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09 febrero 2010

Misión hecatombe

Las siete maravillas del mundo antiguo despertaban la admiración de sus observadores; pero a excepción de las pirámides de Egipto, todas dejaron de existir. De igual manera, en nuestra implosionada patria dejará de existir la propiedad privada, convirtiéndose en una zona polvorienta; lo único que quedará para la posteridad, tras la Misión Hecatombe (tal como las pirámides), serán las estrambóticas mansiones y los encumbrados negocios de los desvergonzados camaradas "revolucionarios" que protegidos por sus glorificados méritos de perdurable obediencia al régimen, son merecedores de estar exentos de toda perturbación confiscatoria; acrecentando su devoción al marxismo, ante el cual profetizan ciegamente, sus fundados embates de despiadada conducta. Cuya rodilla en tierra es una enfermedad sumisa con síntomas ideológicos de fiebre alta.

Ante esta generalizada inconsciencia de brutal represión recobremos la vindicación del derecho humano, hasta alcanzar el punto culminante que inspiró a nuestros gloriosos héroes independentistas; cuyo origen de hombres cabales, corría trepidante por sus venas, dejando una honda huella que atestigua la digna emancipación de los valores republicanos.

El factor decisivo en la defensa de la propiedad privada, será sin duda: reforzar el gen del valor combativo para dejar de ser solo un rebaño de mansos corderos que el tirano ofrenda en el altar del sacrificio comunista, a su manada de furiosos chacales encargados de erradicar la democracia, con implacable rigor; sumergiendo al pueblo a las costumbres patriarcales que hacen referencia de los dictadores domésticos que contrasta con la libertad democrática que tendremos que reedificar. Reflexionemos: cuando en la mente del meteorólogo marxista, ronda la tormenta del odio; armémonos con el acorazado paraguas.

04 agosto 2009

Burradas socialistas

En nuestra existencia democrática, hemos escuchado que la libertad es una real potencialidad; de la cual, tenemos la más absoluta certeza. Sin embargo, para los revestidos con el rojo sepulcral, los continuos actos impetuosos del petulante socialista, aparentan ser antojadizos; encubriendo de esta forma, la creciente presión del miedo que sienten ante la bestia primitiva, peligrosa e imprevisible que les moldeará -cuando menos lo esperen- el trasero a patadas. Después de todo, les podría recordar que ellos también viven bajo la bota del hastío; que es una mezcla de fascinación militarista y horror de las fuerzas abrumadoras de los espíritus del infierno, que disparan su escopetazo de odio; afligiendo premeditadamente, a aquellos que incumplan sus insaciables órdenes. Ya que un genuino revolucionario, no puede pensar, sólo obedece.

Este calamitoso socialismo, no es más que una novela barata que algún mal escritor plasmó sobre la idea de una anacrónica historia. Cuya realidad es un ejemplo claro, de cómo la mentira maniqueísta resulta más extraña que la misma ficción, que al final trastornan el equilibrio del soberano, rompiendo los tenues hilos de la estabilidad social; y con ello, la suma de felicidad posible. Recordemos: los líderes no son indispensables, si dirigen al país al desastre.

Mantengamos el ojo avizor, ante las burradas socialistas; que al principio, miraban con condescendencia al ciudadano; luego empezaron a manejarlo inmisericordiosamente, como fuente complementaria. Después, deshonestamente, lo dejaron a la intemperie y expuesto la nefasta inseguridad. Hoy, la simbiosis es la del ocio dictatorial que quiere esclavizar al pueblo, en base a disfrazadas leyes hitlerianas; aunadas a sus jugarretas de fantasías inanimadas, donde el pueblo no lleva la voz cantante.


12 junio 2009

Latrocinio de Estado

Diríase que la nueva corrupción, después de acomodarse en sus concepciones de saqueo revolucionario y a la disciplina del pillaje, con la que no son nada metódicos y razonables, empiezan a sentirse atraídos por lo que es diametralmente opuesto a aquellos principios de servidores públicos integrales, cediendo a la tentación de dar rienda suelta a nuevos impulsos viciosos, perfectamente cotidianos, de estos ruines "socialistas" de intrincadas perversidades, infringiendo el mismo orden que antes criticaban.

En sus orientaciones ostentosas, estos corruptos del nuevo siglo se arrastran a cambios radicales de criterio, en una suerte de oscilación pendular que los lleva de la humildad a la robustecida y lacerante corrupción gubernamental, palpable en sus apetencias, las que colman adquiriendo acorazadas camionetotas y mansiones que remodelan y acondicionan de acuerdo a su investidura, bajo el armonioso auspicio socialista.

Estos hábiles corruptos, cultivadores del refinamiento y sobria comodidad tracalera, con orgullo se pavonean en sus "populares" mansiones; cuyos pequeños detalles, consisten en un portal renacentista con poligonal y crucería gótica, aplicado sobre la fachada que termina en motivos escultóricos y onduladas columnas, ahogadas de fino mármol. Decorando su interior con regios jarrones chinescos y pinturas al mejor estilo del Museo de Louvre que contrastan con los muebles y porcelanas inglesas del siglo dieciochesco para que nada perturbe las reglas de su personal estilo gentleman, de sobria comodidad sinuosa y perfecta encarnación revolucionaria.

El colmo de esta revolución queda en evidencia, cuando premian constantemente a estos crápulas y saqueadores del erario público con los "viajecitos" de turismo presidencial, con lo cual redondean el latrocinio a la patria.

Ildebrando Portillo

El Universal

ildebrando21@yahoo.com