va a ser nombrado Presidente del TSJ?

Ni los tanques, ni la cárcel podrán frenar las protestas populares, cada vez más recias y masivas. Tampoco podrán apagar la luz, ni debilitar la fuerza que emanan de una mujer torturada por haber cumplido con su deber. María Lourdes es un ejemplo de ética y valentía para todos.

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