10 junio 2007

¿Cómo lo veo?

Es cierto que la popularidad del Presidente se ha desplomado? ¿Cuán relevante es la protesta estudiantil? ¿Está comprometida la gobernabilidad? Empezando por la popularidad, mi respuesta es simple: "no tengo ni la más remota idea". No realizamos mediciones inmediatamente después de eventos impactantes en la opinión pública. Esperamos al menos un mes a que el tema se asiente, evitando medir el ruido de las primeras semanas y dado que las mediciones de popularidad deben ser hechas en hogares, por la baja penetración de la telefonía básica y la dificultad de controlar la estratificación socioeconómica en la telefonía celular, nunca tendremos resultados confiables antes de mes y medio. Sólo en ese momento podremos analizar seriamente el impacto numérico de esta medida sobre la popularidad de Chávez.

Pero sí podemos analizar su impacto cualitativo. Sabemos que la medida no era popular al momento de ser adoptada y esto permite predecir que una parte relevante de la población, incluyendo la chavista, se siente insatisfecha y esto podría hacer mella en la conexión de Chávez con las masas o, al menos, dejarla "tocada", toda vez que esto representa la primera oportunidad en que la masa chavista (no activa en política) siente directamente contra ella el impacto de la arbitrariedad de su líder.

Pero debemos estar claros que la popularidad de una medida no es igual a la popularidad del líder que la toma. Esta última depende de muchas variables, cada una de ellas con diferentes coeficientes de impacto. En el caso de Chávez, por ejemplo, su popularidad recibe las consecuencias positivas de su intenso gasto público, su acción social y sus misiones, su carisma, su discurso social, su preocupación discursiva por la pobreza y su conocimiento de las expectativas más sentidas de la población, mientras que es afectada en negativo por su incapacidad evidente para resolver los principales problemas del país, como la inseguridad y el desempleo, la corrupción sin atención y ahora sus avances radicales contrarios al derecho y deseo de las mayorías, como es el caso de RCTV.

Bajo esta premisa, resulta obvio que quitarle a la gente un canal fundamental en su vida tiene un costo de popularidad, pero no sabemos si esa partida negativa ha sido o será compensada por las alguna de las positivas, donde sin duda el Gobierno hace esfuerzos importantes.

Con respecto a los estudiantes, la suya ha sido la protesta más importante que hemos visto en los últimos 8 años. No me refiero al tamaño de las mismas, en todo caso insignificantes en comparación con las masivas manifestaciones del 2002 o 2003. Su importancia radica en que está conducida por gente fresca, sin conexiones con el pasado y sin usar la frase gastada de: "Chávez vete ya". Los estudiantes están pidiendo lo que hay que pedir: "respeto a los derechos de todos, chavistas y antichavistas por igual, dentro de un Gobierno que reconocen legitimo de origen, aunque rechacen su estilo autoritario. Este es un salto quántico con respecto al torpe desempeño del liderazgo opositor tradicional. Los estudiantes construyen un puente entre todos porque no hay rechazo a ellos en ninguno de los grupos divergentes. Los intentos oficiales de desprestigiar su protesta han sido infructuosos y sólo muestra a todos lo que es capaz de hacer el sectarismo político para evadir sus responsabilidades.

Es ingenuo pensar que las protestas estudiantiles sacarán a Chávez del poder o comprometerán su gobernabilidad y es exagerado comparar estos eventos con el Mayo Francés o la Generación del 28, pero sin duda los estudiantes ganan la batalla simbólica, abren nuevas vías de conexión política y anuncian el surgimiento de liderazgos diferentes, en un país que desde hace rato los pide a gritos.


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