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22 noviembre 2010

La "mala vida"

Cinco y treinta de la mañana, sintonizas la radio para saber cuál es la cola del día o lo que es lo mismo, la tranca de siempre, la ya cotidiana, la que realmente te sorprende cuando no la encuentras: ¿qué pasará hoy? ¿Será que es día feriado y no me enteré? Pero no, nunca tenemos tan buena suerte. Lo que sucedía era que un camión cayó en una alcantarilla más arriba de la vía que sueles tomar y obstruyó el tránsito en ese punto. Pero el relato de un país destartalado está a punto de comenzar, o mejor dicho, continuar, en esta suerte de presente imperfecto que estamos viviendo como la vorágine de un capítulo del Correcaminos en el que el coyote nunca puede frenar e inevitablemente se cae en el abismo, con la diferencia que al final siempre lo espera un "rebote" marca ACME que lo deja mallugado, pero vivo.

Lo cierto es que desde esa hora en la que en casi cualquier parte del mundo "se están poniendo las calles", aquí estas están colmadas de carros con gente que apenas si ha podido dormir unas cinco horas desde que llegó tarde a su casa por culpa de la cola del día anterior.

Nuestras calles y autopistas se están convirtiendo en una especie de "dormideros populares" en las que aquellos que no van en el volante terminan de descansar lo que no han podido hacer en el resto de la noche. Así, mientras amanece van apareciendo también nuestras miserias. Los basureros donde antes había árboles, los abusadores que se comen la vía contraria generando el caos por el puritito gusto de exhibir su mal llamada "viveza criolla" que no es otra cosa que sirvengüenzura. Los huecos... aquí, los huecos... allá, los huecos... aún más lejos. Las vías totalmente destartaladas, los puentes caídos, las fallas de borde, los bordes en fallas, los autos que se quedan atrapados porque colapsan los drenajes y en medio de la lluvia el agua sube, así como también sucede con las quebradas que se llevan las casas que se inundan unas y se caen otras, y la gente que queda sin viviendas o en el peor de los casos sin la vida misma. No es sólo un relato urbano. Ese mismo programa de radio con el cual la gente se comunica vía Twitter nos ofrece cómo la misma historia del caos se reproduce a lo largo y ancho del territorio nacional, en una hermosa geografía que cada vez huele más a basura y cada día luce más como un chiquero.

Lo más sorprendente es quizás lo más lamentable: este ritual diario de la "mala vida" que estamos llevando se nos está haciendo una rutina a la que nos estamos acostumbrando. Hay una generación que no ha visto otra cosa y el resto corremos el riesgo de olvidar como antes, aunque había sus cosas, no todo fue TAN ASÍ.

15 noviembre 2010

El optimismo

Exprópiese! ¡Nacionalícese! ¡Tómese! ¡Arrásese! ¡Acábese! ¡Encarcélese! Cualquiera de estas órdenes se resumen en una sola intención: cojan miedo y como consecuencia esta otra: ¡váyanse! Pero eso no es nuevo. Cada vez que se pasa unos días en el "mar de la felicidad" donde parece evaluar las cosas a la distancia regresa tomando decisiones o bien radicalizándose o imbuido en un falso, conveniente y muy breve espíritu de corderito sobre todo si tiene cerca algún evento electoral (eso sobre todo en el pasado).

Esta oportunidad no podía ser la excepción. El jueves se presentó y dijo: ascendió al cuestionado general reiterando que el valor más preciado en esta clase de regímenes es la obsecuencia "de alfombrita" y nuevamente amenazó a la banca con una de sus advertencias preferidas: ¡nacionalícese!, en caso de que no colaboren.

¿Qué espera con esta actitud del "coco"? Lo que sucede en una película de miedo: que sientas que los tienes muy cerca, que te respiran al lado y que la próxima víctima puedes ser tú. Y es que cuando el miedo se utiliza como estrategia es porque ya no tienes más recursos que sacar de la chistera del mago. Ante esto, la reacción puede ser la de dejar que el temor tome posesión de todos tus actos y/o bajas la cabeza o/y te montas en el próximo avión o respondes precisamente con una acción aún más audaz que demuestre no solo que el temor no te domina, sino que la confianza es la brújula que te guía. Sí, ya sabemos que esa es la palabra más escasa por estos días, más que el azúcar, el café o la verdadera democracia, pero es el escenario que menos se espera quien pretende día a día acabar con nuestros sueños e ilusiones sembrando nuestra vida de incertidumbre.

El que en medio de esta locura diaria una empresa como Polar, amenazada por los cuatro costados, atacada por todos los frentes pero con unos trabajadores que han dado ejemplo de dignidad y un capitán, que definitivamente sabe su rumbo, haya decidido invertir junto con una marca española en la construcción de una gran planta para el procesamiento de yogurt era seguramente el gesto que menos esperaba el Gobierno. Es como decirle sin palabras: "a pesar de ti confío en Venezuela y por eso no sólo no me voy, sino que sigo inyectando recursos al país y generando empleos".

Y es que la estrategia del régimen es evitar que todos tengamos sensación de futuro porque en la medida que eso sea así sus días en el Gobierno estarán contados y ellos lo saben. Un corte como el que quieren imponer es como un corset: una pieza vetusta y apretada que ya no se la cala nadie a menos que se esté enfermo. Por eso es que no soportan y no entienden el optimismo de quienes a pesar de ellos aún le sigan apostando al país.

08 noviembre 2010

Y no veremos...

Son palabras gruesas. Escuchar cómo un presunto narcotraficante confiesa abiertamente que él le habría pagado a unos 15 militares y altos personeros del Gobierno y lo más importante que tendría las pruebas (videos, cuentas bancarias y otros documentos) no es algo sencillo de escuchar y que después no pase nada. Que al día siguiente esos mismos personajes señalados por el mafioso se hagan los desentendidos, o peor aún, el presenciar cómo su propio Jefe los defienda a capa y espada como hombres dignos e insignes revolucionarios es ya el paroxismo de una descomposición que no gratuitamente ubica a Venezuela como una de las naciones más corruptas del mundo, según el último informe de Transparencia Internacional. Pero el asunto va más allá porque según el presunto capo de la droga apresado en Colombia, el caso de Noriega en Panamá es menos grave que el estatus del narcotráfico y legitimación de capitales que actualmente se vive en nuestro país.

Todo suena muy feo porque de ser ciertas las historias del presunto narco estaríamos hablando no sólo de una nación invadida e infiltrada por las mafias al más alto nivel sin que eso genere la más mínima preocupación de quienes nunca han debido permitir que esa arruga se corriera, sino que con los deseos del régimen de procurar su extradición a nuestro país, pudiéramos correr el riesgo de nunca tener la certeza de si sus palabras fueron ciertas o no. Hay que estar claros: es muy difícil decir "amén" a todo lo que diga un personaje de esa calaña, no podemos dejar por sentado la veracidad de sus declaraciones, pero quien no la debe, no la teme: ¿por qué tanta insistencia en su extradición? ¿Es mucho el temor a sus palabras?

Algo huele mal en suelo patrio y con su muy posible extradición desde Colombia (por cierto se está hablando del otorgamiento de un campo de la Faja del Orinoco a Ecopetrol) y la imposibilidad de que sea juzgado por los norteamericanos, resultaría menos "peligroso" por estos lares que en su nueva profesión de cantante particular ante las audiencias que hablan inglés.

Ya pocos hechos nos sorprenden en este "aquí y ahora," muchas cosas han pasado pero al parecer más se han olvidado, por eso no sería de extrañar que cuando proceda la extradición del citado personaje nunca lleguemos al fondo de un asunto y todo quede en el limbo. Se han visto casos, demasiados para disgusto de todos. ¿Será este un enigma digno de los Expedientes Secretos X? Por lo pronto ya presentimos cuál será el discurso gubernamental: "ese mafioso fue entrenado por la CIA y la DEA para dejar mal parada la presente revolución. ¿Le suena el argumento? Lo extraditarán y veremos o quizás no: lo extraditarán y entonces casi seguro que NO VEREMOS.

01 noviembre 2010

En pretérito

Sí existe otra realidad, no siempre fuimos así. Sí, teníamos problemas, corrupción, denuncias de abuso de poder, obviamente pobreza, inseguridad y un sinnúmero de temas por los cuales quejarnos (y de hecho solíamos hacerlo sin mayores consecuencias), pero la percepción de nuestra realidad era distinta. Había algo que nos caracterizaba: la idea de futuro y de progreso era posible.

Recientemente en una de esas tantas conversaciones con mi hija quinceañera (¿les dije que es la princesa más bella?) durante una de esas "tantas horas" del tráfico caraqueño, le contaba sobre todas las cosas que se hacían antes en el país. Le hablaba sobre esa sensación de libertad y seguridad que teníamos los jóvenes de su edad, cómo la gran mayoría soñaba con graduarse de bachiller no para irse del país sino para estudiar la carrera de su preferencia en la universidad deseada, cómo todos pensábamos que este era el mejor sitio del mundo y que movernos de aquí era algo que no contemplábamos (a menos que fuera para estudiar un postgrado). Era mucho de arraigo a nuestras costumbres, a nuestra familia, a nuestros amigos, pero básicamente era una percepción de futuro, de crecimiento y de prosperidad. El asunto era tan sencillo como que si estudiabas y trabajabas duro lograrías tus metas.

El tema de la inseguridad en todos los planos: personal, jurídica, económica y política nos ha hecho ciudadanos del miedo. Es por eso que la gran estrategia del régimen es propiciar un esquema en el que el temor sea el norte, la razón y el porqué para la "misión váyanse". De esta manera logran que se pierda la percepción de futuro y así actuemos en consecuencia, o lo que es lo mismo, que muchos piensen que la salida es por Maiquetía.

Cuando le relataba a mi hija cómo éramos antes, cómo funcionaban las cosas, ella pensaba que le estaba hablando de otro país. Su realidad definitivamente es muy distinta. Como tantos otros jóvenes y niños no han visto más que esta historia y lo más alarmante es que ya nada les sorprende. Lo peor que nos puede pasar como sociedad es que nosotros los que sí vivimos otra Venezuela a punta de tanta crisis perdamos la memoria y se nos olvide contarles a nuestros hijos, o los abuelos a sus nietos, que hay otras maneras de vivir en las que la desconfianza del entorno y la desesperanza aprendida no tienen porqué ser el pan de cada día.

Pudiéramos hacer una suerte de "inventario del ayer" en el que relatemos con lujo de detalles a esas nuevas generaciones cómo era el país hace poco más de una década. La idea no es hacer de esto un acto lastimoso que se parezca a un guayabo nostálgico, sino mostrar que es posible vivir en una Venezuela distinta a la que ellos conocen, que sientan que esta locura también puede convertirse en pasado.


María Isabel Párraga
El Universal
mariaisabelparraga@gmail.com

25 octubre 2010

Esos no son juegos

Qué sacamos de estas relaciones peligrosas del líder con sus amigos no muy bien portados? Más allá del "esponjamiento" de su ego a niveles inenarrables, del típico viaje evasivo para matar la depresión por los resultados nada halagadores de cara a su futura reelección, del "sho-pping" de armas, de la entrada al club de países nucleares de la mano precisamente de quienes tienen en su haber historias como la de Chernobyl y el submarino atómico Kursk, de las declaraciones de solidaridad con un régimen que atenta contra los derechos humanos permitiendo, aupando y sentenciando las "lapidaciones" a mujeres, de las fotos con los "chicos malos", ¿qué nos queda del último periplo del líder? ¿Más deuda? ¿Nuevos tratados en papel? Es como el caso de las caracterizaciones que hacen de alguna gente frívola quienes matan las depresiones comprando ropas y joyas carísimas; bueno, hay a quien le da por adquirir misiles y tanques para sentirse poderoso. Si no son necesarias, sí cuestan muy caras, si no hay dinero, eso es lo de menos. Cualquier cosa se reduce el presupuesto de salud, de educación y si es necesario hasta de las Misiones, pero ¡las compras van!

Es que eso de sentirse el centro del mundo puede llevar a manifestar expresiones muy cercanas a la segregación (y que conste que lo escuchamos con estos oídos que se han de convertir en abono en algún momento): "Nosotros los revolucionarios estamos un peldaño superior al resto del género humano". Dando el beneficio de la duda, preferimos pensar que todo se quedó en el plano metafórico para querer expresar que la "humanidad" de los revolucionarios es enorrrrmeee porque si no es así, estaríamos asistiendo a un nuevo capítulo de un dirigente que cree y milita en la idea de una élite superior a la de sus congéneres, ya no por raza, sexo o religión pero sí por la ideología: los que comparten mi pensamiento son lo máximo y el resto "caca" de pajarito.

En todo caso, lo que sí llama la atención es que se haya dicho afuera y sin el menor prurito lo que muchos sienten aquí: esa discriminación total hacia quienes no comparten la visión del líder. La Historia de la Humanidad está cargada de tristes cuentos de dirigentes y grupos que se sintieron mejor que el resto. El desenlace nunca es feliz y esos odios gratuitos provocan una cadena de segregación, miedo y rencor. Ojalá todo haya formado parte de un "fragor retórico" y que esos odios importados se asuman como parte de una exageración didáctica producto del fervor y la emoción revolucionaria. Si no, ya estaríamos nadando en aguas demasiado profundas tal y como lo plantea la investigación del periodista español de Antena 3 sobre unos presuntos nexos "nada santos" con el terrorismo internacional. Palabras muy gruesas.


18 octubre 2010

Los "círculos virtuosos"

Hay envidias de envidias, unas no muy sanas, oscuras, malucas y que conllevan una cantidad de sentimientos "nada santos", y hay otro tipo de deseos que no son prohibidos sino más bien de admiración y ganas de lograr algo así tanto para ti como para la gente que vive contigo (llámese familia, amigos o todo un país). Esa aspiración es la que todos tenemos con Chile, un país que recientemente ha sufrido los embates de un terrible terremoto y que luego fue el epicentro de la angustia mundial con un caso que conmovió a la orbe entera y que, ¡Gracias a Dios!, tuvo un final feliz. Sin embargo, tales eventos lejos de provocar un sinfín de dimes y diretes de "esto es culpa de" o "tú no hiciste tal", seguido (como en otras latitudes mucho más cercanas) de una cadena de insultos y amenazas, evidenció los deseos de una nación de mostrarse unida y llena de esperanza. Y en esta última frase nos detenemos. El hablar de esperanza y de unidad no es gratuito. Tal vez sea el producto de una sociedad que ha madurado a consecuencia de mucho sufrimiento y que cuando todo parecía más oscuro en cuanto a las violaciones a los derechos humanos, se unió con el fin de sacar a un dictador y lo logró por los votos, no olvidando la justicia eso sí, pero dándole un chance a voltear la página de la Historia y procurar para todos un futuro de prosperidad.

El caso de los mineros chilenos más allá del gesto heroico, del valor y la fortaleza de esos 33 seres humanos nos habla de un trabajo en equipo y mancomunado de todos quienes aportaron lo mejor de sí para que el rescate fuera exitoso. Comenzando desde el líder mayor de ese país: su Presidente. Allí surge también un pensamiento de "¡ah Malaya quien pudiera!" o, mejor dicho: "¡quien tuviera!". El señor Piñera demostró respeto, afecto y básicamente mucha humanidad con todo lo que estaba sucediendo y su primer gesto al concluir el rescate no pudo ser más elocuente: agradecer a Dios, a los propios mineros, a los rescatistas y al pueblo chileno de quien dijo sentirse honrado y orgulloso al ser su servidor público. En ningún momento se escuchó el uso del "YO" que tanto se usa por estos lares. Esa primera persona cargada de ego y de negación al otro que tanto daño nos está causando.

Lo único que se puede decir a manera de premio de consolación, es que a punta de tanto sufrimiento que estamos viviendo como sociedad tal vez estemos tomando conciencia de la necesidad de la UNIÓN para lograr objetivos comunes. El 26S tal vez fue el primer paso, pero esta historia aún es que le quedan capítulos porque ante el empeño que algunos tienen en que se imponga el odio como sentimiento nacional, el deber es tratar de generar una suerte de "círculos virtuosos" que destierren los egos, potencien la unión y, finalmente, rescaten la esperanza.

11 octubre 2010

Las fintas

Cómo nos conoce el líder! Sabe exactamente cuáles son los temas que van a generar la polémica necesaria para "tapar" lo que realmente le preocupa, le duele y le mortifica. Resulta que estamos todos de cabeza con el asunto de la Inscripción en el Servicio Militar cuando faltan pocos días para que culmine el plazo incluyendo no solamente a "los jóvenes" y "a las jóvenes", sino que el tema afecta por igual a quienes ya dejaron la mocedad hace un buen rato hasta el punto que ya están pensando en su jubilación. De esta forma, tenemos a buena parte del país buscando como "palito mantequillero" un Centro de Conscripción Militar o la Prefectura más cercana para "cumplir con el deber patrio" mientras pasan desapercibidos otros asuntillos un tanto más incómodos para el comandante.

Por ejemplo: el líder por más que recurre a los ejemplos matemáticos y a la explicación del sistema que rigió los comicios parlamentarios regañando a quienes le formulan la pregunta lógica del porqué si son mayoría, el total de votos nacionales le dan una ventaja a la oposición, aún sigue sin convencer sobre qué fue lo que realmente sucedió. Peor aún, seguramente piensa en el 2012 y esos resultados le generan un escalofrío sólo comparable con los que siente cuando lee los periódicos españoles todas las mañanas y reflejan el presunto "affaire" de los etarras, faracos y demás deudos en territorio nacional con la supuesta "anuencia" de personajes cercanos al más alto gobierno. (Repetimos, según la prensa ibérica). Valga la aclaratoria a manera de práctica o entrenamiento adelantado de lo que vendrá con la Reforma del Código Penal (la segunda finta temática) que, entre otras cosas, contempla sanciones para quienes tengan la lamentable idea de criticar a funcionarios del régimen, obviamente al Presidente de la República e incluso a mandatarios extranjeros. Así que si, por ejemplo, alguien -en un supuesto negado- se le ocurriera decir la "tamaña barbaridad" de que Fidel Castro y su hermano Raúl son unos dictadores... ¡Ayayay Maracay! Prepárense porque les caerá todo el peso de la ley roja rojita. ¿Por qué decimos que es otra de las fintas temáticas? Porque mientras eso es lo que se esconde en tal reforma, la gente está pendiente de la legalización del aborto (lo que también está en el articulado). Algo social y éticamente polémico a tal punto de hacer el ruido necesario para que "se silencien" algunas cosas inconvenientes como las antes relatadas.

Y es que a estas alturas del partido y después de doce años sí, el líder nos conoce profundamente como para saber los "botones" que detonan a la sociedad venezolana, pero también la gente conoce de sus "trucos" y sus manidos "trapos rojos" para tapar aquellas verdades que le resultan inconvenientes.

04 octubre 2010

El "otro" proceso

Se siente bien el volver a conjugar en futuro. Pensar que la pesadilla puede tener un despertar feliz que no sea como el de un sonámbulo a quien llaman en medio de la noche cuando está a punto de lanzarse por el balcón. Sí, se siente como una suerte de "fresquito" el pensar que todo es cuestión de tiempo y que mientras unos suben, los otros bajan. Que más allá de los datos numéricos de los comicios parlamentarios (que dividen al país en dos toletes) y de las engañosas curules obtenidas por los métodos estratégicamente planificados para sacar partido de la Venezuela rural donde es fuerte el chavismo, lo cierto es que la alternativa democrática está creciendo en zonas donde antes los rojo rojitos eran los dueños del terreno. Y es que esta historia de atraso y tiempo perdido, pero también de "devoción" y encantamiento de un pueblo que (hay que decirlo) se sintió tomado en cuenta luego de años de olvido por parte de una dirigencia que perdió contacto con el sentir de las grandes mayorías, no puede terminar "de la noche a la mañana". Esta fiebre hay que sudarla completica para que sanemos totalmente de esas enfermedades como el populismo, la demagogia, el facilismo y, sobre todo, el mesianismo. Si no nos curamos de tales males y no entendemos que en ellas está el germen de lo que debemos superar como colectivo, estaremos como el bolero aquel: "la historia vuelve a repetirse".

La gente tiene que vivir la decepción para poder desencantarse totalmente. Después de "tanto amor" desperdiciado, no queda otra. Más aún si el individuo en cuestión continúa sin entender nada de lo que le dijo la gente con los votos y sigue empeñado en imponer "a juro" un modelo rechazado por la mayoría.

Lo mejor de todo son los nuevos actores de la Asamblea Nacional y este ente como el verdadero foro político del país. Allí los vamos a ver y por sus gestos y acciones "los conoceréis". ¿Que no hay líderes emergentes? A estas alturas nadie puede decir eso, ni de un bando ni del otro. Allí está esa dirigencia nueva y eso trascenderá al mismo comandante.

Y es que en ese país con el que podemos comenzar a soñar luego de lo sucedido el 26-S vamos a caber absolutamente todos, y los chavistas, por supuesto, también. Ellos igualmente serán los protagonistas de una historia que no le pertenece exclusivamente al comandante.

Es cuestión de paciencia y trabajo de hormiguita en las zonas populares. No hay que ser ingenuos: vienen unos meses duros de intento de radicalización, pero en la medida que lo hagan, en esa misma medida irán cayendo más, más y más. No había otra manera de acelerar ese "otro proceso", y es que como se dice: "el tiempo de Dios es perfecto".

María Isabel Párraga
El Universal
mariaisabelparraga@gmail.com

20 septiembre 2010

Multicolor

Confieso que el primer impacto al ver cuñas de todos los partidos vendiendo a los mismos candidatos pero en diferentes tarjetas, fue negativo. A sabiendas que el acuerdo era apoyar "todos para uno" con sus distintos colores en primera instancia me lució "chocante" cómo quienes propiciaban el término unidad se regocijaban en el "vota tal o cual color, en tal o cual espacio". Está claro que por aquello de la economía de recursos y del voto sin duda al elector se le hubiese facilitado el camino si se hubiera logrado la llamada "tarjeta única" de la alternativa democrática, ya que del lado del chavismo lo que tenemos es una "andanada" del propio líder queriendo "ser diputado" por todos los circuitos.

Sin embargo, las primeras impresiones no suelen ser las más certeras. Al cabo de unos cuantos días de campaña está sucediendo algo interesante que teníamos tiempo sin ver (dada la corriente antipolítica que imperó durante años y que llevó al propio Chávez al poder): el orgullo de ser y representar a un partido político. Y aún más: el observar tantas caras nuevas (otras no tanto, sin que esto sea negativo) como militantes convictos y confesos de esas organizaciones políticas. Y no sólo estamos hablando de los tradicionales Acción Democrática y Copei, rescatando las insignias y las ideologías de esas organizaciones, sino también del resto. Trátese de una robustecida Primero Justicia, un Nuevo Tiempo, Alianza al Bravo Pueblo, MAS, Podemos y hasta el propio PPT con la cara visible del gobernador de Lara, Henri Falcón.

Reflexionando sobre la elección y la confusión que pudiera generar el "tarjeterío" habría que decir que el venezolano ya está acostumbradísimo a votar y que una vez explicado el asunto y aclarado quiénes son los candidatos de su circuito, el método será "pan comido". A estas alturas la duda para muchos será "por qué partido voto" cosa que resulta sanísima para la mermadísima democracia que tenemos, porque obliga al elector aunque sea a una mínima reflexión sobre cuál de esas corrientes políticas le es más afín. Y es que la unidad de criterios es necesaria, la planificación conjunta de estrategias es lo esperado y el compartir la visión de un país inclusivo es lo que todos esperamos, pero para ello es necesario el contraste de las distintas perspectivas. Por eso la idea de ver una futura Asamblea pluricolor, independientemente del resultado numérico que se obtenga el próximo 26 de septiembre, ya es una buena noticia y un motivo de optimismo. Inclusive para algunos diputados rojos rojitos que muchas veces por miedo o por comodidad se ven conminados a levantar la mano en proyectos de leyes que ellos no comparten pero que el Jefe ordenó. Ya habrá quien haga esa tarea y el mar de manos alzadas quedará en el pasado... Amén.

06 septiembre 2010

Mártires...

Cuando se tiene el poder pareciera que eso va a ser para siempre. No hay conciencia de que el tiempo pasa y que lo que está arriba, siempre baja y viceversa. Cuando se tiene el poder se sienten dueños del mundo, de la justicia, de la verdad, de la historia, de las personas, de sus pensamientos y de su memoria. Cuando se tiene el poder pareciera que se pierde la idea del bien y del mal porque lo "bueno", lo único que importa es justificar la pertenencia de ese poder a "como dé lugar" a costa de lo que sea, sin importar lo que te lleves por delante y justificando tus acciones, o a veces la falta de ellas, recurriendo a la ironía, la mentira y, por qué no decirlo, hasta la crueldad.

Resulta que después de todo el sufrimiento para la familia Brito al ver cómo su ser querido se iba deteriorando poco a poco, mes a mes, semana tras semana, día tras día en medio de su lucha por recuperar lo que el régimen le arrebató: el producto de su trabajo, sus tierras; ahora están pasando por lo que pudiera ser el colmo del cinismo: ser culpados por "inducir el suicidio" del productor agropecuario.

Resulta llamativo cómo ante una apreciación personal y dudosa de un ciudadano X quien señala que los familiares y amigos habrían inducido a Brito a quitarse la vida lentamente, la Fiscal General activó una investigación y enseguida designó a un fiscal encargado para determinar si esa muy subjetiva versión tenía "visos de certeza". La historia seguramente seguirá su curso de manera más o menos expedita según convenga al Gobierno en ese momento, pero de antemano no debemos extrañarnos si al final de este cuento termine alguien siendo acusado de "autor material y/o intelectual del "suicidio" del productor agrícola. O lo que es lo mismo, el Gobierno en ningún momento es responsable de haber hecho que Brito llegara hasta el extremo de una huelga de hambre para recuperar sus derechos, tampoco tuvo nada que ver con haberlo mantenido contra su voluntad recluido en una instalación militar, tampoco con el hecho de que en algún momento fuera atendido por médicos de confianza de la familia. Lo que es lo mismo y entiéndase bien el mensaje para todos, el ser firme, el no doblegarse, el no entregarse, el luchar con todas su fuerzas por lo que se cree como justo y necesario con el riesgo de su propia vida es un "suicidio" y todos los que lo apoyen son entonces unos "instigadores".

Esto es tanto como decir que los que han luchado por lo que creen y han perdido su vida en esa épica, comenzando incluso por el mismo Jesucristo, han cometido "suicidio" y sus seguidores seguramente habrán de ser considerados como propulsores de esa idea... Cuando se tiene el poder, se cree poseer la verdad, pero tarde o temprano la justicia llega. Lo lamentable es que en el camino se quedan muchos mártires.

30 agosto 2010

Campaña...

La campaña del PSUV es buena, el único problema es que es del Gobierno y no de uno cualquiera, sino de uno que lleva ya casi doce años en el poder, que ha demostrado una pésima gestión, que quiere eternizarse por siempre jamás y que, de paso, pretende imponer un esquema socialista a contracorriente de lo que desea la amplia mayoría. Pero sí, no se puede negar, tiene unos muy buenos spot publicitarios que, ante todo, venden una idea: la unidad de todos para llegar al Parlamento. Sí, todos en torno al líder, es verdad, pero juntos, bajo un solo emblema, con un solo propósito, nos guste o no. Alguien podrá argumentar que lo que reflejan es un pensamiento único y uniformado de rojo rojito mientras la oposición lo que está mostrando es una variada gama de colores y partidos, muestra de la sociedad variopinta que tenemos. También es verdad. Pero para efectos del impacto y de la facilidad a la hora de la votación (y más en unos comicios que requieren mucha atención por parte del elector) una "tarjeta única" de los candidatos de la alternativa democrática hubiese sido lo más aconsejable. Sin embargo, las organizaciones políticas prefirieron seguir manteniendo sus insignias, aunque hay que reconocer el enorme logro de llegar a acuerdos para apoyar a estos candidatos unitarios en la mayor parte de la geografía nacional.

Ahora, la pregunta es si los comicios del 26 de septiembre van a ser unas elecciones que se decidirán por piezas publicitarias, por campañas millonarias, por convicción de propuestas, o si va a funcionar el "pase de factura" por una muy mala gestión gubernamental y el temor de la imposición del modelo del cual tenemos más que ensayos sugerentes. El régimen ya está dando más que "un picón" del comunismo en ciernes. Se ruboriza un poco con la fulana palabra que le molesta en boca del cardenal Urosa, pero que no saben cómo justificar en el verbo de Fidel (el visitado). Pero lo cierto es que mimetizados en el socialismo del siglo XXI se pasa de contrabando ese modelo que rechaza más del 80 por ciento de los venezolanos.

¿Cómo va a funcionar el electorado? ¿Nuevamente se dejará seducir o el nivel de hartazgo ante una realidad adversa y aplastante valdrá más que el millón de palabras del líder? Y la oposición, ¿podrá convencer a las grandes mayorías que de verdad son una alternativa, que de llegar a la Asamblea de verdad van a trabajar por ese pueblo que Chávez tanto reivindica y que aunque se siente traicionado logró con él el reconocimiento después de tanto olvido? En esta corta campaña, cada día cuenta. Pero sobre todo pesan cosas como el pan de cada día de los venezolanos: la inseguridad, pudreval, la corrupción, la falta de vivienda, la salud, la educación, el desempleo... Buenos o malos spots publicitarios pueden ayudar, pero no definir... La realidad sí.

23 agosto 2010

Extraña cadena...

Cuando vi los huesos de nuestro Libertador Simón Bolívar me provocó tomarlos entre mis brazos y arrullarlo como si fuera un bebé", expresó el líder, al tiempo que empezó a cantar con las notas del himno: "Duérmete mi niño que tengo que hacer (... )".

Lo anterior no es producto de la imaginación de quien esto escribe, tampoco es una exageración didáctica ni un cuento de stand up de alguno de nuestros geniales humoristas. Fue dicho en la cadena del pasado jueves 19 de agosto a eso de las 3:45 de la tarde, cuando el líder hablaba sobre la impresión que le había causado la exhumación de los restos del Padre de la Patria, tratando así de mitigar las críticas de quienes han dicho que si hablamos del amarillismo de una foto, habría que revisar "el color" que representa el desenterrar a alguien en vivo y directo y en cadena.

Esa cadena fue muy extraña porque si rara nos parece la historia antes citada de un señor con ganas de arrullar a una osamenta como si fuera un bebé, habría que decir también que buena parte de la mencionada intervención tuvo una especie de mensaje soterrado argumentando que este gobierno sí le está haciendo frente a la delincuencia pero a esa de cuello blanco, a esa de los burgueses quienes "chupan la sangre de la clase media como si fueran vampiros". Incluso en una parte citó nuevamente a Los miserables de Víctor Hugo afirmando que Jean Valjean había estado preso casi 20 años por el delito de robar una bolsa de pan para los pobres, a lo que agregó "al igual que muchos de los que están en nuestras cárceles". Más de uno pensó en ese momento: "por culpa de una justicia lenta y poco transparente".

A estas alturas cualquier anécdota de ladrones buenos o malos, ricos o pobres suena a lo que el Gobierno critica de la realidad que reflejan los medios: un intento de politización. Esa eterna manía de querer pasarlo todo por el tamiz ideológico de la lucha de clases que tanto le gusta citar al líder.

Los asesinados, a quienes secuestran, a los que roban, seguramente no les preguntan si creen en el socialismo, si son marxistas confesos o si pertenecen a la podrida burguesía. De hecho, el mismo día de la "extraña" cadena se presentó el secuestro express de un diputado, quien por cierto afirmó que "eso era culpa de la oposición porque se había registrado en un municipio de esa tendencia".

¿Por qué le cuesta tanto al Gobierno hablar claramente del tema de la inseguridad, admitir errores y enmendar la plana? ¿Cómo argumentan aún los voceros del oficialismo que la culpa es de la Cuarta República cuando tienen doce años mandando? No quisiéramos pensar que tanta laxitud con los registros de criminalidad es una suerte de política de Estado para mantener aterrorizada a la población. Eso sería demasiada perversión.

09 agosto 2010

Comiendo con Pdval...

Una pregunta que tal vez pudiera convertirse en una sugerencia a este Gobierno tan dado a lo mediático. ¿Si no hay problema con los alimentos "no conformes", si todo es una exageración de la oposición que está en campaña, si nunca como ahora se ha comido tan bien, que tal estaría organizar un gran sarao tipo cena o almuerzo con los alimentos que supuestamente están vencidos pero que según los voceros "no están malos"? Epa, no estamos hablando de una "comilona" de utilería tipo "Aló Presidente" en el que vemos los anaqueles llenos y la gente muy feliz porque consiguen comida buena, bonita y barata. Si realmente desean convencer a la gente de que esos productos están en buen estado deberían hacer algo así como un Reality Show en el que inviten a algunos testigos de la oposición, los más ácidos y quisquillosos que den fe de que los platillos a ingerir están preparados con la leche, los pollos, el aceite, el queso y demás mercadería de esa que los maledicientes afirman que están podridas.

Quizás pueda ser como una de esas reuniones ministeriales televisadas en las que están presentes todos los miembros del gabinete, pero para que tenga más impacto pudieran agregársele unos cuantos invitados del Parlamento y del Poder Moral. Una gran mesa o mejor varias, al estilo de esos programas del 31 de diciembre en la noche en los que todos emulan la gozadera del Fin de Año en un show que realmente fue grabado en julio.

¿El título? Comiendo con Pdval. ¿El menú? Un exquisito "guisillo de pollo", elaborado con aceite entrado en años. El postre: tres leches (una de cada "hallazgo" famoso) y finalmente una degustación de quesos finos (por aquella antigua creencia de que mientras más podridos, más exquisitos).

Sí, seguro que piensan que es todo un acto de ingenuidad el creer que van a utilizar los alimentos cuestionados para la elaboración del riquísimo banquete. Es allí donde entran en acción los "testigos" opositores.

En vivo y directo y en esas condiciones es que tal vez venderían la idea que el asunto no es algo tan "podrido". El día que veamos al líder y a todo su séquito comiendo gustosos esos alimentos "no conformes" seguramente la colectividad creerá la historia según la cual todo es una exageración. Mientras tanto nos reservamos el derecho de la duda. Tal vez sea el momento de matizar el daño de opinión pública que estos malolientes hallazgos le han representado al Gobierno. Aquí les dejamos la idea y de paso una sugerencia más: vean aquella película que es un canto a la gastronomía: "El festín de Babette". Quizás así además de dejar bien parada a Pdval generen que la gente quiera como loca comprar esos productos ... y comérselos.

02 agosto 2010

¿Y cómo lo tapo?

Qué atormentado debe estar el personaje en cuestión cuando no le ha quedado más remedio que recurrir a los manidos expedientes de los supuestos ataques bélicos, invasiones y magnicidios para tratar de desviar la atención sobre lo que hasta ahora cada vez le es más difícil explicar: pudrición alimentaria, administrativa, moral y este largo etcétera que aún no ha logrado sacar de los grandes titulares y que ya no sólo se queda en una comida que se dejó descomponer en un puerto, sino que tiene nuevos y nauseabundos capítulos de mercancía que se reempaqueta como si fuera nueva, o que tal vez nunca llega aunque se haya pagado, por cierto a empresas fantasmas registradas en el exterior por compatriotas socialistas, marxistas y sobre todo rolitrancos de vivos. Hace dos semanas, el personaje recurrió al expediente CSI con la jurungadera de muertos apelando al mecanismo patriotero-mágico-religioso, pero más allá del comentario de desagrado colectivo ante tanta profanación inútil y ociosa, el asunto no pasó de un taquito en los periódicos y un "ayayay qué locura sin sentido" en la expresión de la gente.

La semana que recién concluye nos deja un sabor de anhelo de un día "D" con fecha y todo (antes del 8 de agosto) que afortunadamente nunca llegará. Y es que parece que el único que desea con todo fervor la posibilidad de aunque sea un tirito en la frontera es el actual régimen ya que le pondría una tapita a la olla podrida y, de paso, podría servir como una maravillosa excusa para decir por ejemplo: "¿saben qué? No hay, por ahora ambiente electoral, la seguridad de la Patria está en juego". Un combito escandaloso y tal vez muy oportuno si al sumar la intención de votos en estos días previos al 26 -S no le llegaran a cuadrar los números para el próximo Parlamento.

Pero si ese expediente de la guerra buscada (y afortunadamente no encontrada) no les funciona, tienen el escándalo marca Acme número dos: pelea con la Iglesia. Resulta demasiado capcioso que el luego de "la cordialidad" del encuentro entre el Cardenal y los parlamentarios, en la que entre otras cosas le sacaron la factura un poco anacrónica del exterminio indígena en la conquista, pero que terminó con una Cilia Flores hablando de tolerancia, democracia y libertad de expresión, dos días después retomaron la agresividad contra el Cardenal poco más o menos que exigiéndole al Vaticano que le quitaran dicha investidura. ¿Será que ese mismo día se publicó una nueva parte del informe Pdval? ¿O que quizás el personaje consideró que luego del encuentro idílico en el Parlamento lo que vendría sería una etapa de diálogo y conciliación? (cosa a la que está negado).

Hay que tapar a Pudreval. Esa parece ser la orden. El fin justifica los medios. ¡Imagínense ustedes todo lo que aún nos falta por ver!


26 julio 2010

El favorcito...

Uribe se lo puso en bandeja de plata. Como parte de este despliegue patriotero-místico que hemos visto en los últimos días en el que se "jurungan" los muertos (buscando lo que no se les ha perdido con un equipo de CSI revolucionario destinado a descubrir el "supuesto" asesinato del Libertador, mientras aquí matan a alguien cada 45 minutos sin que eso le importe a las autoridades), ahora el gobierno está bordando y cosiendo banderas enarbolando un manido simbolismo y queriendo sembrar las bases para un nueva religión ultranacionalista en la que el Sumo Sacerdote pregona a los cuatro vientos el credo de la soberanía. Por eso decimos, el archienemigo a quien insulta cada vez que puede se la puso "que ni pintada" para exacerbar esta épica reencauchada en la que él es Bolívar y Uribe, Santander. Así resulta que dos meses antes de las elecciones se envuelven todos en la bandera y lejos de responder como cualquier gobierno serio lo haría por aquello de que quien no la debe no la teme y decir: "vengan acá que tenemos flores" (sic), revisen todo lo que deseen, entren que caben cien y vayan a donde están los supuestos campamentos", la reacción es la de una indignación sospechosísima y sobredimensionada. Lo primero porque al negarse a una investigación lo que generan es que se acrecienten los malos pensamientos y lo segundo porque después de tanto grito y batida de enaguas dentro de dos semanas cuando cambie el Gobierno en el vecino país las aguas se calmarán (afortunadamente). Sin embargo, si no fuera porque el hecho de pensarlo ya es una verdadera locura pareciera que Uribe se hubiese puesto de acuerdo con Chávez para hacerle el favor de escribirle unas cuantas líneas al guión heroico de estas últimas semanas.

Así estamos en medio de esta película de héroes muertos desenterrados y copias defectuosas de los anteriores que hacen uso de la Historia y se inventan una propia para desviar la atención de los hechos que verdaderamente le afectan a la mayoría: alimentos podridos e inseguridad (por mencionar los dos más resaltantes) ya que el régimen preferiría que el resto sufriéramos de amnesia temporal y se borraran de los grandes titulares de los pocos medios libres que aún quedan.

Sin embargo, una cosa es lo que quiere el líder que pase y otra lo que está generando. Si bien toda esta historia pretende arar a favor del nuevo culto patriotero y revolucionario, la realidad no se ha podido ocultar ya que es demasiado evidente, contundente y cotidiana. La gente quiere respuestas a su propia gesta diaria en la que el solo hecho de "vivir" es una epopeya. Todo eso sin contar con "la raya" internacional de todo este asunto. Sí, la semana que recién concluye no fue buena para el Gobierno a pesar de todos los ritos. Amén.

19 julio 2010

El cuento de los fenicios

Ustedes han escuchado al líder fundamental de la revolución en los últimos días? Sí, seguro estarán pensando que eso es una tortura, que es una pérdida de tiempo, que es llover sobre mojado y una larga lista de etcéteras en los que seguramente tendrán toda la razón del mundo, porque oír una cadena tras otra es tan fastidioso como ver una misma película mala. Pero aún así vale la pena someternos a esa experiencia y tomar nota de cómo hay un "no sé qué, qué sé yo" que lo está atormentando. No sólo nos referimos al "tono", a los insultos y a las amenazas que ya son lamentablemente cotidianas, sino a la falta de foco, la concentración, el cambio de un tema a otro y la alegría ficticia seguida de ira que caracterizan sus últimas intervenciones. Y no es para menos. A pesar de los pesares y del aparente control de todo, absolutamente todo, hasta el punto de lo más recóndito de nuestras vidas que penden de una decisión del Gobierno, el líder no luce muy bien.

Por su cabeza deben estar pasando unos cuantos monstruos. La comida podrida que se reproduce como los Gremlins debe ser uno de esos fantasmas que se niegan a salir de una casa embrujada y trata de espantar el tema a punta de escándalos con la Iglesia católica, su pelea personal con el cardenal Urosa y ... nada. Sigue allí... Con containers nauseabundos que delatan y exponen la mala gestión y la corrupción de los suyos. Ante esto, el líder trata de hacer como Jaimito en el chiste de los "fenicios", le hablan de podredumbre y él desvía el tema y habla de socialismo. Los grandes titulares también remiten a la inseguridad y él se hace el loco y habla de "socialismo", tenemos uno de los índices de inflación más altos del mundo y devuelve la pelota diciendo que eso es culpa de los males del capitalismo y que por ende lo mejor es el "socialismo" y así una enorme lista de problemas que evade, da la vuelta y hace caso omiso, para finalmente caer en la mismo menú: socialismo con papas, socialismo con piña, socialismo con coco, socialismo con corrupción, socialismo con militarismo, socialismo con injusticia, socialismo con falta de democracia, socialismo con naftalina, socialismo con telarañas... Socialismo a la cubana.

Ahora, para rematar su estado de angustia, el gobierno de Uribe le deja un regalito de salida que creía una "prueba ya superada": la guerrilla está de este lado de la frontera cuidada, alimentada y amparada. No se trata de algo nuevo, pero el Gobierno saliente promete "sorpresitas" para los próximos días. Uribe no se va a ir liso. El líder fundamental está angustiado y el cuento de los "fenicios" (su particular versión del socialismo) ya no da para más.

12 julio 2010

Los guetos del cariño

A veces es necesario dejar por un momento lo urgente para ocuparnos de lo importante. Toda esta locura que estamos viviendo: toneladas de alimentos perdidos, jóvenes y otros no tanto que continúan muriendo en manos de desgraciados, desalmados y amparados por la impunidad, ese temor constante ante un robo, un secuestro o algo peor, esa incertidumbre perenne en relación al futuro, ese presupuesto ajustado (cada vez más) de todos los venezolanos que nos ganamos la vida de una manera decente apelando al trabajo, al esfuerzo y no como algunos que prefieren el "fast track" de la corrupción, el amiguismo, la complicidad y tantos etcéteras, lamentablemente tan cotidianos que ya forman parte de la llamada "viveza criolla" en el contexto de una sociedad que se ha tornado laxa, cómplice y sinvergüenza, todo esto que estamos pasando en este gerundio interminable nos aleja de lo que pareciera obvio. Hay momentos en los que es aconsejable para la salud, como titula el conocido libro de autoayuda darle: "una sopita de pollo para el alma" y ocuparnos de otras cosas. Sí, nos hemos transformado a todos los niveles socioeconómicos en un país de "guetos". Con el tema de la inseguridad buena parte de nuestra vida se reduce a ir de la casa al trabajo y del trabajo a la casa. Si acaso algún cine, pocas salidas y siempre a los mismos lugares que nos puedan ofrecer ciertas condiciones de seguridad. Transitamos por las mismas calles y seguimos las mismas rutinas. Aquellos que se atreven un poco más son a los que les gusta la adrenalina y el riesgo. El miedo, en buena parte, nos está aislando y subsumiendo en nuestras propias islas de angustias y temores. Los guetos están allí. No decretados, ni parcelados, pero definitivamente asumidos como mecanismo de defensa ante una realidad que nos apabulla. Plantear que salgamos de ellos es sin duda una posición personal que no nos atrevemos a sugerir, pero a lo que sí podemos recurrir es a la creación, promoción y disfrute de nuevos guetos: los del afecto. En tiempos de crisis, cuando todo pareciera tambalearse a lo único que podemos asirnos es a nuestras querencias, las que no cambian, las que siempre están allí: la familia, los amigos, los compañeros de trabajo, de deporte, de estudio. Son los referentes que nos devuelven el lado bonito de lo que también es nuestra realidad. Para aguantar este "chaparrón" con estoicismo, salud y relativo buen humor hay que colocarnos el "salvavidas" de nuestros afectos más preciados y "disfrutarnos" todos al máximo en cada encuentro, en cada reunión en cada ocasión que tengamos para salir de nuestras oscuras cuevas de angustias personales e iluminar esos "guetos comunes" del cariño. Volver a lo básico, sin mucho artificio. ¿A qué más?


05 julio 2010

Desmontaje

La ex bola de Pepsi era uno de esos iconos de nuestra ciudad. Un emblema de la modernidad expresado en un esquema publicitario no convencional que se fue asumiendo por todos como parte del paisaje. Esas cosas que de verlas tanto llegas a pensar que siempre estuvieron allí y punto, sin darle muchas vueltas a la historia. Era parte de la imagen de la Plaza Venezuela, por cierto rescatada y muy bonita cuando está encendida. Pero la verdad es que ahora no nos queda más que recordarla, guardarla en nuestra memoria o enseñarles las fotos a nuestros hijos y nietos y hablarles de cómo se han ido perdiendo emblemas en nuestra querida Caracas.

Pero si bien se anunció y se procedió al desmontaje, esta acción hecha ante los ojos de muchos ha pasado desapercibida. Nadie sabe, nadie supo. Ahora lo ves, ahora no lo ves. ¿Una metáfora de nuestra realidad? ¿Un termómetro de nuestra falta de percepción? ¿Un acostumbramiento de nuestros sentidos? ¿Un adormecimiento de nuestras reacciones? ¿Un no me importa? ¿Un "qué se frieguen otros" que eso no es conmigo? Lo llamativo es que este desmontaje no se ha hecho en la oscuridad de la noche, sino ante nuestras narices, de día y aún así no muchos lo han notado. ¿Qué nos está pasando? ¿Por qué la bola icónica no ha tenido dolientes? Quizás sea por la misma razón según la cual que continúan apareciendo containers de alimentos podridos y aquello no parece pasar de una anécdota. Hay quien le echa la culpa al Mundial de Fútbol. Una respuesta que viene literalmente "redonda" a la hora de la autoindulgencia pero la verdad es que pareciera que estamos anestesiados o, peor aún: "sinverguenceados" porque la capacidad de asombro o de paciencia no tiene límites. Y así entre una rumba y otra, entre un gol y otro están aprobando leyes a diestra y siniestra que rechazamos ya en la Reforma Constitucional pero ¡qué importa! Parece que el régimen puede hacer lo que le venga en gana burlándose de la voluntad popular sin que nos importe un pepino. Y es que realmente el Gobierno está en la onda del circo y el espectáculo para tapar las diversas y fuertes "hedentinas". Por ejemplo, ¿puede alguien explicar cómo se realiza un "entierro simbólico" como el de Manuelita Sáenz? Por cierto, no es la primera vez que realizan algo similar pues ya con Guaicaipuro habían ejecutado lo propio unos cuantos años atrás.

Pero lo cierto es que mientras se dedican a perseguir a unos, a "enterrar simbólicamente" a otros y a "fregar" a la mayoría, continúan "desmontando" en nuestra cara el sistema democrático, lo poco que queda de economía privada, el esquema de libertades y hasta nuestra forma de vida. Tal cual la bola de Pepsi. Hay bolas de bolas... Unas se exhiben y otras.

30 junio 2010

Lección de Historia

Con el paso del tiempo aquellos hechos que en su momento nos impactaron los vemos con la frialdad de la distancia, en su justa medida. A uno de mis príncipes le mandaron a hacer en el colegio un trabajo sobre un personaje histórico. El asignado por la maestra fue Carlos Andrés Pérez. ¡Qué jugarretas las del tiempo! Si hubiera tenido que orientar a mi hijo en aquellos años que, como reportera de la fuente viví con intensidad, quizás el balance hubiese sido algo distorsionado. La pasión, el entorno, la indignación ante lo injusto, la poca estimación de lo que evidentemente fueron alcances tal vez hubieran prevalecido. Pero el tiempo pasa y no sólo nos vamos poniendo viejos como dice la canción sino que también vamos valorando cosas que en su momento la dábamos por sobreentendidas. Por ejemplo: la democracia, la separación de poderes, la libertad de expresión (con sus bemoles), amén de la relativa seguridad tanto personal como jurídica. En cuanto a la economía aunque vivimos tiempos difíciles la percepción era que mucho dependía de ti mismo. Si trabajabas y le echabas mucho pichón la empresa en la que laborabas o la tuya propia saldría bien parada. En definitiva: pese a todas las críticas justas y no tan justas había percepción de futuro. No fue fácil explicarle a mi hijo cómo (para bien o para mal, con justicia o injustamente) en aquel momento, a ese personaje, siendo Presidente lo juzgó un tribunal y salió del poder, no por las armas (como intentó sacarlo quien hoy rige el destino de la nación, sino por la acción de las instituciones. "¿Y el que manda no es el Presidente?", Preguntó mi peque con la lógica de LO ÚNICO QUE HA VISTO). "No solamente él. En democracia el poder está repartido, hay contrapesos", respondimos. Lo cierto es que el tema del trabajo escolar nos dio la excusa para que su papá y yo le habláramos del "deber ser" y no de esta distorsión y perversión de lo que han dado a llamar como una democracia "participativa y protagónica" con la realidad de que quien participa y protagoniza es un solo personaje. En definitiva: eso no es democracia.

Sí, es una anécdota personal, pero este cuento cotidiano me dejó varias moralejas. Primero: la historia definitivamente hay que analizarla con el paso del tiempo para tener su justa percepción. Segundo: hay que aprovechar cualquier oportunidad para hablarles a nuestros hijos sobre el pasado de nuestro país, que ellos sepan que sí, que se cometieron muchos errores pero que también hubo muchos aciertos. Básicamente que Chávez no es el alfa y el omega, el principio y el fin y tercero: que a pesar de las preocupaciones, las tristezas y la terrible incertidumbre que tenemos sus papás la Historia nunca se detiene y que afortunadamente siempre hay un mañana, aunque a veces cueste verlo.

25 junio 2010

Evasión

En medio de esta gran evasión mundial, continental y nacional de la cual es difícil escapar ante lo evidentemente atractivo y apasionante que es el fútbol están sucediendo otra cantidad de situaciones que bien caben dentro de la acepción con la que estamos titulando el presente artículo.

No sólo estamos evadidos casi todos de las desgracias (que son muchas en el país), distraídos con las peripecias de quién patea mejor a una esférica, sino que en esta semana que lleva el gran circo, las evasiones de los poderes públicos están a la orden del día. Para muestra dos botones: la Asamblea va a evadir (o lo que es lo mismo, se niega) a investigar este escándalo en gerundio diario de la putrefacción alimentaria y, por ende, de gestión, a lo que cabe preguntarse de modo ingenuo-estúpido (por lo obvio) ¿dónde está la función contralora del Poder Legislativo? Ustedes dirán...

Otro botón: Vicente Díaz, rector del CNE, plantea que hay que investigar las cadenas presidenciales (diarias y en dos raciones muchas veces) como una forma de campaña electoral a favor del PSUV. ¿Respuesta? El ente comicial evade realizar tal averiguación y punto.

No vamos a contar aquí la larga lista de evasiones de gestión del gobierno, las cuales son tantas como problemas: inseguridad, inflación, vivienda, empleo, etc., etc., porque si no necesitaríamos un libro para hablar de once años de NO gobierno, pero sí hablaremos de cómo en el ámbito internacional el régimen también evade sus responsabilidades y las respuestas ante lo que es obvio: la reiterada violación a los derechos humanos, a la libertad sindical y (de manera escandalosa y sin vergüenza) de la libertad de expresión. Las más altas instancias mundiales han pedido explicaciones (ONU, OEA, OIT, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Reporteros sin Fronteras, HRW por mencionar sólo algunas) y la única reacción de los voceros ha sido: "esas expresiones son violaciones a la soberanía y punto"...

Al líder de la revolución le va a costar responder (sin evasiones) cómo un día dice que el presidente de Globovisión debería estar preso y a menos de 48 horas le dictan orden de captura y cómo además en esa misma semana intervienen el banco de otro de los accionistas de la planta. Todo mientras continuamos embriagados y obviamente evadidos con el fútbol.

Pero si de evasiones se trata, mientras el comandante insiste en vendernos el comunismo como panacea, el fútbol también nos devuelve las evidencias de las realidades. ¿Por qué si ese sistema es tan maravilloso cada vez que hay una competencia internacional se evaden atletas de gobiernos con regímenes de ese corte? La respuesta seguro la tienen aquellos de la selección de Norcorea que no aparecieron... O lo que es lo mismo, se evadieron.